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Hipertiroidismo

Por Jerome M. Hershman, MD

El hipertiroidismo es la hiperactividad de la glándula tiroidea, que da lugar a concentraciones elevadas de las hormonas tiroideas y a la aceleración de las funciones corporales vitales.

  • La enfermedad de Graves es la causa más frecuente de hipertiroidismo.

  • La frecuencia cardíaca y la presión arterial aumentan, el ritmo cardíaco es irregular y la sudoración es excesiva, se siente nerviosismo y ansiedad, se tiene dificultad para dormir y se adelgaza sin que haya intención de hacerlo.

  • El diagnóstico se confirma mediante análisis de sangre.

  • Por lo general, el hipertiroidismo se controla administrando propiltiouracilo o metimazol.

En los países desarrollados, el hipertiroidismo afecta a alrededor del 1% de la población. Puede presentarse a cualquier edad, pero es más frecuente en las mujeres durante la menopausia y después del parto.

Causas

Las causas más frecuentes son:

  • enfermedad de Graves

  • Tiroiditis

La enfermedad de Graves, la causa más frecuente de hipertiroidismo, es un trastorno autoinmunitario (ver Enfermedades autoinmunitarias del tejido conjuntivo). En un trastorno autoinmunitario, el sistema inmunitario de la persona produce anticuerpos que atacan a los propios tejidos del organismo. Por lo general, los anticuerpos dañan las células y empeoran su capacidad de funcionar. No obstante, en la enfermedad de Graves, los anticuerpos estimulan la tiroides para que produzca y segregue una cantidad excesiva de hormona tiroidea al torrente sanguíneo. Esta causa de hipertiroidismo suele ser hereditaria, sobre todo en las mujeres, y casi siempre provoca hipertrofia de la glándula tiroidea.

La tiroiditis es una inflamación de la glándula tiroidea. La inflamación puede estar causada por una infección (tiroiditis subaguda, ver Tiroiditis subaguda), una inflamación tiroidea autoinmunitaria que se produce después del parto (tiroiditis linfocítica asintomática, ver Tiroiditis linfocítica asintomática) y, con mucha menos frecuencia, una inflamación autoinmunitaria crónica (tiroiditis de Hashimoto, ver Tiroiditis de Hashimoto). Al principio, la inflamación provoca hipertiroidismo, ya que la glándula inflamada libera las hormonas almacenadas. Posteriormente, suele aparecer hipotiroidismo dado que los niveles de las hormonas almacenadas se han agotado. Al final, la glándula suele recuperar su funcionamiento normal.

Otras causas de hipertiroidismo incluyen:

  • Tumores en el interior de la tiroides que inducen a la glándula tiroidea a producir demasiada hormona (nódulos tiroideos tóxicos).

  • Algunos fármacos

  • Sobreestimulación debida a una hipófisis hiperactiva

Un nódulo tiroideo hiperactivo tóxico (un tumor benigno o adenoma) es una zona en la que el tejido crece de forma anómala dentro de la glándula. Este tejido anómalo produce hormonas tiroideas, incluso sin la estimulación de la hormona estimulante del tiroides (TSH, una hormona producida por la hipófisis para estimular la producción de hormonas tiroideas por parte de la glándula tiroidea). Por lo tanto, los nódulos se escapan de los mecanismos que controlan la glándula tiroidea en condiciones normales y producen grandes cantidades de hormonas. El bocio tóxico multinodular (enfermedad de Plummer), un trastorno en el que hay muchos nódulos, es poco frecuente en los adolescentes y en los adultos jóvenes y se vuelve más común con la edad.

Algunos fármacos y el yodo pueden causar hipertiroidismo. Entre los fármacos se incluyen la amiodarona, el interferón alfa y, en contadas ocasiones, el litio. El exceso de yodo, como el que puede producirse cuando se utilizan determinados expectorantes o agentes de contraste a base de yodo para los estudios radiológicos, puede causar hipertiroidismo.

Una hipófisis hiperactiva puede producir demasiada hormona estimulante del tiroides (TSH o tirotropina), lo que, a su vez, da lugar a una sobreproducción hormonal. Sin embargo, esta es una causa muy poco frecuente de hipertiroidismo.

