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Introducción a la gastroenteritis

Por Thomas G. Boyce, MD, MPH, Associate Professor of Pediatrics and Consultant in Pediatric Infectious Diseases and Immunology, Mayo Clinic College of Medicine

La gastroenteritis es la inflamación del revestimiento interno del estómago y del intestino delgado y grueso. Generalmente es debida a una infección producida por un microorganismo, pero también puede ser causada por la ingestión de fármacos o toxinas químicas.

  • La causa de la gastroenteritis suele ser una infección, pero también puede producirse por la ingestión de toxinas o fármacos.

  • Habitualmente, las personas afectadas presentan diarrea, náuseas, vómitos y dolor abdominal.

  • El diagnóstico se basa en el historial de los contactos recientes de la persona con alimentos o agua contaminados, o con personas infectadas con determinados microorganismos; en el uso reciente de antibióticos y, en algunas ocasiones, pruebas de laboratorio.

  • Los métodos más eficaces de prevenir la infección consisten en lavarse meticulosamente las manos después de cada deposición o contacto con materia fecal y evitar los alimentos poco cocidos.

  • Los antibióticos se usan únicamente para tratar ciertos tipos de bacterias que causan gastroenteritis.

La gastroenteritis suele consistir en una diarrea de intensidad leve a grave que puede ir acompañada de pérdida de apetito, náuseas, vómitos, retortijones y malestar abdominal. Aunque la gastroenteritis, por lo general, no es grave en adultos sanos, y solo causa molestias e inconveniencias, puede provocar una deshidratación (ver Deshidratación) y un desequilibrio electrolítico potencialmente mortales (ver Equilibrio electrolítico) en personas muy enfermas o en estado de debilidad acusada, en niños muy pequeños y en ancianos. Cada año en Estados Unidos, alrededor de 1 de cada 6 personas desarrolla gastroenteritis por consumir alimentos contaminados. Anualmente mueren en el mundo 1,5 millones de niños por gastroenteritis infecciosa (ver Gastroenteritis en niños).

Causas

Las causas más comunes de la gastroenteritis son:

  • Virus (el caso más frecuente)

  • Bacterias

  • Parásitos

Otras causas son:

  • Toxinas químicas

  • Fármacos o sustancias

Las infecciones que producen gastroenteritis se pueden transmitir de persona a persona, especialmente si la persona con diarrea no se lava las manos minuciosamente después de cada deposición. La infección también puede producirse si una persona se lleva la mano a la boca después de tocar un objeto (como un pañal o un juguete) contaminado por heces infectadas. Todos estos tipos de transmisión en que intervienen heces infectadas se denominan transmisión fecal-oral. Una persona, y algunas veces un gran número de personas (en cuyo caso el brote de la enfermedad se considera epidemia), pueden también infectarse al ingerir alimentos o beber agua que ha sido contaminada por heces infectadas. La mayoría de los alimentos pueden estar contaminados con bacterias y producir gastroenteritis, si no se cocinan adecuadamente o no se pasteurizan. A veces se ingiere agua contaminada de manera imprevista, por ejemplo cuando se nada en un estanque contaminado por heces de un animal o en una piscina contaminada por heces de otra persona. En algunos casos, la gastroenteritis se adquiere mediante el contacto directo con animales portadores del microorganismo infeccioso.

Virus

Los virus son la causa más frecuente de gastroenteritis en los países desarrollados. Algunos virus infectan las células que recubren el intestino delgado, donde se multiplican y causan diarrea acuosa, vómitos y fiebre. La mayoría de las gastroenteritis están causadas por 4 tipos de virus: rotavirus, calicivirus (especialmente el género norovirus) y, con menor frecuencia, astrovirus y adenovirus intestinal o entérico.

