Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita en lenguaje cotidiano.

Tiroiditis de Hashimoto

(Tiroiditis de Hashimoto; tiroiditis autoinmunitaria)

Por Jerome M. Hershman, MD

La tiroiditis de Hashimoto es una inflamación crónica y autoinmunitaria de la glándula tiroidea.

  • Es consecuencia de que el organismo ataque a las células de la glándula, una reacción autoinmunitaria.

  • Al principio, la glándula tiroidea puede funcionar normalmente, ser hipoactiva (hipotiroidismo) o, rara vez, ser hiperactiva (hipertiroidismo)

  • La mayoría de las personas acaban desarrollando hipotiroidismo

  • Por lo general, las personas con hipotiroidismo se sienten cansadas y no toleran el frío.

  • El diagnóstico se basa en los resultados de la exploración física y del análisis de sangre.

  • El tratamiento consiste en tomar la hormona tiroidea de por vida.

La tiroiditis de Hashimoto es el tipo más frecuente de tiroiditis y la causa más habitual de hipotiroidismo (ver Hipotiroidismo). Por razones desconocidas, el organismo se vuelve contra sí mismo (una reacción autoinmunitaria, ver Trastornos autoinmunitarios). Los glóbulos blancos (leucocitos) invaden la glándula tiroidea y crean anticuerpos que la atacan (anticuerpos antitiroideos). En alrededor del 50% de los casos con tiroiditis de Hashimoto, la actividad tiroidea es inicialmente baja. En la mayoría de los casos restantes, la actividad tiroidea es normal al principio (aunque en un pequeño número de casos, la glándula se vuelve hiperactiva inicialmente) y, después, disminuye.

En ocasiones, la tiroiditis de Hashimoto viene acompañada de otros trastornos endocrinos, como la diabetes, hipoactividad de las glándulas suprarrenales o paratiroideas, u otros trastornos autoinmunitarios, como la anemia perniciosa, la artritis reumatoide, el síndrome de Sjögren o el lupus eritematoso sistémico (lupus).

La tiroiditis de Hashimoto es más frecuente en las mujeres, sobre todo de edad avanzada, y suele ser hereditaria. La afección se observa más a menudo en presencia de ciertas anomalías cromosómicas, como los síndromes de Down, de Turner y de Klinefelter.

Síntomas

La tiroiditis de Hashimoto suele empezar con una hipertrofia indolora y firme del tamaño de la glándula tiroidea o con una sensación de congestión en el cuello. Por lo general, la glándula tiene una textura gomosa y, a veces, se percibe grumosa. Si la actividad tiroidea es baja, se siente cansancio e intolerancia al frío, además de otros síntomas de hipotiroidismo (ver Hipotiroidismo : Síntomas). En los pocos casos en que se observa hiperactividad tiroidea (tirotoxicosis, ver Hipertiroidismo), se suelen sentir inicialmente palpitaciones, nerviosismo e intolerancia al calor.

Diagnóstico

El funcionamiento de la glándula se valora midiendo la concentración de las hormonas tiroideas tiroxina (T4) y triyodotironina (T3) y de la hormona estimulante del tiroides (TSH, una hormona producida por la hipófisis para estimular la producción de hormonas tiroideas por parte de la glándula tiroidea). Sin embargo, el diagnóstico se basa en la exploración física y en los resultados del análisis de sangre que permiten determinar si la persona tiene anticuerpos antitiroideos, que atacan a la glándula tiroidea.

Tratamiento

No existe un tratamiento específico para la tiroiditis de Hashimoto.

Con el tiempo, en la mayoría de los casos se acaba presentando hipotiroidismo, que requiere tomar hormona tiroidea de por vida (ver Hipotiroidismo : Tratamiento). Este tratamiento también contribuye a reducir el tamaño de la glándula tiroidea hipertrofiada. Si se padece esta enfermedad, debe evitarse ingerir un exceso de yodo (que puede causar hipotiroidismo) procedente de fuentes naturales, como los comprimidos de algas laminarias (kelp) y las algas marinas.