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Historia clínica y exploración física para los trastornos digestivos

Por Walter W. Chan, MD, MPH, Assistant Professor of Medicine;Director, Center for Gastrointestinal Motility, Division of Gastroenterology, Hepatology, and Endoscopy, Harvard Medical School;Brigham and Women's Hospital

Por lo general, el médico puede determinar si una persona tiene un trastorno digestivo basándose en la historia clínica y en la exploración física. Con estos datos, el médico elige los procedimientos adecuados para confirmar el diagnóstico, valorar la extensión y la gravedad de la dolencia y establecer el tratamiento.

Historial médico

El médico identifica los síntomas mediante la entrevista con el paciente para conocer el historial clínico, y haciendo preguntas específicas con el fin de obtener información adicional. Por ejemplo, cuando el médico entrevista a una persona que presenta dolor abdominal, puede preguntar en primer lugar: «¿Cómo es el dolor?»; a esta pregunta le pueden seguir otras como: «¿Mejora el dolor después de comer?» o «¿Empeora el dolor cuando usted se inclina?»

Exploración física

En primer lugar, el médico observa el abdomen desde ángulos diferentes, para ver si hay hinchazón (distensión) de la pared abdominal que puede acompañar a un crecimiento anómalo o un agrandamiento de un órgano. Coloca un fonendoscopio (estetoscopio) sobre el abdomen para auscultar los sonidos que suelen acompañar al movimiento de material por los intestinos y cualquier otro sonido fuera de lo común. El médico palpa el abdomen en busca de dolor, de cualquier masa anómala o de órganos agrandados. El dolor que aparece con la presión moderada sobre el abdomen y que empeora cuando la presión cede (dolor de rebote) puede indicar inflamación y a veces infección de la mucosa de la cavidad abdominal (peritonitis).

El ano y el recto se examinan con un dedo enguantado y algunas veces se investiga la existencia de sangre oculta en las heces. En las mujeres, una exploración pélvica suele ayudar a distinguir un problema digestivo de uno ginecológico.

Valoración psicológica

Dado que el aparato digestivo y el cerebro son altamente interactivos (ver Interacciones entre cuerpo y mente), a veces se necesita una valoración psicológica en la determinación de los problemas digestivos. En estos casos, el médico no está dando a entender que los problemas digestivos son de carácter imaginario o inventados. Se trata más bien de que los problemas digestivos pueden ser debidos a ansiedad, depresión u otros trastornos mentales tratables. Estos trastornos pueden afectar al nivel de actividad de las contracciones del tubo digestivo y/o al grado de sensibilidad que presenta la persona a estas sensaciones. Los factores psicológicos parecen desempeñar un papel activo al menos en el 50% de las personas con síntomas de un trastorno digestivo.