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Intestino delgado

Por Atenodoro R. Ruiz, Jr., MD, Consultant, Section of Gastroenterology, The Medical City, Pasig City, Metro-Manila, Philippines

El duodeno es el primer segmento del intestino delgado, y el estómago vierte el alimento en su interior. El alimento entra en el duodeno a través del esfínter pilórico en cantidades que el intestino delgado pueda digerir. Cuando se llena, el duodeno envía una señal al estómago para detener la evacuación.

El duodeno recibe enzimas pancreáticas del páncreas (ver Páncreas), y bilis del hígado y de la (ver Hígado) vesícula biliar (ver Vesícula biliar y vías biliares). Estos fluidos, que llegan al duodeno a través de una abertura denominada esfínter de Oddi, contribuyen de modo importante en la digestión y la absorción. Las ondas de contracciones musculares rítmicas (denominadas peristaltismo) también contribuyen a la digestión y a la absorción removiendo los alimentos y mezclándolos con las secreciones intestinales.

Los centímetros iniciales del revestimiento duodenal son lisos, pero el resto presenta pliegues, pequeños salientes (vellosidades) e incluso salientes aún más pequeños (microvellosidades). Estas vellosidades y microvellosidades incrementan el área de la superficie de revestimiento del duodeno, permitiendo así una mayor absorción de nutrientes.

El resto del intestino delgado está formado por el yeyuno y el íleon, que están situados por debajo del duodeno. Estas partes del intestino delgado son en gran medida responsables de la absorción de grasas y otros nutrientes. Los movimientos de batido facilitan la absorción. La absorción también se incrementa debido a la extensa superficie formada por los pliegues, vellosidades y microvellosidades. La pared intestinal está muy irrigada por vasos sanguíneos que conducen los nutrientes absorbidos hacia el hígado a través de la vena porta. La pared intestinal libera moco que lubrica el contenido intestinal y agua que ayuda a disolver los fragmentos digeridos. También se liberan pequeñas cantidades de enzimas que digieren las proteínas, los azúcares y las grasas.

La consistencia del contenido intestinal cambia gradualmente a medida que este avanza por el intestino delgado. En el duodeno, el alimento es diluido con enzimas pancreáticas y bilis, que disminuyen la acidez estomacal. El contenido continúa su paso por el intestino delgado, haciéndose más líquido a medida que se mezcla con agua, moco, bilis y enzimas pancreáticas. Finalmente, el intestino delgado absorbe la mayor parte de los nutrientes y casi todo el líquido (a excepción de aproximadamente un litro) antes de pasarlo al intestino grueso.