El rotavirus (ver Infecciones víricas en lactantes y niños) es la causa más frecuente de diarrea deshidratante grave en niños pequeños en todo el mundo. Su incidencia en Estados Unidos ha disminuido en un 80% desde que se administran vacunas contra el rotavirus en el calendario de vacunación infantil establecido. Suele afectar a niños entre 3 y 15 meses. Los rotavirus son altamente contagiosos. La mayoría de las infecciones se propagan por transmisión fecal-oral. Los adultos pueden infectarse si están en contacto cercano con un niño infectado, pero la enfermedad en adultos suele ser leve. En climas templados, la mayoría de los casos de diarrea que se producen durante el invierno y que son lo bastante graves para justificar la hospitalización de bebés y niños pequeños son causados por rotavirus. En Estados Unidos, por ejemplo, cada año se produce una oleada de casos de gastroenteritis por rotavirus que empieza en el sudoeste en noviembre y acaba en el nordeste en marzo.

El norovirus suele infectar a niños más mayores y a adultos. Actualmente es la causa más frecuente de gastroenteritis en los países desarrollados. Las infecciones se pueden producir durante todo el año, pero el 80% ocurren de noviembre a abril. La mayoría de las personas se infectan tras ingerir algún alimento o agua contaminados. Debido a que el norovirus es muy contagioso, la infección puede propagarse fácilmente de persona a persona. Este virus causa la mayoría de los casos de epidemias de gastroenteritis en los cruceros y en los hogares de ancianos.

El astrovirus puede infectar a personas de todas las edades, aunque es mucho más frecuente en bebés y niños pequeños. También es mucho más frecuente en invierno y se propaga por transmisión fecal-oral.

El adenovirus afecta más comúnmente a niños menores de 2 años. Las infecciones se producen a lo largo de todo el año y aumentan ligeramente en verano. La transmisión es fecal-oral.

Otros virus (como el citomegalovirus y el enterovirus) pueden causar gastroenteritis en personas con un sistema inmunitario deficiente.

¿Sabías que...?

  • A nivel mundial, alrededor de 1,5 millones de niños mueren cada año debido a una gastroenteritis causada por infección.

Bacterias

La gastroenteritis bacteriana es menos frecuente que la gastroenteritis vírica. Las bacterias causan gastroenteritis de diversas formas. Algunas especies, como Vibrio cholerae, y cepas enterotoxigénicas de Escherichia coli (E. coli) y Clostridium difficile se adhieren al revestimiento de los intestinos de forma no invasiva y producen enterotoxinas. Estas toxinas hacen que los intestinos secreten agua y electrolitos, lo que produce una diarrea acuosa.

Algunas bacterias (como ciertas cepas de E. coli,Campylobacter,Shigella, y Salmonella) invaden el revestimiento del intestino delgado o el colon. Allí, dañan las células y causan pequeñas heridas (ulceraciones) que sangran y provocan una pérdida considerable de líquido que contiene proteínas, electrólitos y agua. La diarrea contiene glóbulos blancos (leucocitos) y rojos (eritrocitos) y a veces sangre visible.

Las bacterias Salmonella y Campylobacter son las que más frecuentemente causan diarrea en los países de nuestro entorno. Ambas infecciones se adquieren en la mayoría de los casos por el consumo de carne de ave poco cocinada. La leche no pasteurizada también es una posible fuente. En algunos casos, el Campylobacter se transmite por perros o gatos con diarrea. La Salmonella se puede transmitir mediante la ingestión de huevos crudos o semicrudos y al tener contacto con reptiles (como tortugas o lagartos), aves o anfibios (como ranas y salamandras).

Las especies de Shigella (ver Shigelosis) son la tercera causa de diarrea bacteriana en Estados Unidos y suelen transmitirse de persona a persona (especialmente en guarderías), aunque también se pueden producir brotes de origen alimentario.

Clostridium difficile es la causa más frecuente de diarrea que se produce después del tratamiento con antibióticos (ver La gastroenteritis como efecto secundario de fármacos). No obstante, a veces también se da en personas que no han sido tratadas con antibióticos. Los antibióticos matan las bacterias saludables que residen normalmente en los intestinos, lo que permite a la bacteria Clostridium difficile crecer en su lugar. Clostridium difficile produce una toxina que causa una diarrea acuosa grave.

