Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita en lenguaje cotidiano.

Pólipos de colon y recto

Por Elliot M. Livstone, MD, Sarasota Memorial Hospital, Sarasota, FL

  • Algunos pólipos son causados por trastornos hereditarios.

  • El síntoma más frecuente es la hemorragia rectal.

  • Para establecer el diagnóstico se realiza una exploración mediante colonoscopia.

  • El mejor método de tratamiento es su eliminación en el transcurso de una colonoscopia.

Un pólipo es una neoplasia de tejido de la pared intestinal o rectal que protruye en el interior del intestino o del recto; puede ser benigno o canceroso (maligno). Los pólipos varían considerablemente en tamaño; cuanto más grande es el pólipo, mayor es el riesgo de que sea canceroso o de que pueda convertirse en canceroso (es decir, de que sea precanceroso). Los pólipos pueden crecer con tallo o sin él. Los pólipos sin tallo tienen mayor probabilidad de ser cancerosos que los que lo tienen. Los pólipos adenomatosos, que constan principalmente de células ganglionares que recubren el interior del intestino grueso, tienen una alta probabilidad de ser precancerosos. Los adenomas serrados son una forma de adenoma especialmente agresiva.

Enfermedades hereditarias

Algunos pólipos son resultado de enfermedades hereditarias, como la poliposis adenomatosa familiar (ver Poliposis adenomatosa familiar) y el síndrome de Peutz-Jeghers.

En el síndrome de Peutz-Jeghers, la persona afectada presenta numerosos pólipos en el estómago, intestino delgado e intestino grueso. También tienen numerosos puntos de color azul negruzco en la cara, en el interior de la boca y en manos y pies. Los puntos tienden a desaparecer en la pubertad excepto los del interior de la boca. Quienes padecen el síndrome de Peutz-Jeghers sufren un mayor riesgo de desarrollar cáncer en diversos órganos, sobre todo de páncreas, intestino delgado, colon, mama, pulmón, ovarios y útero.

¿Sabías que...?

  • Existe un trastorno hereditario que causa que algunas personas desarrollen cientos de pólipos en el colon. Sin tratamiento, casi todas ellas desarrollarán cáncer alrededor de los 40 años de edad.

Síntomas y diagnóstico

La mayoría de los pólipos no causan síntomas. Cuando hay síntomas, el más frecuente es la hemorragia rectal. Un pólipo de gran tamaño puede producir retortijones, dolor abdominal, obstrucción o intususcepción (invaginación intestinal en la que un segmento del intestino se desliza dentro de otro, como las partes de un tubo telescópico). Los pólipos grandes con vellosidades diminutas en forma de dedo (adenomas vellosos) pueden excretar agua y sales, causando diarrea acuosa abundante, la cual puede ocasionar un descenso de los niveles de potasio en sangre (hipopotasemia). En raras ocasiones, un pólipo rectal con un tallo largo desciende y cuelga al exterior a través del ano.

El médico puede palpar los pólipos mediante la inserción de un dedo enguantado en el recto, pero generalmente, los pólipos se descubren cuando se realiza una colonoscopia para examinar el intestino grueso entero. Se trata de un examen completo y fiable que suele realizarse porque puede haber más de un pólipo presente y alguno puede ser canceroso. La colonoscopia también permite al médico realizar una biopsia (extracción de una muestra de tejido para su examen al microscopio) de cualquier zona que pueda ser sospechosa de cáncer y eliminar pólipos.

Tratamiento

Los médicos suelen recomendar la extracción de todos los pólipos del intestino grueso y del recto, por la posibilidad de que puedan volverse cancerosos. Los pólipos se extirpan durante una colonoscopia utilizando un instrumento cortante o un asa de alambre electrificado. Si el pólipo no tiene tallo o no se puede extirpar en la colonoscopia, puede ser necesaria cirugía abdominal.

Si un pólipo es canceroso, el tratamiento depende de la probabilidad de que el cáncer se haya extendido. El riesgo de diseminación se establece mediante el examen microscópico del pólipo. Si el riesgo es bajo, no es necesario más tratamiento. Si el riesgo es alto, sobre todo si el cáncer ha invadido el tallo del pólipo, hay que extirpar quirúrgicamente el segmento afectado del intestino grueso y unir nuevamente los extremos por donde se ha cortado el intestino.

Cuando se extirpa un pólipo a una persona, debe explorarse de nuevo la totalidad del intestino y el recto mediante una colonoscopia al año siguiente y, luego, a intervalos determinados por el médico. Si dicho examen no se puede realizar debido a un estrechamiento del intestino grueso, se puede realizar un enema de bario.

Recursos en este artículo