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Alergias alimentarias

Por Peter J. Delves, PhD, Professor of Immunology, Department of Immunology, Division of Infection and Immunity, University College London, London, UK

Una alergia alimentaria es una reacción alérgica a un alimento determinado.

  • Las alergias alimentarias suelen estar desencadenadas por ciertos tipos de frutos secos, cacahuetes, mariscos, pescados, leche, huevos, trigo y soja.

  • Los síntomas varían con la edad y pueden incluir erupciones, sibilancias, goteo nasal y, ocasionalmente en adultos, síntomas más graves.

  • Las pruebas de punción cutánea, los análisis de sangre y una dieta de eliminación ayudan a los médicos a identificar el alimento que desencadena la alergia.

  • El único tratamiento eficaz consiste en dejar de comer ese alimento.

Existen muchos tipos diferentes de alimentos que pueden producir una reacción alérgica. Las reacciones alérgicas alimentarias pueden ser graves y algunas veces incluyen una reacción anafiláctica (ver Reacciones anafilácticas).

Pueden comenzar en la infancia y son más frecuentes en niños cuyos padres también tienen alergias alimentarias, rinitis alérgica o asma alérgica. Los bebés y los niños pequeños con este tipo de alergia tienden a ser sensibles a los desencadenantes alérgicos más frecuentes (alérgenos), como los contenidos en los huevos, en la leche, en el trigo, en los cacahuetes y en la soja. Para prevenirlas, muchos padres evitan exponer a sus hijos pequeños a estos alimentos. Sin embargo, las pruebas más recientes cuestionan este proceder, por lo que es necesario un estudio más profundo del tema. Entre los niños mayores y los adultos son frecuentes las alergias a los frutos secos y al marisco. Los niños pueden superar una alergia a los alimentos. Por ese motivo, se observan con menos frecuencia en los adultos. Sin embargo, cuando la alergia alimentaria se da en la edad adulta, tiende a persistir durante toda la vida.

Algunas veces se responsabiliza a las alergias alimentarias de otros trastornos, como la hiperactividad infantil, la fatiga crónica, la artritis, la depresión y el bajo rendimiento deportivo. No obstante, aún no se ha demostrado tal relación.

Algunas reacciones alimentarias no son de tipo alérgico. Por ejemplo, la intolerancia alimentaria se distingue de la alergia en que no interviene el sistema inmunitario. Más bien se trata de una reacción del tubo digestivo que produce malestar. Por ejemplo, algunas personas carecen de una enzima necesaria para digerir el azúcar de la leche (lactosa, ver Intolerancia a la lactosa). Otras reacciones de tipo alimentario pueden ser consecuencia de la contaminación o del deterioro de los alimentos.

En algunas personas, los aditivos alimentarios originan una reacción que se asemeja a una reacción alérgica, sin llegar a serlo. Por ejemplo, algunos conservantes (como el metabisulfito) y los colorantes (como la tartrazina, un colorante amarillo que se añade a los dulces, a las bebidas sin alcohol y a otros alimentos) pueden provocar síntomas tales como asma y urticaria. De manera similar, comer ciertos alimentos, como el queso, el vino y el chocolate, desencadena jaquecas (migrañas) en algunas personas.

Síntomas

En los bebés, el primer síntoma de una alergia alimentaria puede ser una erupción como el eccema (dermatitis atópica) o semejante a una urticaria. La erupción se presenta acompañada de náuseas, vómitos y diarrea. Aproximadamente al año de edad, tiende a atenuarse, pero pueden aparecer sibilancias, dificultad para respirar o goteo nasal al comer el alimento que desencadena la alergia. Alrededor de los 10 años de edad, las alergias alimentarias tienden a remitir, más a menudo la de la leche y con menos frecuencia la de los huevos y los cacahuetes. A veces, al mismo tiempo que las alergias alimentarias remiten, aparecen alergias a sustancias suspendidas en el aire, como el asma alérgica y la fiebre del heno.

Cuando las alergias alimentarias persisten en los niños mayores y en los adultos, las reacciones tienden a ser más graves. En los adultos, las alergias alimentarias pueden causar prurito en la boca, urticaria, eccema y, en algunos casos, goteo nasal y asma. En ocasiones, comer una mínima cantidad del alimento desencadena una reacción repentina y grave. La erupción puede llegar a cubrir todo el cuerpo; la garganta se hincha, y las vías respiratorias se estrechan, lo que dificulta la respiración; es una reacción anafilactica que pone la vida en peligro.