Hay varios tipos distintos de E. coli que causan diarrea. La E. coli enterohemorrágica (también llamada E. coli productora de toxina Shiga) es el subtipo más importante de E. coli en Estados Unidos y causa colitis hemorrágica (ver Colitis hemorrágica) y el síndrome hemolítico urémico (ver Trombocitopenia (PTI y PTT)) en cerca del 5% de las personas afectadas. E. coli O157:H7 es la cepa más frecuente de este subtipo en Estados Unidos. Algunas de las posibles fuentes son la carne picada de vacuno poco hecha, la leche y el zumo no pasteurizados y el agua contaminada. La transmisión de persona a persona es frecuente en guarderías. Se han dado brotes en personas que han ido a nadar a piscinas, lagos o parques acuáticos (enfermedad de las aguas recreativas, ver What Are Recreational Water Illnesses (RWIs)?). Otro subtipo de E. coli (E. coli enterotoxigénica) produce 2 toxinas que causan diarrea acuosa. Este subtipo es la causa más común de la diarrea del viajero (ver Diarrea del viajero) en personas que viajan a países en desarrollo. Un tercer subtipo de E. coli también es causa de diarrea acuosa. Había sido una causa frecuente de brotes de diarrea en guarderías, pero hoy en día es raro. Hay un cuarto subtipo de E. coli que es causa de diarrea, sanguinolenta o no, principalmente en los países en desarrollo. En Estados Unidos es poco frecuente.

Otras bacterias (como el Staphylococcus aureus, Bacillus cereus, y Clostridium perfringens) producen toxinas que pueden estar presentes en alimentos contaminados. El agente tóxico puede causar gastroenteritis sin producir una infección bacteriana. Estas toxinas suelen causar náuseas, vómitos y diarrea intensos. Los síntomas empiezan unas 12 horas después de haber ingerido alimentos contaminados y remiten en unas 36 horas.

Hay otras bacterias que causan gastroenteritis, pero la mayoría son poco comunes en Estados Unidos. La Yersinia enterocolitica puede causar gastroenteritis o un síndrome similar a la apendicitis. La infección se adquiere comiendo carne de cerdo poco hecha o bebiendo leche sin pasteurizar o agua contaminada. Varias especies de Vibrio (como el Vibrio parahaemolyticus) causan diarrea si se consume marisco semicrudo. El Vibrio cholerae, que es el causante de la diarrea acuosa, el síntoma principal del cólera (ver Cólera), a veces provoca diarrea grave deshidratante en los países en desarrollo. Las epidemias pueden ocurrir después de un desastre natural o en campamentos de refugiados. La Listeria (ver Listeriosis) causa gastroenteritis de origen alimentario. Las Aeromonas se adquieren al nadar o al beber agua dulce contaminada o agua salada. Las Plesiomonas shigelloides causan diarrea en personas que han comido marisco crudo o que han viajado a países tropicales en desarrollo.

Parásitos

Ciertos parásitos intestinales, en especial la Giardia intestinalis, se adhieren a las células del revestimiento intestinal o las invaden, causando náuseas, vómitos, diarrea y una sensación de malestar general. La infección resultante, llamada giardiasis (ver Giardiasis (giardiosis)), es más frecuente en climas fríos, pero se da en cualquier parte del mundo. Si la enfermedad se hace persistente (crónica), puede impedir que el organismo absorba nutrientes, lo que genera un trastorno llamado síndrome de malabsorción (ver Introducción a la malabsorción). Por lo general, la infección se transmite por beber agua contaminada (en ocasiones obtenida de pozos o de fuentes de agua no convencionales hallados durante caminatas en la naturaleza o al ir de acampada) y, menos frecuentemente, de persona a persona (como en guarderías).

Otro parásito intestinal, llamado Cryptosporidium parvum, provoca diarrea acuosa que algunas veces se acompaña de retortijones abdominales, náuseas y vómitos. La infección resultante, llamada criptosporidiosis (ver Criptosporidiosis), es generalmente leve en personas por lo demás sanas, pero puede ser grave e incluso mortal en personas que tienen el sistema inmunitario debilitado. Se adquiere habitualmente al beber agua contaminada. Debido a que es resistente a las concentraciones habituales de cloro, este parásito es la causa más común de la enfermedad de las aguas recreativas en Estados Unidos.

