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Hiperaldosteronismo

Por Ashley B. Grossman, MD, FRCP, FMedSci, Churchill Hospital, University of Oxford

En el hiperaldosteronismo, la sobreproducción de aldosterona da lugar a retención de líquidos y a hipertensión arterial, debilidad y, en contadas ocasiones, episodios de parálisis.

  • Está causado por un tumor en una glándula suprarrenal o por la presencia de algunas enfermedades.

  • Una concentración alta de aldosterona provoca hipertensión arterial y un descenso en la concentración de potasio. Esta baja concentración de potasio causa debilidad, hormigueo, calambres musculares y periodos de parálisis temporal.

  • Para realizar el diagnóstico, se miden las concentraciones sanguíneas de sodio, de potasio y de aldosterona.

  • A veces, se extirpa el tumor o se administran fármacos que bloquean la acción de la aldosterona.

La aldosterona, una hormona producida y segregada por las glándulas suprarrenales, transmite señales a los riñones para que retengan más sodio y eliminen más potasio. La producción de aldosterona está regulada en parte por la hormona adrenocorticotrófica (segregada por la hipófisis) y, en parte, por el sistema renina-angiotensina-aldosterona (ver Regulación de la presión arterial: sistema renina-angiotensina-aldosterona). La renina es una enzima producida en los riñones que controla la activación de la hormona angiotensina, la cual estimula a su vez la producción de aldosterona en las glándulas suprarrenales.

La causa del hiperaldosteronismo puede ser un tumor (por lo general, un adenoma benigno) en una glándula suprarrenal (el denominado síndrome de Conn), aunque en algunos casos participan ambas glándulas y son hiperactivas. En ocasiones, el hiperaldosteronismo es una respuesta a ciertas afecciones, como la hipertensión arterial o el estrechamiento de una de las arterias renales.

Síntomas

La concentración elevada de aldosterona da lugar a un nivel bajo de potasio. Este nivel bajo de potasio, que no suele producir ningún síntoma, en ocasiones causa debilidad, hormigueo, calambres musculares y episodios de parálisis temporal. También se puede sentir muchísima sed (polidipsia) y orinar a menudo.

Diagnóstico

Ante una sospecha de hiperaldosteronismo, se miden las concentraciones sanguíneas de sodio y de potasio, además de la de aldosterona. Si son altas, se administra espironolactona o eplerenona, fármacos que bloquean la acción de la aldosterona, para observar si las concentraciones de sodio y de potasio vuelven a la normalidad. También se mide la concentración de renina, que, si se padece el síndrome de Conn, es muy baja.

Cuando la producción de aldosterona es elevada, se examinan las glándulas suprarrenales para detectar un posible tumor benigno (adenoma). Asimismo, son útiles la tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética nuclear (RMN), aunque, en algunos casos, para determinar el origen de la hormona, hay que analizar muestras de sangre de cada una de las glándulas suprarrenales.

Tratamiento

Si se encuentra un tumor, se suele proceder a la extirpación quirúrgica. Una vez extirpado, en alrededor del 70% de los casos, la presión arterial se estabiliza y los demás síntomas desaparecen. Si no se encuentra ningún tumor y ambas glándulas son hiperactivas, la extirpación parcial de las glándulas suprarrenales no permitirá normalizar la hipertensión arterial, y la resección completa producirá la enfermedad de Addison (ver Enfermedad de Addison), que requiere tratamiento de por vida. Sin embargo, la espironolactona o la eplerenona permiten controlar los síntomas, y existen medicamentos específicos que regulan la hipertensión. Las dos glándulas suprarrenales se extirpan únicamente en casos contados. La espironolactona a menudo puede causar aumento de las mamas (ginecomastia), disminución de la libido y disfunción eréctil en los hombres debido al bloqueo de los efectos de la testosterona.

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