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Diverticulosis

Por Michael C. DiMarino, MD, Clinical Assistant Professor of Medicine, Division of Gastroenterology and Hepatology, Department of Medicine, Thomas Jefferson University

La diverticulosis es la presencia de múltiples pequeños sacos en forma de globo (divertículos), por lo general en el intestino grueso.

  • Se cree que la causa de los divertículos son los espasmos de la capa muscular del intestino.

  • Los divertículos no suelen causar síntomas, pero a veces se inflaman o sangran, lo que causa la aparición de sangre en las heces o una hemorragia rectal.

  • Normalmente, el diagnóstico se confirma mediante una colonoscopia o una radiografía con enema de bario.

  • Se aconseja una dieta rica en fibra y productos que aumenten el volumen de las heces, pero a veces, en casos de hemorragia, es necesaria una colonoscopia o incluso cirugía.

Qué es la diverticulosis

En la diverticulosis, se desarrollan muchas protuberancias en forma de saco (divertículos) en el intestino grueso, especialmente en su porción final (colon sigmoide). El tamaño de la mayoría de los divertículos oscila entre 1/4 cm y más de 2,5 cm de diámetro. Por razones inciertas, algunos divertículos se vuelven muy grandes, hasta 15 cm de diámetro.

Los divertículos pueden aparecer en cualquier lugar del intestino grueso, pero son más frecuentes en el colon sigmoide, la última parte del intestino grueso justo antes del recto. El diámetro de los divertículos varía desde 1/4 a 2,5 cm. Son poco frecuentes antes de los 40 años, pero su frecuencia aumenta rápidamente después de esta edad. Casi todas las personas que llegan a los 90 años presentan numerosos divertículos. Los divertículos gigantes, que son poco frecuentes, miden entre 2,5 y 15 cm de diámetro. Una persona puede tener un único divertículo gigante.

Causas

Se cree que los divertículos se deben a espasmos de la capa muscular del intestino. La causa de estos espasmos es desconocida, pero pueden estar relacionados con una dieta baja en fibra. La presión resultante que estos espasmos ejercen en la pared intestinal hace que una parte de esta protruya en un punto de debilidad, generalmente cerca de donde las arterias atraviesan la capa muscular del intestino grueso. En personas con diverticulosis, el aumento de espesor de la capa muscular del colon sigmoide es un hallazgo frecuente. La causa de un divertículo gigante no está clara.

Síntomas

Los divertículos por sí mismos no son peligrosos. De hecho, la mayoría de las personas con diverticulosis no tienen síntomas. Sin embargo, la diverticulosis puede causar a veces retortijones dolorosos inexplicables, trastornos de la evacuación y sangre en las heces. La estrecha abertura de un divertículo puede sangrar, a veces copiosamente, en el interior del intestino y salir a través del recto. El sangrado es indoloro. También puede producirse una hemorragia cuando las heces se estancan en el divertículo y lesionan un vaso sanguíneo (generalmente la arteria contigua al divertículo). Las heces estancadas en los divertículos no solo pueden provocar hemorragia sino también causar inflamación e infección, lo que produce una diverticulitis (ver Diverticulitis). En algunas personas, la hemorragia es lo suficientemente grave como para requerir una transfusión de sangre.

Diagnóstico

Se sospecha la presencia de diverticulosis cuando hay síntomas tales como retortijones dolorosos inexplicables, trastornos de la evacuación o hemorragia rectal indolora, en especial en personas de edad avanzada. El diagnóstico se confirma habitualmente mediante una colonoscopia o, a veces, con una radiografía con enema de bario (ver Estudios radiológicos). Sin embargo, si la persona sufre un intenso dolor abdominal, en su lugar se realiza una tomografía computarizada (TC) del abdomen para no provocar una perforación del intestino inflamado.

Si hay sangre en las heces la colonoscopia suele ser, por lo general, el mejor método para identificar de dónde procede, pero para determinar el origen de la hemorragia pueden ser necesarias una angiografía o una gammagrafía realizadas después de inyectar glóbulos rojos radiactivos por vía intravenosa.

Tratamiento

Habitualmente, el objetivo es reducir los espasmos intestinales, lo que se logra mejor manteniendo una dieta con abundante fibra (consistente en verduras, frutas y cereales integrales) y bebiendo suficiente cantidad de líquidos. El aumento de volumen del contenido del intestino grueso reduce los espasmos, lo cual disminuye la presión sobre sus paredes. Si la dieta rica en fibra no es eficaz por sí sola, puede ser útil complementarla diariamente con salvado o un agente formador de masa, como la ispágula o preparados que contengan plantas del género Plantago y la metilcelulosa.

La diverticulosis sin complicaciones, en la cual la persona no presenta inflamación, infección ni otras complicaciones, no requiere cirugía. La mayoría de las hemorragias cesan sin tratamiento, pero en caso contrario, el médico suele realizar una colonoscopia para coagular el área sangrante mediante calor o láser, o bien con la inyección de un fármaco en la zona. Si la hemorragia se repite con frecuencia o no se logra identificar su origen, puede ser necesaria una intervención quirúrgica para llevar a cabo la extirpación parcial o completa del intestino grueso (un procedimiento llamado colectomía), aunque dicha cirugía no se practica habitualmente.

Un divertículo gigante puede requerir tratamiento quirúrgico, ya que es probable que se infecte y se perfore.

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