Hay otros parásitos que pueden causar síntomas similares a los de la criptosporidiosis, entre los que se incluyen Cyclospora cayetanensis y, en personas con el sistema inmunitario deficiente, Isospora belli y una serie de microorganismos denominados microsporidios. La Entamoeba histolytica causa amebiasis, una infección del intestino grueso y a veces del hígado y otros órganos (ver Amebiasis (amebosis)). La amebiasis es una causa frecuente de diarrea sanguinolenta en países en desarrollo, pero es rara en Estados Unidos.

Gastroenteritis química

La gastroenteritis puede producirse por la ingestión de sustancias químicas tóxicas (ver Intoxicación alimentaria por sustancias químicas). Estas toxinas generalmente son producidas por una planta, como las setas venenosas, o por ciertos tipos de mariscos exóticos y, por lo tanto, no son el producto de una infección. La gastroenteritis debida a toxicidad química puede aparecer también después de ingerir agua o alimentos contaminados por sustancias químicas como arsénico, plomo, mercurio o cadmio. La intoxicación por metales pesados con frecuencia causa náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea. La ingestión de grandes cantidades de alimentos ácidos, como las frutas cítricas y tomates, produce gastroenteritis en algunas personas.

Microorganismos que causan gastroenteritis

Microorganismo

Origen frecuente

Síntomas

Uso de antimicrobianos

Campylobacter

Comer carne contaminada (especialmente, aves de corral poco cocinadas)

Beber agua contaminada o leche no pasteurizada

A menudo, una diarrea sanguinolenta y, algunas veces, acuosa, que dura de 1 a 7 días o más

Administrar antibióticos en las primeras fases de la enfermedad puede reducir la duración de los síntomas (por ejemplo, azitromicina, ciprofloxacino).

Salmonella

Comer alimentos contaminados

Contacto con reptiles (por ejemplo, iguanas, serpientes y tortugas), aves o anfibios (por ejemplo, ranas y salamandras)

Fiebre alta, agotamiento, retortijones, náuseas, vómitos, diarrea que puede ser o no sanguinolenta

Los síntomas por lo general duran de 3 a 7 días

No suelen administrarse antibióticos.

Shigella

Contacto de persona a persona, especialmente en guarderías

Pueden ser leves o graves

En casos leves, deposiciones acuosas, sueltas

En casos graves, fiebre alta, agotamiento, retortijones abdominales intensos, deposición dolorosa con heces que contienen sangre y moco

Los síntomas generalmente duran alrededor de 1 semana sin tratamiento

Los antibióticos acortan la duración de la enfermedad y disminuyen la posibilidad de propagación a otra persona (por ejemplo, ciprofloxacino, trimetoprima-sulfametoxazol).

Escherichia coli enterohemorrágica (más comúnmente E. coli O157:H7, ver Colitis hemorrágica)

Comer carne poco cocinada o beber leche o zumo no pasteurizados

Nadar en aguas contaminadas

Contacto de persona a persona

Tocar animales infectados y luego llevarse los dedos a la boca

Retortijones repentinos, diarrea acuosa que, por lo general, se vuelve sanguinolenta en 1 a 3 días, y síndrome hemolítico-urémico en cerca del 5% de las personas afectadas

No se administran antibióticos porque aumentan el riesgo de que se desarrolle el síndrome hemolítico urémico.

Clostridium difficile

Por lo general, sobrecrecimiento bacteriano en personas que han estado tomando antibióticos

Diarrea

Se detiene el antibiótico que causó la enfermedad.

Se administra metronidazol, vancomicina o fidaxomicina por vía oral.

Entamoeba histolytica

Comer o beber alimentos o agua contaminados

Diarrea sanguinolenta, dolor abdominal, pérdida de peso que dura de 1 a 3 semanas

Puede causar infección en el hígado y otros órganos

Se administran fármacos antiparasitarios (por ejemplo, metronidazol, yodoquinol, paromomicina).

