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Dispepsia

(Dispepsia)

Por Norton J. Greenberger, MD, Harvard Medical School;Brigham and Women's Hospital

La indigestión es un dolor o malestar localizado en la parte superior del abdomen. Esta sensación suele describirse también como flatulencia, plenitud (saciedad), retortijones o ardor de estómago. La sensación de plenitud puede producirse después de ingerir una pequeña cantidad de comida (saciedad precoz), después de una cantidad normal de comida (saciedad posprandial) o bien no tener relación con las comidas. Para más información sobre el malestar abdominal grave, ver ver Dolor abdominal agudo.

Como la dispepsia suele ser una molestia imprecisa y de carácter leve, muchas personas no consultan con el médico hasta que se presenta durante un largo periodo de tiempo, ya sea de forma persistente o intermitente. A veces la dispepsia es más bien una sensación repentina y manifiesta (aguda).

Según la causa de la dispepsia, pueden aparecer otros síntomas como inapetencia, náuseas, estreñimiento, diarrea, flatulencia y eructos. En algunos casos, la ingestión de alimentos produce un empeoramiento de los síntomas, pero en otros los alivia.

Causas

La dispepsia tiene muchas causas; sin embargo, a pesar del uso común del término «indigestión» para este trastorno, no comporta un problema de digestión de los alimentos.

La dispepsia aguda puede ocurrir poco después de la ingestión de:

  • Una comida abundante

  • Alcohol

  • Ciertos medicamentos irritantes (como los bisfosfonatos, la eritromicina, el hierro o los antiinflamatorios no esteroideos [AINE])

    Además, algunas personas con infarto de miocardio o angina inestable (isquemia de la arteria coronaria) pueden sentir solo una sensación de dispepsia en lugar de dolor torácico (ver Dolor en el pecho o en la espalda).

Las causas frecuentes de la dispepsia recurrente son:

  • Acalasia

  • Cáncer (de estómago o de esófago)

  • Vaciamiento gástrico retardado

  • Consumo de fármacos o sustancias

  • Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE)

  • Gastritis o úlcera gastroduodenal

  • Desconocido (dispepsia no ulcerosa)

La acalasia (ver Acalasia) es un trastorno en el cual las contracciones rítmicas del esófago se ven marcadamente reducidas y la parte inferior del músculo esofágico no se relaja normalmente.

El retraso del vaciamiento gástrico es una situación en la cual el alimento permanece en el estómago durante un periodo de tiempo anormalmente largo. La causa suele ser un trastorno que afecta los nervios del tubo digestivo (como la diabetes, un trastorno del tejido conjuntivo o un trastorno neurológico).

La ansiedad por sí misma no causa dispepsia, pero puede empeorarla, posiblemente al incrementar la percepción de sensaciones desagradables por parte de la persona, de modo que un malestar menor puede volverse muy angustioso.

En muchos casos los médicos no encuentran ninguna anomalía durante la exploración física o después de observar el esófago y el estómago mediante un tubo flexible de visualización (endoscopia digestiva alta). En este caso, denominado dispepsia no ulcerosa (funcional), los síntomas pueden tener su origen en un aumento de la sensibilidad a las sensaciones gástricas o a las contracciones intestinales.

Valoración

No todos los episodios de dispepsia requieren una valoración médica inmediata. La siguiente información puede ser útil a la hora de decidir cuándo es necesaria la valoración por parte de un médico, así como para saber qué puede esperarse durante esta valoración.

Signos de alarma

En las personas con dispepsia, ciertos síntomas y características son motivo de preocupación. Entre estos factores se incluyen los siguientes:

  • Dificultad respiratoria, sudoración o taquicardia que acompañan a un episodio de dispepsia

  • Pérdida del apetito (anorexia)

  • Náuseas o vómitos

  • Pérdida de peso

  • Sangre en las heces

  • Dificultad para tragar (disfagia) o dolor al tragar (odinofagia)

  • Dispepsia que persiste a pesar del tratamiento con fármacos tales como inhibidores de la bomba de protones (IBP)

Cuándo acudir al médico

Las personas con un único episodio repentino de dispepsia deben ir al médico de inmediato, en especial si los síntomas van acompañados de dificultad respiratoria, sudoración o taquicardia, porque puede tratarse de una isquemia coronaria aguda. Las personas con dispepsia crónica que aparece con la actividad física, pero desaparece con el descanso, pueden tener angina de pecho (ver Angina de pecho) y deben acudir al médico en el plazo máximo de unos pocos días.

Aquellas con dispepsia y uno o más signos de alarma deben acudir al médico en un plazo máximo de 1 semana. Las personas con dispepsia recurrente y sin signos de alarma deben ir al médico en algún momento, pero un retraso de 1 semana más o menos no es perjudicial.

Actuación del médico

En primer lugar, el médico pregunta acerca de los síntomas del paciente y su historial médico, y a continuación realiza una exploración física. Los antecedentes clínicos y la exploración física a menudo sugieren la causa de la dispepsia y las pruebas que pueden ser necesarias (ver Algunas causas y características de la dispepsia).

Las preguntas de la anamnesis se centran en la obtención de una clara descripción de los síntomas, incluyendo si son repentinos o crónicos. El médico necesita saber cuándo y con qué frecuencia recurre la dispepsia, si hay dificultad para tragar y si los síntomas se producen solo después de comer, de beber alcohol o de tomar determinados medicamentos. También necesita saber qué factores empeoran los síntomas (en especial la actividad física, ciertos alimentos o el alcohol) o los alivian (sobre todo comer o tomar antiácidos).

El médico también pregunta acerca de síntomas gastrointestinales como anorexia, náuseas, vómitos, vómitos con sangre (hematemesis), pérdida de peso y deposiciones con sangre o negras. Otros síntomas son dificultad respiratoria, tos y sudoración.

El médico necesita saber si la persona ha sido diagnosticada de una enfermedad gastrointestinal y/o un trastorno cardíaco, si tiene algún factor de riesgo cardíaco (como presión arterial alta [hipertensión] o una cantidad excesiva de colesterol en sangre [hipercolesterolemia]), y los resultados de pruebas anteriores que se haya hecho y tratamientos que haya probado.

La exploración física por lo general no proporciona pistas para un diagnóstico específico. Sin embargo, el médico busca signos de enfermedad crónica, como piel muy pálida, atrofia muscular o del tejido adiposo (caquexia), o coloración amarillenta de los ojos y la piel (ictericia). También realiza un tacto rectal para detectar la presencia de sangre. Los médicos son más propensos a recomendar pruebas cuando estos resultados son anormales.

Algunas causas y características de la dispepsia

Causa

Características comunes*

Pruebas

Acalasia (las contracciones rítmicas del esófago se ven muy reducidas y la parte inferior del músculo esofágico no se relaja normalmente)

Dificultad para tragar (disfagia) que empeora en meses o años

A veces regurgitación de comida no digerida mientras se duerme

Molestias en el tórax

Sensación de plenitud después de ingerir una pequeña cantidad de comida (saciedad precoz), náuseas, vómitos, distensión abdominal y síntomas que se agravan al ingerir alimentos

Radiografías del tubo digestivo alto después de la administración de papilla baritada

Mediciones de la presión durante las contracciones del esófago (manometría esofágica)

Cáncer (como cáncer de esófago o de estómago)

Molestia crónica, imprecisa

Más tarde, disfagia con cáncer de esófago o saciedad precoz con cáncer de estómago

Pérdida de peso

Endoscopia digestiva alta (exploración del esófago, el estómago y el duodeno mediante un tubo flexible de visualización llamado endoscopio)

Isquemia coronaria (flujo sanguíneo insuficiente en las arterias coronarias)

A veces en personas que presentan síntomas con la actividad física

Factores de riesgo para trastornos cardíacos (como hipertensión, diabetes y/o niveles altos de colesterol)

Electrocardiografía (ECG)

Análisis de sangre

En ocasiones prueba de esfuerzo

Medicamentos (como los bisfosfonatos, la eritromicina y otros antibióticos macrólidos, estrógenos, hierro, antiinflamatorios no esteroideos [AINE] y potasio)

En personas que están tomando un medicamento que puede causar dispepsia

Los síntomas ocurren poco después de tomar el medicamento

Exploración por un médico

Espasmo esofágico

A veces dificultad para tragar líquidos y sólidos

Papilla baritada

Manometría esofágica

Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE)

Ardor de estómago y/o en ocasiones reflujo del contenido ácido del estómago hacia la boca

A veces, estar tumbado puede desencadenar los síntomas

Alivio con antiácidos

Exploración por un médico

A veces se intenta el tratamiento con fármacos que inhiben la producción de ácido (antiácidos)

A veces endoscopia digestiva alta

Úlcera gastroduodenal

Ardor o dolor punzante que ocurre antes de las comidas y se alivia parcialmente al tomar alimentos, antiácidos, bloqueantes de los receptores de la histamina-2 (H2) o inhibidores de la bomba de protones (PPIs, según sus siglas en inglés).

Puede despertar a la persona durante la noche

Endoscopía digestiva alta

Vaciamiento gástrico insuficiente (gastroparesia) por lo general debido a otros trastornos, como diabetes, enfermedades del tejido conjuntivo y/o trastornos neurológicos

Náuseas, dolor abdominal y en ocasiones vómitos

Saciedad precoz

A veces en personas que se sabe que tienen un trastorno causal

Endoscopia digestiva alta y/o gammagrafía para valorar el vaciamiento gástrico

*Las características incluyen síntomas y los resultados de la exploración realizada por el médico. Las características que se mencionan son habituales, pero no siempre están presentes. Las características provocadas por distintas causas se superponen.

TC = tomografía computarizada; RMN = resonancia magnética nuclear.

Pruebas complementarias

Entre las pruebas que pueden realizarse se encuentran:

  • Endoscopia digestiva alta

  • Análisis de sangre

En las personas de más de 45 años de edad y en las más jóvenes con signos de alarma, el médico suele observar el esófago y el estómago con un tubo flexible (endoscopia digestiva alta) para descartar un posible cáncer. A las personas más jóvenes y que no presentan otros síntomas más que la dispepsia se les suele prescribir un tratamiento con fármacos inhibidores de la producción de ácido. Si este tratamiento es ineficaz, suele hacerse una endoscopia.

Las personas con síntomas de isquemia coronaria aguda, en particular las que presentan factores de riesgo, deben acudir a un centro de urgencias para su valoración inmediata, que incluye una electrocardiografía (ECG) y análisis de sangre para valorar el daño en las células del músculo cardíaco (cardiomiocitos).

A las personas con síntomas crónicos e inespecíficos se les debe hacer un análisis de sangre. Si los resultados de los análisis de sangre son anormales, el médico considerará la realización de pruebas complementarias (como pruebas de diagnóstico por la imagen o una endoscopia). Algunos médicos recomiendan el cribado de la infección por Helicobacter pylori mediante una prueba del aliento o un análisis de una muestra de heces.

A las personas que todavía presentan síntomas de reflujo gastrointestinal después de haberse sometido a una endoscopia digestiva alta y haber tomado un inhibidor de la bomba de protones (IBP) durante un periodo de 2 a 4 semanas se les realiza una manometría esofágica (ver Manometría).

En ocasiones, una anormalidad encontrada durante las pruebas (como gastritis o reflujo gastroesofágico) no es la causa de la dispepsia. El médico solo puede saberlo cuando el trastorno se cura pero los síntomas de dispepsia no.

Tratamiento

La mejor manera de tratar la dispepsia es tratar cualquier trastorno subyacente. A las personas sin trastornos identificables se les realiza un seguimiento y se las tranquiliza.

En quienes no parecen tener un trastorno específico suele probarse el tratamiento con fármacos que inhiben la producción de ácido (como inhibidores de la bomba de protones o bloqueantes de los receptores de la histamina [H2]) o que combaten las úlceras mediante el aumento de la cantidad de mucosidad gástrica (agentes citoprotectores). Como alternativa, los médicos pueden administrar un medicamento que ayuda a estimular el movimiento de los músculos del tubo digestivo (fármacos procinéticos, como la metoclopramida y la eritromicina). En algunos casos el médico puede prescribir un antidepresivo.

Conceptos clave

  • Las personas con graves molestias por «gases» en la mitad superior del abdomen o el tórax pueden tener isquemia coronaria aguda.

  • Los mayores de 45 años con signos de alarma requieren una endoscopia.

  • Los menores de 45 años que no tienen signos de alarma se tratan con un fármaco inhibidor de la producción de ácido.

  • Las personas cuyos síntomas no disminuyen en un periodo de 2 a 4 semanas requieren una evaluación adicional.

Recursos en este artículo