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Introducción a la glándula tiroidea

Por Jerome M. Hershman, MD

La glándula tiroidea, una pequeña glándula que mide alrededor de 5 cm de diámetro, está situada bajo la piel del cuello, por debajo de la nuez de Adán (llamada también bocado de Adán). Las dos mitades (lóbulos) de la glándula tiroidea están conectadas en su parte central (istmo), lo que le da el aspecto de una corbata de lazo. Por lo general, no se puede ver ni apenas percibir. Si aumenta de tamaño, se palpa con facilidad como un bulto prominente (bocio) que aparece debajo o a los lados de la nuez de Adán.

Esta glándula segrega las hormonas tiroideas, que regulan la velocidad a la que tienen lugar los procesos químicos del organismo (índice metabólico). Las hormonas tiroideas influyen en el índice metabólico de dos maneras:

  • Estimulando casi todos los tejidos del organismo para que produzcan proteínas

  • Incrementando la cantidad de oxígeno que utilizan las células

Las hormonas tiroideas afectan a muchas funciones corporales vitales: las frecuencias cardíaca y respiratoria, la velocidad de combustión de las calorías, el mantenimiento de la piel, el crecimiento, la producción de calor, la fertilidad y la digestión.

Dónde se encuentra la glándula tiroidea

Hormonas tiroideas

Las dos hormonas tiroideas son:

  • T4 (tiroxina o tetrayodotironina)

  • T3 (triyodotironina )

La T4, que es la principal hormona producida por la glándula tiroidea, solo tiene un efecto ligero, si es que lo tiene, en la aceleración del índice metabólico del organismo. En cambio, la T4 se convierte en T3, la forma hormonal más activa. La conversión de la T4 en T3 se produce en el hígado y en otros tejidos. Son muchos los factores que controlan la conversión de la T4 en T3, incluidas las necesidades del organismo en cada momento y la presencia o la ausencia de enfermedades. La mayor cantidad de T4 y de T3 presentes en el torrente sanguíneo se desplazan unidas a una proteína denominada globulina transportadora de tiroxina. Solo una pequeña parte de T4 y de T3 circulan libremente en la sangre. No obstante, esta parte libre es la activa. Cuando el organismo utiliza la hormona libre, algunas de las hormonas ligadas se desprenden de la proteína de unión.

Para producir hormonas tiroideas se precisa yodo, un elemento que se encuentra en los alimentos y en el agua. La glándula tiroidea recoge el yodo y lo procesa para transformarlo en hormonas tiroideas. A medida que las hormonas tiroideas cumplen su función, parte del yodo contenido en estas hormonas se libera, vuelve a la glándula tiroidea y se recicla para producir más hormonas. Curiosamente, la glándula tiroidea libera una cantidad ligeramente menor de hormonas tiroideas si se expone a concentraciones altas de yodo en la sangre que recibe.

El organismo se sirve de un mecanismo complejo para regular la concentración de las hormonas tiroideas. En primer lugar, el hipotálamo, ubicado en el cerebro justo encima de la hipófisis (glándula pituitaria), segrega la hormona liberadora de tirotropina (tiroliberina), que incita a la hipófisis para que produzca la hormona estimulante del tiroides (TSH o tirotropina). A su vez, tal como su nombre indica, la TSH estimula a la glándula tiroidea para que produzca hormonas tiroideas. La hipófisis retarda o acelera la liberación de TSH, dependiendo de si aumentan o disminuyen las concentraciones de hormonas tiroideas que circulan en la sangre.

La glándula tiroidea también produce la hormona calcitonina, que contribuye al fortalecimiento óseo al facilitar la incorporación de calcio en los huesos.

Pruebas diagnósticas

En primer lugar el médico examina y palpa el cuello de la persona para ver si la glándula tiroidea ha aumentado de tamaño.

Dependiendo de los resultados del examen, también pueden ser necesarias otras pruebas. Quizás también sea necesario realizar alguna prueba adicional en los casos poco frecuentes en los que no se puede establecer si el problema reside en la glándula tiroidea o en la hipófisis.

Pruebas de función tiroidea

Para valorar el funcionamiento de la glándula tiroidea, se miden las concentraciones de hormonas en la sangre. Se miden los niveles de:

  • TSH

  • T4

  • T3

Por lo general, la concentración sanguínea de TSH es el mejor indicador del funcionamiento de la glándula tiroidea. Puesto que esta hormona estimula a la glándula tiroidea, las concentraciones de TSH en la sangre son elevadas cuando la glándula tiroidea es hipoactiva (y, por lo tanto, necesita más estimulación) y bajas cuando es hiperactiva (y, por lo tanto, requiere menos estimulación). Sin embargo, en los casos poco frecuentes en que la hipófisis no funciona con normalidad, la concentración de TSH no refleja con precisión el funcionamiento de la glándula tiroidea.

Al determinar las concentraciones de las hormonas tiroideas T4 y T3 en la sangre, se suelen medir tanto las formas libres como las unidas de cada hormona (T4 total y T3 total). No obstante, si la concentración de globulina transportadora de tiroxina es inusual, la concentración total de la hormona tiroidea se puede interpretar de forma errónea; por ello, a veces se mide la concentración de hormonas libres en la sangre. La concentración de globulina transportadora de tiroxina es menor en presencia de nefropatía o de enfermedades que reducen la cantidad de proteínas generadas en el hígado, o cuando se toman esteroides anabolizantes. La concentración es más alta en mujeres embarazadas o que toman anticonceptivos orales u otras formas de estrógenos, así como cuando se padecen las fases iniciales de la hepatitis.

Exploración de la glándula tiroides

Si se detectan uno o más crecimientos (nódulos) en la glándula tiroidea, se realiza alguna prueba de diagnóstico por la imagen. La ecografía utiliza ultrasonidos para medir el tamaño de la glándula y para determinar si el crecimiento es sólido o si está lleno de líquido (quístico).

Otra prueba de diagnóstico por la imagen de la tiroides (denominada prueba de absorción de yodo radioactivo) consiste en inyectar en el torrente sanguíneo una pequeña cantidad de yodo o de tecnecio radiactivos. El material radiactivo se concentra en la glándula tiroidea y, mediante un dispositivo (cámara gamma) que detecta la radiación, se obtiene una imagen de la glándula tiroidea que permitirá observar cualquier anomalía física.

La gammagrafía tiroidea ayuda a determinar si una zona de la glándula funciona de manera normal, o si es hiperactiva o hipoactiva, en comparación con el resto de la glándula.

Otros estudios

Si se sospecha un trastorno autoinmunitario, se realiza un análisis de sangre para buscar anticuerpos que atacan a la glándula tiroides.

Si se sospecha cáncer en la glándula tiroidea, se extrae una muestra de tejido tiroideo (biopsia), con ayuda de una pequeña aguja, para su estudio.

Si, en cambio, se sospecha carcinoma medular tiroideo, se mide la concentración sanguínea de calcitonina, porque estos tumores siempre segregan calcitonina.

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