Escherichia coli enterotoxigénica (causa la diarrea del viajero)

Comer o beber alimentos o agua contaminados

Diarrea acuosa frecuente

Por lo general dura de 3 a 5 días

Los antibióticos (por ejemplo ciprofloxacino o levofloxacino) pueden ayudar a acortar la duración de la enfermedad.

A los niños se les administra azitromicina.

Vibrio cholerae

Comer o beber alimentos o agua contaminados

Sin dolor, diarrea acuosa y vómitos

Pueden producir una pérdida masiva de líquidos, shock

Se administran antibióticos (por ejemplo, ciprofloxacino o doxiciclina).

Otros tipos de Vibrio

Mariscos

Diarrea acuosa, a menudo con algunas náuseas o vómitos

Se administran antibióticos (por ejemplo, ciprofloxacino, doxiciclina o trimetoprima-sulfametoxazol).

Staphylococcus aureus

Bacillus cereus

Clostridium perfringens

Ingerir alimentos contaminados con toxinas producidas por bacterias

Náuseas, vómitos y diarrea intensos

Los síntomas empiezan en las 12 horas siguientes a la ingestión del alimento contaminado y remiten en 36 horas

No se administran antibióticos.

Rotavirus

Epidémico y, por lo general, estacional

Diarrea acuosa frecuente

Vómitos y fiebre por encima de 39 °C

Los síntomas empiezan entre 1 y 3 días después de la infección

Pueden durar de 5 a 7 días

No se administran antibióticos ni fármacos antivíricos.

Existen vacunas para lactantes.

Norovirus

Epidémico y, por lo general, estacional

Diarrea acuosa frecuente

Vómitos, en especial en niños

Retortijones, cefalea, dolores y malestar

En un 30% de los casos, fiebre por encima de 39 °C

Los adultos suelen padecer diarrea

Los síntomas empiezan 1 o 2 días después de la infección

Suelen durar de 2 a 7 días

No se administran antibióticos ni fármacos antivíricos.

Astrovirus

Epidémico y, por lo general, estacional

Diarrea acuosa leve

Vómitos y fiebre

Los síntomas empiezan 3 o 4 días después de la infección

Suelen durar de 2 a 7 días

Similar al rotavirus

No se administran antibióticos ni fármacos antivíricos.

Adenovirus intestinal

Epidémico y, por lo general, estacional

Con frecuencia la diarrea acuosa dura de 1 a 2 semanas

Los vómitos empiezan de forma leve 1 o 2 días después de la diarrea

En el 50% de los casos hay fiebre

Los síntomas empiezan de 3 a 10 días después de la infección

Suelen durar 10 días o más

No se administran antibióticos ni fármacos antivíricos.

Giardia

Beber agua contaminada

Contacto de persona a persona, sobre todo en guarderías

Diarrea, náuseas, pérdida del apetito

Puede presentarse un periodo más prolongado de enfermedad (que dura varios días a varias semanas) con heces grasas, hinchazón abdominal, gases, cansancio y pérdida de peso

Se administran fármacos antiparasitarios (por ejemplo, metronidazol o nitazoxanida).

Cryptosporidium

Beber agua contaminada

Contacto de persona a persona

Exposición a aguas recreativas

Las personas con un sistema inmunitario deficiente son particularmente susceptibles

Diarrea acuosa, retortijones abdominales, náuseas y vómitos

Suele durar unas 2 semanas

A veces se administran fármacos antiparasitarios (por ejemplo, la nitazoxanida).

Síntomas

El tipo y gravedad de los síntomas dependen de la clase y la cantidad de toxina o microorganismo ingeridos. También varían de acuerdo con la resistencia de la persona. Los síntomas a menudo comienzan repentinamente, a veces de forma drástica, con pérdida del apetito, náuseas o vómitos. Pueden producirse ruidos intestinales audibles (borborigmos) y retortijones. La diarrea es el síntoma más frecuente y puede ir acompañada de sangre visible y moco. Las asas intestinales pueden estar dilatadas (distendidas) por gases y doloridas. La persona puede tener fiebre, sentirse con mal estado general y tener dolores musculares y cansancio extremo.

