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Efectos del envejecimiento sobre el aparato digestivo

Por Atenodoro R. Ruiz, Jr., MD, Consultant, Section of Gastroenterology, The Medical City, Pasig City, Metro-Manila, Philippines

Dado que el aparato digestivo dispone de sus propias reservas, el envejecimiento ejerce sobre su funcionamiento un efecto menor del que ejerce sobre otros sistemas orgánicos. Sin embargo, el envejecimiento es un factor asociado a varios trastornos digestivos. En especial, las personas de edad avanzada tienen mayor probabilidad de desarrollar diverticulosis (ver Diverticulosis) y de sufrir trastornos del aparato digestivo (por ejemplo, estreñimiento, ver Intestino grueso y recto) como efecto secundario producido por determinados medicamentos.

Esófago

Con la edad, la fuerza de las contracciones esofágicas y la tensión en el esfínter esofágico superior van disminuyendo progresivamente (lo que se conoce como presbiesófago, ver Introducción al esófago), pero los movimientos de los alimentos a través del conducto esofágico no se ven afectados por estos cambios (ver Edad y salud). Sin embargo, muchas personas de edad avanzada pueden estar afectadas por enfermedades que afectan a las contracciones esofágicas.

Estómago

Con la edad, disminuye la capacidad del revestimiento gástrico para resistir las agresiones, lo que se puede traducir en un incremento del riesgo de úlcera gastroduodenal (ver Úlcera gastroduodenal), especialmente en personas que toman aspirina (ácido acetilsalicílico) y otros antiinflamatorios no esteroideos (AINE). También con la edad, el estómago no puede contener tanta comida (debido a la pérdida de elasticidad) y disminuye la velocidad de vaciamiento del estómago al intestino delgado. Sin embargo, estos cambios generalmente no causan ningún síntoma perceptible. El envejecimiento tiene poco efecto sobre la secreción de jugos gástricos como el ácido y la pepsina, pero algunos trastornos que disminuyen la secreción de ácido, como la gastritis atrófica (ver Causas de la gastritis), se hacen más frecuentes.

Intestino delgado

El envejecimiento solo tiene efectos menores en la estructura del intestino delgado, de manera que el movimiento del contenido intestinal por el intestino y la absorción de la mayoría de los nutrientes no cambian mucho. Sin embargo, los niveles de lactasa disminuyen, ocasionando intolerancia a los productos lácteos en muchos adultos de edad avanzada (intolerancia a la lactosa, ver Intolerancia a la lactosa). El crecimiento excesivo de algunas bacterias (síndrome de proliferación bacteriana, ver Síndrome de proliferación bacteriana) se hace más frecuente con la edad y puede producir dolor, hinchazón y pérdida de peso. La proliferación bacteriana puede también conducir a un descenso en la absorción de ciertos nutrientes, como la vitamina B12, el hierro y el calcio.

Páncreas, hígado y vesícula biliar

Con la edad, el peso global del páncreas disminuye y algunos tejidos son reemplazados por cicatrización (fibrosis). Sin embargo, estos cambios no disminuyen la capacidad del páncreas para producir enzimas digestivas y bicarbonato sódico. Con la edad, se producen cambios estructurales y microscópicos en el hígado y la vesícula biliar (ver Efectos del envejecimiento sobre el hígado).

Intestino grueso y recto

El intestino grueso no sufre muchos cambios con la edad. El recto se agranda un poco. El estreñimiento se hace más frecuente (ver Estreñimiento), como consecuencia de muchos factores:

  • Un ligero enlentecimiento del movimiento de los contenidos a través del intestino grueso

  • Una ligera disminución de las contracciones del recto cuando se llena de heces.

  • Uso más frecuente de fármacos que pueden causar estreñimiento

  • A menudo, hacer menos ejercicio o actividad física