Síntomas

En la mayoría de los casos de hipertiroidismo existe hipertrofia de la glándula tiroidea (bocio). Puede que toda la glándula aumente de tamaño o que aparezcan nódulos en determinadas zonas. En personas que sufren tiroiditis subaguda, la glándula se vuelve sensible y dolorosa.

Los síntomas del hipertiroidismo, independientemente de la causa, reflejan una aceleración de las funciones orgánicas:

  • Aumento de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial

  • Ritmos cardíacos anómalos (arritmias)

  • Sudoración excesiva y sensación de calor excesivo

  • Temblores en las manos

  • Nerviosismo y ansiedad

  • Dificultad para dormir (insomnio)

  • Pérdida de peso a pesar de un aumento del apetito

  • Aumento del nivel de actividad a pesar de sentir cansancio y debilidad

  • Deposiciones frecuentes, en ocasiones con diarrea

Puede que las personas de edad avanzada con hipertiroidismo no presenten estos síntomas característicos, pero tienen lo que a veces se denomina hipertiroidismo apático u oculto, que cursa con debilidad, confusión, introversión y depresión. El hipertiroidismo también provoca alteraciones oculares, como, por ejemplo, dar la impresión de mirar con fijeza.

Enfermedad de Graves

Si la causa de hipertiroidismo es la enfermedad de Graves, los síntomas oculares consisten en hinchazón alrededor de los ojos, mayor lacrimación, irritación y una fotosensibilidad inusual. Pueden aparecer dos síntomas distintivos adicionales:

Protruyen debido a inflamación en las órbitas, detrás de los ojos. Los músculos que mueven los ojos se inflaman y dejan de funcionar adecuadamente, por lo que resulta difícil o imposible moverlos con normalidad o coordinar sus movimientos, y esto produce visión doble. Los párpados, al no cerrarse por completo, exponen los ojos a lesiones debidas a cuerpos extraños y a la sequedad. Estas alteraciones pueden aparecer antes que cualquier otro síntoma de hipertiroidismo, por lo que constituyen un indicador precoz de la enfermedad de Graves, aunque por lo general no se presentan hasta más tarde. Los síntomas oculares pueden incluso manifestarse o agravarse después de que la secreción excesiva de la hormona tiroidea haya sido tratada y controlada.

Cuando la enfermedad de Graves afecta a los ojos, se observa también un engrosamiento de la piel, por lo general sobre las espinillas, que tiene la textura de una cáscara de naranja. La zona afectada causa picor, está enrojecida y, al presionarla con el dedo, se nota endurecida. Del mismo modo que ocurre con los depósitos situados detrás de los ojos, esta complicación puede aparecer antes o después que otros síntomas de hipertiroidismo.

Crisis tiroidea

La crisis tiroidea, que es la hiperactividad repentina y extrema de la glándula tiroidea, supone una urgencia con riesgo mortal. Todas las funciones del organismos se acelaran hasta niveles peligrosamente altos. Una fuerte sobrecarga del corazón provoca latidos cardíacos irregulares con riesgo de muerte (arritmia), un pulso extremadamente acelerado y choque. La crisis tiroidea también produce fiebre, debilidad extrema, inquietud, estados de ánimo cambiantes, confusión, alteraciones de la consciencia (incluso coma) y agrandamiento del hígado (hepatomegalia) con ictericia leve (una coloración amarillenta de la piel y de la esclerótica de los ojos).

Suele ser consecuencia de un hipertiroidismo para el que no se administró ningún tratamiento o cuyo tratamiento fue inadecuado, y puede desencadenarla una infección, un traumatismo, una intervención quirúrgica, una diabetes mal controlada, un embarazo o el parto y otras situaciones de estrés. La crisis tiroidea también puede deberse a la interrupción del tratamiento farmacológico de trastornos tiroideos. Es poco frecuente en los niños.

La crisis tiroidea se diagnostica por los síntomas de la persona y los resultados de la exploración. El tratamiento consiste en fármacos utilizados para tratar el hipertiroidismo y en medidas para el tratamiento de las complicaciones (como fiebre o alteración de la conciencia), por lo general en una unidad de cuidados intensivos.