Los vómitos intensos y la diarrea pueden provocar una deshidratación grave (ver Deshidratación). Los síntomas de deshidratación incluyen debilidad, disminución en la frecuencia de la micción, boca seca y, en los niños, llanto sin lágrimas. Un exceso de vómitos o diarrea puede resultar en niveles bajos de potasio en sangre (hipopotasemia, ver Hipopotasemia (concentración baja de potasio en la sangre)). También pueden producir un descenso de la presión arterial y un aumento de la frecuencia cardíaca. Además, pueden aparecer niveles bajos de sodio en sangre (hiponatremia, ver Hiponatremia (concentración baja de sodio en la sangre)), particularmente si la persona repone los líquidos perdidos tomando bebidas que contienen poca o ninguna cantidad de sal, como el agua y el té. Los desequilibrios de agua y electrólitos son potencialmente graves, especialmente en los jóvenes, las personas mayores y los pacientes con enfermedades crónicas. En casos graves se puede producir un choque (shock) o una insuficiencia renal.

Diagnóstico

  • Evaluación por un médico

  • Historial de contacto con alimentos o agua contaminada, viaje reciente o consumo de antibióticos

  • A veces, análisis de heces

  • A veces sigmoidoscopia

Generalmente, el diagnóstico de gastroenteritis es obvio solo por los síntomas, pero su causa no suele serlo. A veces, otros miembros de la familia o compañeros de trabajo han estado recientemente enfermos con síntomas similares. En otros casos, la gastroenteritis puede provenir de aguas contaminadas o alimentos cocinados inadecuadamente, estropeados o contaminados, como puede ocurrir con los mariscos crudos o la mayonesa dejada fuera de la nevera demasiado tiempo. También pueden proporcionar algunas pistas los viajes recientes, especialmente a ciertos países, donde la probabilidad de la infección es mayor, y el uso reciente de antibióticos.

Si los síntomas son intensos o duran más de 48 horas, pueden examinarse muestras de heces en el laboratorio para valorar la presencia de glóbulos blancos (leucocitos) y de bacterias, virus o parásitos.

Si los síntomas persisten más allá de unos pocos días, el médico necesita examinar el intestino grueso con un sigmoidoscopio (un tubo flexible de visualización utilizado para explorar la parte inferior del tubo digestivo), con el fin de determinar si la persona tiene una enfermedad como la colitis ulcerosa.

Prevención

Se dispone de 2 vacunas orales contra el rotavirus. Son seguras y eficaces contra la mayoría de las cepas de este microorganismo. Las vacunas contra el rotavirus son parte del plan de vacunación infantil recomendado (ver figura Vacunación en lactantes y niños).

La lactancia materna es una manera simple y eficaz de ayudar a prevenir la gastroenteritis en los bebés. Los cuidadores deben lavarse bien las manos con agua y jabón antes de preparar los biberones para los bebés alimentados con leche de fórmula. También deben lavarse las manos después de cambiar pañales. Las áreas de cambio de pañales deben ser desinfectadas con una solución de lejía de uso doméstico recién preparada (¼ de taza de lejía diluida en unos 4 litros de agua). Los niños con diarrea no deben asistir a la guardería mientras duren los síntomas. Los niños infectados con la E. coli que causa diarrea sanguinolenta o Shigella deben tener 2 cultivos de heces negativos antes de reincorporarse al centro.

Los lactantes y otras personas con un sistema inmunitario debilitado no deben ser expuestos a reptiles, aves o anfibios, ya que estos animales suelen llevar la bacteria Salmonella, y la infección es más grave en estos grupos de población.

Dado que la mayoría de las infecciones que causan gastroenteritis se transmiten por el contacto entre personas, especialmente por el contacto directo o indirecto con heces infectadas, un buen lavado de manos con agua y jabón después de cada deposición es el medio más efectivo de prevención. Para prevenir infecciones producidas por alimentos, deben lavarse las manos antes de tocar los alimentos; también deben lavarse los cuchillos y las planchas de cortar, utilizados para cortar la carne cruda, antes de utilizarlos con otro alimento; la carne y los huevos deben cocinarse completamente y los sobrantes deben refrigerarse rápidamente después de cocinados. Solo se deben utilizar productos lácteos y zumos de manzana pasteurizados. Los viajeros deben tratar de evitar los alimentos y bebidas de alto riesgo, como los que se venden por la calle.