En algunas personas, las reacciones alérgicas a los alimentos (sobre todo, al trigo o a las gambas) solo aparecen al practicar ejercicio inmediatamente después de comer el alimento. Algunas reacciones alérgicas a los alimentos tardan horas en aparecer y provocar síntomas tales como dolor abdominal, náuseas, cólicos y diarrea.

Diagnóstico

Se sospecha una alergia alimentaria basándose principalmente en los antecedentes personales. Por lo general, en adultos, la alergia es evidente. Pero el diagnóstico de una alergia alimentaria en los niños puede ser difícil. Algunas alergias alimentarias pueden ser difíciles de distinguir de muchos otros problemas digestivos.

En caso de sospecha, se pueden realizar pruebas de punción cutánea con extractos de diversos alimentos. Se coloca una gota de cada extracto en la piel y, a continuación, se pincha con una aguja. La reacción cutánea a uno de los alimentos de la prueba no necesariamente significa que haya alergia a ese alimento; en cambio, si no hay reacción cutánea, es muy probable que no exista alergia.

Alternativamente, se puede hacer una prueba de inmunoglobulina específica de alérgeno (IgE). El sistema inmunitario produce un tipo distinto de IgE en respuesta a cada alérgeno. Por ejemplo, la IgE producida después de la inhalación de polen es distinta de la IgE producida tras la ingesta de frutos secos. Para la prueba, el médico toma una muestra de sangre y determina si la IgE se une a un alérgeno específico utilizado para la prueba. Si se produce la unión, la persona es alérgica a ese alérgeno.

Si cualquiera de las pruebas identifica un alimento determinado, se realiza una prueba de provocación oral para confirmar el diagnóstico. En esta prueba, se administra otro alimento, como leche o compota de manzana, en dos recipientes: uno con el alimento del que se sospecha y otro sin él. El médico observa mientras se ingiere el alimento:

  • Si no aparece ningún síntoma, no existe alergia a ese alimento.

  • En cambio, si aparecen síntomas al comer el alimento del que se sospecha, pero no tras ingerir el otro, es probable que exista alergia al alimento del que se sospechaba.

Otra forma de identificar la alergia alimentaria es mediante una dieta de eliminación. La persona afectada deja de comer todos los alimentos que puedan estar causando los síntomas durante aproximadamente una semana. El médico indica la dieta que se debe seguir. Solo se pueden consumir los alimentos o los líquidos especificados en la dieta y únicamente se deben utilizar productos puros. No es fácil seguir esta dieta, ya que muchos productos alimenticios poseen ingredientes que no son evidentes o que no se esperan. Por ejemplo, muchos panes de centeno contienen también un poco de harina de trigo. Se aconseja no comer en restaurantes, porque tanto la persona afectada como el médico deben conocer los ingredientes de todas las comidas que se consumen. Si no aparece ningún síntoma, se vuelven a incluir los alimentos uno a uno. Cada alimento que se agrega se consume durante más de 24 horas o hasta que se manifiesten los síntomas, para que de ese modo pueda identificarse al alérgeno. O el médico puede pedir a la persona que coma una pequeña cantidad de un alimento determinado en la consulta. A continuación, se observa la reacción a la comida.

¿Sabías que...?

  • Cuando se tiene una alergia alimentaria grave, se deben llevar siempre consigo antihistamínicos y una jeringa de adrenalina (epinefrina) para usarla en caso de sufrir una reacción grave.

Tratamiento

Se debe dejar de comer los alimentos que desencadenan la alergia.

Se está investigando un método de desensibilización consistente en dejar de comer el alimento en cuestión y, posteriormente, consumirlo en pequeñas cantidades o depositar debajo de la lengua gotas que contengan extractos de él.

Los antihistamínicos únicamente son útiles para aliviar la urticaria y la hinchazón. El cromoglicato, administrado por vía oral, también alivia los síntomas. Esta formulación de cromoglicato solo se puede adquirir con receta médica.

A menudo, cuando la alergia alimentaria es grave, se llevan consigo antihistamínicos para tomarlos inmediatamente si comienza una reacción. También se debe llevar consigo una jeringa autoinyectable precargada con adrenalina (epinefrina) para utilizarla cuando sea necesario en caso de reacciones graves.

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