Diagnóstico

El diagnóstico de hipertiroidismo se sospecha en función de los síntomas El diagnóstico se confirma mediante pruebas (ver Pruebas de función tiroidea) para determinar la funcionalidad de la tiroides. Se comienza midiendo la hormona estimulante del tiroides (TSH o tirotropina). Si la glándula tiroidea es hiperactiva, la concentración de la TSH es baja. Pero en casos poco frecuentes en los que la hipófisis es hiperactiva, la concentración de la TSH es normal o elevada. Si la concentración de la TSH en sangre es baja, se miden las concentraciones de las hormonas tiroideas en la sangre. Si se piensa que la enfermedad de Graves pueda ser la causa, se procede a analizar una muestra de sangre para confirmar la presencia de anticuerpos que estimulan la glándula tiroidea (anticuerpos antitiroideos).

Si se sospecha que la causa es un nódulo tiroideo tóxico, se realiza una gammagrafía tiroidea, que permite comprobar si el nódulo es hiperactivo, es decir, si produce una cantidad excesiva de hormonas. Esta técnica también permite diagnosticar la enfermedad de Graves. Si, en efecto, se padece la enfermedad de Graves, esta técnica muestra que toda la glándula es hiperactiva, y no solo una zona en concreto. En la tiroiditis, esta prueba muestra que la glándula es hipoactiva.

Tratamiento

El tratamiento del hipertiroidismo depende de la causa. En la mayoría de los casos, se cura la afección que origina el hipertiroidismo o bien los síntomas desaparecen o se alivian en gran medida. Sin embargo, si no se trata, el hipertiroidismo supone una carga excesiva para el corazón y para muchos otros órganos.

Tratamiento farmacológico

Los fármacos betabloqueantes, como el propranolol, ayudan a controlar muchos de los síntomas del hipertiroidismo. Estos fármacos disminuyen la frecuencia cardíaca alta, reducen los temblores y controlan la ansiedad. Por consiguiente, los betabloqueantes son muy útiles, sobre todo, para aliviar los síntomas hasta que la enfermedad remita gracias a otros tratamientos, pero no disminuyen la sobreproducción de hormona tiroidea. Para que la producción de hormonas vuelva a los valores normales se administran otros tratamientos.

El metimazol y el propiltiouracilo son los fármacos más utilizados para tratar el hipertiroidismo, ya que disminuyen la producción glandular de hormonas tiroideas. Cada fármaco se administra por vía oral, comenzando con dosis altas que más tarde se ajustan según los resultados de los análisis de sangre. Por lo general, estos fármacos normalizan la actividad de la glándula tiroidea en un plazo de entre 6 y 12 semanas. Dosis más altas de estos fármacos actúan con más rapidez, pero aumentan el riesgo de sufrir efectos secundarios. Se debe supervisar minuciosamente a las mujeres embarazadas que toman propiltiouracilo o metimazol, ya que estos fármacos atraviesan la placenta y producen bocio o hipotiroidismo en el feto. El carbimazol, un fármaco muy utilizado en Europa, se convierte en metimazol cuando entra en el organismo.

¿Sabías que...?

  • Cuando se recibe un tratamiento con yodo radiactivo, no hay que acercarse a bebés ni a niños pequeños entre 2 y 4 días.

El yodo se ingiere por vía oral para tratar el hipertiroidismo, Se reserva para las personas a quienes debe administrarse un tratamiento rápido. También permite normalizar el hipertiroidismo hasta que se pueda extirpar la glándula tiroidea. No se usa a largo plazo.