Para prevenir la enfermedad de las aguas recreativas, las personas con diarrea no deben bañarse. Debe revisarse de forma frecuente el pañal de los bebés y niños pequeños y deben cambiarse en un baño y no cerca del agua. Los bañistas deben evitar tragar agua mientras nadan.

Dado que el consumo de la mayoría de antibióticos puede aumentar el riesgo de diarrea causada por infección por Clostridium difficile, los antibióticos solo se deben administrar cuando sea necesario y nunca en situaciones en las que no van a tener ningún efecto (por ejemplo, para una infección viral).

Tratamiento

  • Líquidos y soluciones de rehidratación

  • A veces, medicamentos

  • Posiblemente probióticos

Rehidratación

Habitualmente, el único tratamiento necesario para la gastroenteritis es reposar en cama y tomar una cantidad adecuada de líquidos. Incluso una persona que esté vomitando debe tomar tanto líquido como pueda, a pequeños sorbos y de forma frecuente. Si el vómito o la diarrea se prolongan o la persona se deshidrata gravemente, son necesarios líquidos y electrólitos por vena (intravenosos). Dado que los niños se deshidratan con mayor facilidad, deben recibir líquidos con un equilibrio apropiado de sales y azúcares. Cualquiera de las soluciones disponibles comercialmente diseñadas para reponer los líquidos perdidos y los electrólitos (denominadas soluciones de rehidratación oral) son satisfactorias. Las bebidas carbonatadas, té, bebidas para deportistas o que contienen cafeína y zumos de fruta no son apropiados. Si el niño es amamantado, debe continuarse la lactancia materna.

A medida que los síntomas mejoran, la persona puede añadir gradualmente alimentos a la dieta. No hay necesidad de limitar la dieta a alimentos suaves como cereales, gelatina, plátanos, arroz, compota de manzana y pan tostado. Sin embargo, algunas personas no toleran los productos lácteos hasta algunos días después de tener diarrea.

Fármacos o sustancias

En caso de vómitos leves o moderados, el médico puede administrar fármacos contra las náuseas por vía oral. Si el vómito es grave, los fármacos contra las náuseas se pueden administrar en forma de inyección o supositorio. Ciertos fármacos contra las náuseas, como el ondansetrón, actualmente son inocuos para los niños de 2 años o más.

Si la diarrea continúa durante 24 a 48 horas y no hay sangre en las heces que indique una infección bacteriana más grave, el médico puede prescribir un fármaco para controlar la diarrea, como el difenoxilato, o indicar a la persona el uso de un fármaco de venta sin receta, como la loperamida. Estos fármacos no suelen administrarse a niños menores de 2 años.

Incluso cuando el agente causante de la gastroenteritis es una bacteria conocida, no suele ser adecuado administrar antibióticos, dado que pueden causar diarrea y estimular el crecimiento de microorganismos resistentes a los antibióticos. No obstante, pueden usarse antibióticos cuando la causa son determinadas bacterias, como Campylobacter, Shigella y Vibrio, y en personas afectadas por la diarrea del viajero. Los antibióticos también se utilizan para tratar la diarrea causada por Clostridium difficile. El antibiótico que se utiliza para el tratamiento es diferente del antibiótico que causó la infección por Clostridium difficile.

Las infecciones parasitarias se tratan con fármacos antiparasitarios, como el metronidazol y la nitazoxanida.

Probióticos

De forma natural, en el cuerpo humano existen determinadas bacterias que estimulan el crecimiento de las llamadas bacterias buenas (probióticos). El uso de probióticos, como el Lactobacillus (típicamente presente en el yogur) puede acortar ligeramente la duración de la diarrea (tal vez por menos de 1 día). Sin embargo, es probable que los probióticos no prevengan las consecuencias más graves de la gastroenteritis, como la necesidad de líquidos por vía intravenosa o la hospitalización.

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