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Estudios radiológicos

Por Walter W. Chan, MD, MPH, Instructor in Medicine;Director, Center for Gastrointestinal Motility, Division of Gastroenterology, Hepatology, and Endoscopy, Harvard Medical School;Brigham and Women's Hospital

La radiografía se utiliza con frecuencia para valorar problemas digestivos. Las radiografías estándar no requieren preparación especial (ver Radiografías simples). Con este tipo de radiografías normalmente se puede visualizar un bloqueo o una parálisis del tubo digestivo, o distribuciones anómalas de aire dentro de la cavidad abdominal. La radiografía estándar también puede mostrar un aumento de tamaño del hígado, los riñones y el bazo.

Los estudios con bario a menudo proporcionan más información que las radiografías estándar. Se toman radiografías después de ingerir un preparado líquido de bario de distintos sabores o una papilla de bario. El bario se ve de color blanco en la radiografía y perfila el tubo digestivo, mostrando el contorno y la mucosa del esófago, el estómago y el intestino delgado. El bario puede acumularse en las zonas anómalas, mostrando así úlceras, tumores, bloqueos y erosiones, así como venas esofágicas agrandadas y dilatadas.

Las radiografías se pueden tomar a intervalos para determinar dónde está el bario. En una técnica radiográfica continua llamada radioscopia, se observa el bario cuando se desplaza por el tubo digestivo. Con esta técnica, el médico puede ver cómo funcionan el esófago y el estómago, determinar si sus contracciones son normales y observar si existe obstrucción del paso de los alimentos.

El bario también se administra mediante enema para destacar el contorno de la región inferior del intestino grueso. El bario también puede administrarse a través de un tubo delgado que se introduce por la nariz y se hace pasar a través del estómago hasta alcanzar el intestino delgado (enteroclisis). Mediante el enema de bario o la enteroclisis, la imagen radiológica permite detectar pólipos, tumores u otras anomalías estructurales. Este procedimiento puede causar dolor de tipo cólico o una sensación de malestar de intensidad leve a moderada.

El bario que se ingiere por vía oral o que se administra mediante enema finalmente se expulsa con las heces, proporcionándoles un color blanquecino similar al del yeso. Dado que el bario produce estreñimiento significativo, se puede administrar un laxante suave para acelerar su evacuación.

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