El yodo radiactivo puede administrarse por vía oral para destruir parte de la glándula tiroidea. En conjunto, el organismo absorbe una cantidad mínima de radiactividad, puesto que la mayor parte se libera en la glándula tiroidea, que capta el yodo y lo acumula. Casi nunca es necesario hospitalizar. Después de recibir el tratamiento, no hay que acercarse a bebés ni a niños pequeños entre 2 y 4 días, y debe dormirse en una cama separada un mínimo de unos 2 m de la pareja. No se necesitan precauciones especiales en el lugar de trabajo. Debe evitarse quedar embarazada durante unos 6 meses. Cuando se recibe un tratamiento con yodo radiactivo, se pueden activar las alarmas de radiación en los aeropuertos y en lugares similares durante algunas semanas, por lo que, si se debe viajar en transporte público, es necesario llevar consigo un certificado médico en el que conste el tratamiento recibido.

En ocasiones, la dosis de yodo radiactivo se ajusta de forma que solo se destruya la parte de la glándula tiroidea más pequeña posible para que la producción hormonal recobre la normalidad sin que la actividad tiroidea se vea muy afectada. En otras ocasiones, es necesario administrar una dosis mayor para eliminar la totalidad de la glándula tiroidea. En la mayoría de los casos, al someterse a este tratamiento, deben tomarse suplementos de hormona tiroidea de por vida (ver Hipotiroidismo : Tratamiento). Aunque se ha planteado la posibilidad de que el yodo radiactivo pueda causar cáncer, no se ha podido confirmar que el riesgo de cáncer aumente tras recibir este tratamiento. El yodo radiactivo no debe administrarse a mujeres embarazadas ni durante la lactancia, ya que atraviesa la placenta y se incorpora a la leche, y, por tanto, puede destruir la glándula tiroidea del feto o del lactante.

Fármacos para tratar el hipertiroidismo

Medicamento

Algunos efectos secundarios

Comentarios

Tionamidas

Carbimazol

Metimazol

Propiltiouracilo

Reacciones alérgicas (por lo general, erupciones)

Náuseas

Pérdida del gusto (ageusia)

Infecciones (poco frecuentes) debido a un número bajo de glóbulos blancos (leucocitos)

Disfunción hepática

Dolor articular

Disminuye la producción de hormonas tiroideas

Elementos no metálicos

Yodo

Erupción

Disminuye la producción y la liberación de hormonas tiroideas

Isótopo radiactivo

Yodo radiactivo

Hipotiroidismo

Destruye la glándula tiroidea

Betabloqueantes

Atenolol

Metoprolol

propranolol

En presencia de enfermedades pulmonares, sibilancias

Puede empeorar los síntomas de la vasculopatía periférica

Depresión

Disminución de la presión arterial (hipotensión)

Bloquea muchos de los efectos estimulantes causados por un exceso de hormonas tiroideas sobre otros órganos

Otros tratamientos

La extirpación quirúrgica de parte de la glándula tiroidea, o de toda la glándula (un proceso denominado tiroidectomía), es una opción terapéutica válida en personas jóvenes con hipertiroidismo. En presencia de un bocio muy desarrollado, de alergias a los fármacos indicados para tratar el hipertiroidismo o de efectos secundarios graves debidos a estos fármacos, se puede recurrir a la cirugía. Con esta opción se logra controlar de forma permanente el hipertiroidismo en más del 90% de los casos. A menudo, después de la intervención quirúrgica, se produce hipotiroidismo, por lo que es necesario tomar hormona tiroidea de por vida. Las complicaciones de la cirugía son poco habituales e incluyen parálisis de las cuerdas vocales y lesiones en las glándulas paratiroideas (glándulas minúsculas situadas detrás de la glándula tiroidea, que regulan la concentración de calcio en la sangre).

En presencia de la enfermedad de Graves, se debe administrar un tratamiento adicional para los síntomas oculares y dermatológicos. Los síntomas oculares mejoran elevando la cabecera de la cama, aplicando colirios, durmiendo con los párpados vendados y, a veces, administrando selenio o diuréticos (fármacos que aceleran la eliminación de líquidos). La visión doble se corrige utilizando lentes especiales. Por último, si existe afectación grave de los ojos, se recurre a los corticoesteroides por vía oral, a la radioterapia de las órbitas o a la cirugía. Las cremas con corticoesteroides o los ungüentos calman el prurito y atenúan la dureza de la piel. A menudo, el problema desaparece sin tratamiento, después de varios meses o años.

Recursos en este artículo