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Endoscopia

Por Walter W. Chan, MD, MPH, Instructor in Medicine;Director, Center for Gastrointestinal Motility, Division of Gastroenterology, Hepatology, and Endoscopy, Harvard Medical School;Brigham and Women's Hospital

La endoscopia es un examen de las estructuras internas mediante una sonda de fibra óptica flexible (endoscopio). La endoscopia también se puede utilizar para tratar muchos trastornos porque el médico puede pasar instrumentos a través de la sonda. Cuando se introduce por vía oral, el endoscopio permite examinar el esófago (esofagoscopia), el estómago (gastroscopia) y parte del intestino delgado (endoscopia gastrointestinal alta). Cuando se introduce a través del ano, el endoscopio permite examinar el recto (anoscopia); la región inferior del intestino grueso, el recto y el ano (sigmoidoscopia); y todo el intestino grueso, el recto y el ano (colonoscopia). Para procedimientos diferentes de la anoscopia y la sigmoidoscopia, se administran fármacos por vía intravenosa para calmar a las personas que se someten a la prueba y evitar el malestar (sedación). Para realizar una endoscopia de la parte superior del tubo digestivo se administra a la persona un anestésico líquido o pulverizado para adormecer la garganta.

Visualización del tubo digestivo con un endoscopio

Para visualizar las distintas partes del tubo digestivo, se utiliza una sonda flexible llamada endoscopio. La sonda contiene varios canales a lo largo de su longitud. Los diferentes canales se utilizan para iluminar la zona que se está examinando, para visualizarla con una lente (de una cámara situada en el extremo final de la sonda), para introducir o aspirar líquido o aire y para introducir una pinza de biopsia o instrumentos quirúrgicos. Cuando el endoscopio se introduce a través de la boca, se utiliza para examinar el esófago, el estómago y una parte del intestino delgado. Si se introduce a través del ano, el endoscopio puede utilizarse para examinar el recto y todo el intestino grueso. Se utilizan diferentes endoscopios para los distintos procedimientos y las sondas varían en longitud y en tamaño.

Existen endoscopios con diámetros de 0,6 a 1,25 cm y longitudes de 30 a 200 cm. La elección del endoscopio depende de la parte del tubo digestivo que se va a examinar. El endoscopio es flexible y está provisto tanto de una fuente de iluminación como de una pequeña cámara, que permiten al médico obtener una buena visualización de las mucosas del tubo digestivo. El médico puede ver áreas de irritación, úlceras, inflamación y crecimiento anómalo de tejidos. Algunos endoscopios llevan sondas de ultrasonidos en su extremo. Las imágenes obtenidas con estas sondas pueden mostrar detalles que no podrían mostrar las sondas de ultrasonidos colocadas en la piel de la persona.

Los médicos pueden utilizar endoscopios para descartar ciertos trastornos, como el cáncer de colon, o para realizar pruebas de detección sistemática a las personas que tienen una edad determinada. Por ejemplo, las personas mayores de 50 años deben someterse a una colonoscopia cada 10 años (o con mayor frecuencia si han tenido pólipos en el colon o tienen antecedentes familiares de cáncer de colon) para detectar pólipos u otras alteraciones.

Muchos endoscopios contienen una pequeña pinza que permite tomar muestras de tejido (biopsia endoscópica). Estas muestras se pueden examinar para valorar la presencia de inflamación, infección o cáncer. Dado que la mucosa y la capa interna de las paredes del tubo digestivo no tienen nervios que transmitan dolor (con excepción de la parte inferior del ano), este procedimiento es indoloro.

Los endoscopios también se utilizan para realizar tratamientos. El médico puede hacer pasar distintos tipos de instrumentos a través de un pequeño canal del endoscopio hasta el extremo del mismo. Se puede utilizar una sonda eléctrica para destruir tejidos anómalos, para extirpar pequeños pólipos o para coagular un vaso sanguíneo. Puede utilizarse una aguja para inyectar fármacos en el interior de las venas dilatadas del esófago con el fin de detener la hemorragia. También se puede emplear un láser acoplado al extremo de la sonda para destruir tejidos anómalos.

Por lo general, la persona que va a someterse a una endoscopia por vía oral debe evitar comer entre 6 y 8 horas antes de la intervención, y evitar tomar líquidos durante las 4 horas anteriores a la prueba. La presencia de alimentos en el estómago puede bloquear la visión del médico y puede provocar el vómito durante la intervención. Antes de someterse a una endoscopia para explorar el recto y el colon se suelen tomar laxantes y, algunas veces, también se administran enemas para limpiar completamente el intestino de heces. Además, la persona debe evitar comer durante las horas previas porque la ingesta de alimentos reduciría la efectividad de los laxantes y los enemas.

Las complicaciones derivadas de la endoscopia son relativamente poco frecuentes y la mayoría están relacionadas con los fármacos utilizados para la sedación. Aunque los endoscopios pueden lesionar y hasta perforar el tubo digestivo, lo más frecuente es que causen solo irritación de la mucosa del tubo digestivo y una pequeña hemorragia.

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