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Cáncer tiroideo (cáncer de tiroides)

Por Jerome M. Hershman, MD

No se conoce la causa del cáncer tiroideo, pero la glándula tiroidea es muy sensible a la radiación y esta provoca cambios tumorales. Es más frecuente si durante la infancia se recibió radioterapia en la cabeza, en el cuello o en el pecho, a menudo para tratar tumores benignos (aunque ya no se tratan con radiación en la actualidad).

Nódulos tiroideos

Un cáncer, más que causar la hipertrofia general de la glándula, produce pequeños tumores (nódulos) en el interior, la mayoría de los cuales son benignos. Es más probable que un nódulo sea maligno en los siguientes casos:

  • Es sólido en vez de estar lleno de líquido (quístico)

  • No produce hormona tiroidea

  • Es duro

  • Crece con rapidez

  • La persona afectada es de sexo masculino

El primer signo de cáncer tiroideo suele ser la presencia de un bulto indoloro en el cuello. Un cáncer de mayor tamaño puede presionar los tejidos cercanos al cuello, causando ronquera, tos o dificultad para respirar.

Al encontrar un nódulo en la glándula tiroidea, se realizan varias pruebas. Las primeras consisten en medir las concentraciones sanguíneas de la hormona estimulante del tiroides (TSH), de las hormonas tiroideas T4 (tiroxina o tetrayodotironina) y T3 (triyodotironina, ver Pruebas de función tiroidea). A veces se realizan pruebas para detectar anticuerpos de la glándula tiroidea.

Si los análisis de sangre indican que la glándula tiroides es hiperactiva (hipertiroidismo, ver Hipertiroidismo), se realiza una gammagrafía tiroidea para determinar si el nódulo produce hormonas tiroideas (ver Exploración de la glándula tiroides). Si el resultado es afirmativo (nódulos «calientes»), casi nunca son malignos. Si las pruebas no indican hipertiroidismo ni tiroiditis de Hashimoto (ver Tiroiditis de Hashimoto), o si no hay nódulos «calientes», suele realizarse una biopsia con aguja fina.

Este tipo de biopsia consiste en extraer una muestra del nódulo con una aguja fina para examinarlo al microscopio. Este procedimiento no es demasiado doloroso, se realiza en el consultorio del médico y requiere el uso de anestesia local, así como de ecografía para guiar la colocación de la aguja. La ecografía permite determinar el tamaño del nódulo, si es sólido o está lleno de líquido y si hay otros nódulos.

Tipos de cáncer de tiroides

Existen cuatro tipos generales de cáncer de tiroides:

  • Papilar

  • Folicular

  • Medular

  • Anaplásico

Cáncer papilar

El cáncer papilar es el tipo más frecuente y representa del 70% al 80% de todos los tipos de cáncer tiroideo. Es cerca de 3 veces más frecuente en mujeres que en hombres. Se observa más a menudo en personas de entre 30 y 60 años, pero crece y se extiende con más rapidez en personas de edad avanzada. Si se ha recibido radioterapia en el cuello, generalmente por una afección benigna en la infancia o por algún otro cáncer en la edad adulta, se corre un riesgo mayor de desarrollar cáncer papilar.

Este tipo de cáncer crece dentro de la glándula tiroidea, pero a veces se extiende (metastatiza) a los ganglios linfáticos adyacentes. Si no se trata, puede propagarse a zonas más distantes.

Casi siempre se puede curar. Los nódulos con un tamaño menor de 1 cm o 1,5 cm se extirpan junto con el tejido tiroideo circundante, aunque muchos expertos recomiendan extirpar la glándula tiroidea por completo. Si el nódulo es más grande (en particular los mayores de 4 centímetros), se extirpa la mayor parte o la totalidad de la glándula tiroidea. A menudo, se administra yodo radiactivo para eliminar cualquier neoplasia maligna o tejido tiroideo remanente. También se administra hormona tiroidea en grandes dosis para inhibir el crecimiento de cualquier tejido tiroideo remanente.

Cáncer folicular

El cáncer folicular representa alrededor del 15% de todas las formas de cáncer tiroideo, y es más frecuente en las personas mayores. Se presenta más a menudo en las mujeres que en los hombres.

Este tipo de cáncer, mucho más maligno que el papilar, tiende a extenderse (metastatizar) por el torrente sanguíneo, por lo que propaga células cancerosas a varias partes del organismo.

El tratamiento requiere la extirpación quirúrgica de la mayor parte posible de glándula tiroidea y la destrucción con yodo radiactivo de cualquier tejido tiroideo remanente, incluidas las metástasis. Por lo general se cura, pero en menos ocasiones que el cáncer papilar.

Cáncer anaplásico

El cáncer anaplásico representa alrededor del 2% de todos los tipos de cáncer tiroideo y es más frecuente en las mujeres mayores. Crece con rapidez y suele producir un tumor grande y doloroso en el cuello. Además, tiende a diseminarse por todo el organismo.

Alrededor del 80% de los casos de este tipo de cáncer mueren en un año, aun si reciben tratamiento. A pesar de ello, la quimioterapia y la radioterapia, antes y después de la cirugía, han curado algunos tumores. El yodo radiactivo no está indicado en este tipo de cáncer.

Cáncer medular

Alrededor del 3% de los cánceres tiroideos son carcinomas medulares que comienzan en la glándula tiroidea, pero en un tipo de célula distinta de la que produce la hormona tiroidea. El origen de este cáncer es la célula C, que, en condiciones normales, está dispersa por toda la glándula tiroidea y segrega la hormona calcitonina, que ayuda a controlar el nivel de calcio en el torrente sanguíneo. Este cáncer produce cantidades excesivas de calcitonina. Dado que el cáncer medular de tiroides también produce otras hormonas, causa síntomas poco habituales.

Tiene tendencia a diseminarse (metastatizar) por el sistema linfático a los ganglios linfáticos y, a través de la sangre, al hígado, a los pulmones y a los huesos. Se desarrolla junto con otros tipos de cáncer endocrino en lo que se denomina síndrome de neoplasia endocrina múltiple (ver Síndromes de neoplasia endocrina múltiple).

El tratamiento consiste en la extirpación de la glándula tiroidea. Si el cáncer se ha extendido a los ganglios linfáticos, puede ser necesario realizar otra intervención quirúrgica. Más de dos tercios de los casos cuyo cáncer medular de tiroides forma parte del síndrome de neoplasia endocrina múltiple se curan.