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Vitamina C

(ácido ascórbico)

Por Larry E. Johnson, MD, PhD, Associate Professor of Geriatrics and Family and Preventive Medicine; Medical Director, University of Arkansas for Medical Sciences; Central Arkansas Veterans Healthcare System

(Véase también Introducción a las vitaminas.)

La vitamina C (ácido ascórbico) es esencial para la formación, el crecimiento y la reparación de los huesos, de la piel y del tejido conjuntivo (que une otros tejidos y órganos y está formado por tendones, ligamentos y vasos sanguíneos). La vitamina C ayuda a mantener sanos los dientes y las encías, además de colaborar con el organismo en la absorción del hierro, lo que es necesario para producir glóbulos rojos (eritrocitos), y contribuye a la curación de quemaduras y de heridas.

Entre los alimentos que constituyen un buen aporte de vitamina C se incluyen los cítricos, los tomates, las patatas, el brécol o brócoli, las fresas y los pimientos.

Como la vitamina E, la vitamina C es antioxidante: protege las células contra el daño de los radicales libres, que son subproductos de la actividad normal de las células y que participan en las reacciones químicas en el interior de estas. Algunas de estas reacciones producir daños a lo largo de la vida.

Carencia de vitamina C

(escorbuto)
  • No comer suficientes frutas y verduras frescas puede causar esta carencia.

  • Provoca cansancio, debilidad e irritabilidad.

  • En caso de carencia grave, lo que se denomina escorbuto, aparecen hematomas, problemas dentales y gingivales, piel y cabello secos, y anemia.

  • El diagnóstico se basa en los síntomas, y a veces en análisis de sangre.

  • Por lo general, se corrige consumiendo más frutas y verduras frescas, o tomando suplementos de vitamina C por vía oral.

Causas

En los adultos, la carencia de vitamina C suele ser el resultado de:

  • Dieta con bajo contenido en vitamina C.

Por ejemplo, puede ser consecuencia de comer pocas frutas y verduras frescas. Además, cocinar los alimentos destruye parte de la vitamina C que contienen.

Los siguientes trastornos y situaciones pueden aumentar considerablemente tanto la demanda de vitamina C del organismo como el riesgo de su carencia:

  • Embarazo

  • Lactancia

  • Trastornos que causan inflamación o fiebre elevada

  • Diarrea que persiste durante mucho tiempo

  • Cirugía

  • Quemaduras

  • Tabaquismo: el hecho de fumar aumenta la demanda de vitamina C un 30%.

¿Sabías que...?

  • Cocinar los alimentos destruye parte de la vitamina C que contienen.

  • El embarazo, la lactancia, la fiebre, la diarrea, las intervenciones quirúrgicas y el tabaquismo aumentan considerablemente la necesidad de vitamina C del organismo.

Escorbuto

Una carencia grave de vitamina C produce escorbuto. Este trastorno es poco frecuente en los lactantes, ya que la leche materna aporta una cantidad suficiente y las fórmulas infantiles comerciales están enriquecidas con esta vitamina. Es muy poco habitual en los países desarrollados, pero puede aparecer en alcohólicos y en ancianos malnutridos.

Síntomas

Cuando la dieta no contiene suficiente cantidad de vitamina C, los adultos se sienten cansados, débiles e irritables; pierden peso y tienen un dolor indefinido en los músculos y en las articulaciones.

Los síntomas del escorbuto aparecen al cabo de algunos meses de carencia. Pueden producirse hemorragias bajo la piel (sobre todo alrededor de los folículos pilosos o en forma de hematomas o moratones), en las encías y en el interior de las articulaciones. Las encías adquieren un tono púrpura, se hinchan y se vuelven esponjosas; con el tiempo, los dientes se aflojan. El cabello se vuelve seco y quebradizo, y la piel aparece seca, áspera y escamosa. Puede acumularse líquido en las piernas. Puede evolucionar a anemia, producirse infecciones y que las heridas no curen bien.

Los lactantes se muestran irritables, sienten dolor al moverse, pierden el apetito y no ganan peso al ritmo que deberían hacerlo. Tanto en los lactantes como en los niños pequeños, el crecimiento óseo es inadecuado y se producen sangrados y anemia.

Diagnóstico

  • Exploración física

  • A veces, análisis de sangre

  • En los niños, radiografía

El diagnóstico de escorbuto se basa en los síntomas. Medir la concentración de vitamina C en la sangre ayuda a establecer el diagnóstico, pero no siempre puede realizarse esta prueba.

Para comprobar la presencia de anemia pueden realizarse análisis de sangre.

A los niños se les hacen radiografías para verificar si está afectado el crecimiento óseo.

Prevención

La carencia de vitamina C puede prevenirse consumiendo las cantidades recomendadas de frutas y verduras frescas, o ingiriendo la cantidad recomendada de vitamina C en forma de suplementos diarios. Los fumadores necesitan una mayor cantidad de esta vitamina.

Tratamiento

  • