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Prolapso rectal

Por Parswa Ansari, MD, Department of Surgery, Lenox Hill Hospital, New York

El prolapso rectal es la protrusión indolora del recto a través del ano.

  • A menudo ocurre durante un esfuerzo, por ejemplo durante la deposición.

  • El diagnóstico se basa en la exploración y varias pruebas de diagnóstico por la imagen.

  • En lactantes y niños suele curarse sin cirugía.

  • En adultos se trata quirúrgicamente.

El prolapso rectal provoca que el recto se gire de dentro a fuera, de modo que la mucosa rectal es visible desde el exterior del cuerpo como una protuberancia de color rojo, húmeda y en forma de dedo, que emerge del ano. Puede producirse hemorragia rectal, y la pérdida incontrolada de materia fecal (incontinencia fecal) es un síntoma frecuente. Con menor frecuencia, el recto protruye hacia el interior de la vagina (rectocele, ver Rectocele). Este trastorno causa dolor sólo cuando se presentan complicaciones o cuando el prolapso es grave.

En niños por lo demás sanos, a menudo se produce un prolapso temporal únicamente del revestimiento rectal (mucosa), probablemente debido a un esfuerzo excesivo en alguna deposición y raramente es grave. En los adultos, el prolapso del revestimiento rectal tiende a hacerse persistente y puede empeorar, de modo que cada vez protruye mayor parte del mismo.

El prolapso completo del recto (al que antiguamente se denominaba procidencia, aunque este término se puede referir a cualquier prolapso completo de órganos) se presenta con mayor frecuencia en mujeres de más de 60 años de edad.

Diagnóstico

  • Exploración por un médico

  • Sigmoidoscopia, colonoscopia o radiografía con enema de bario

Para determinar la extensión de un prolapso, el médico examina la zona mientras la persona está de pie, en cuclillas o realizando un esfuerzo. Mediante la palpación del esfínter anal con el dedo enguantado, el médico a menudo detecta un tono muscular disminuido. Una sigmoidoscopia, una colonoscopia o una radiografía con enema de bario del intestino grueso pueden revelar una enfermedad subyacente.

Tratamiento

  • Eliminación de las causas del esfuerzo

  • En caso de bebés y niños pequeños, envolver las nalgas juntas

  • Para los adultos, a veces la cirugía

En lactantes y niños, se administra un laxante emoliente para eliminar el impulso de apretar. Sujetar con una banda las nalgas una contra otra entre deposiciones generalmente ayuda a que el prolapso vaya curándose por sí mismo.

En adultos, suele requerirse cirugía para solucionar el problema. A menudo, la cirugía cura la procidencia. En una modalidad de cirugía abdominal (denominada rectopexia) se levanta la totalidad del recto, se tira hacia atrás y se une al hueso sacro en la pelvis. En otra operación, un segmento del recto se extirpa y la parte restante se sutura al hueso sacro.

En las personas demasiado débiles para soportar una intervención quirúrgica debido a la avanzada edad o a la mala salud, se prefiere la cirugía de recto a la de abdomen. Un tipo de cirugía en el recto se efectúa insertando un anillo de alambre o plástico para rodear el esfínter; esta técnica se conoce como procedimiento de Thiersch. Alternativamente, se puede cortar (extirpar) un segmento del recto o el exceso del revestimiento del recto.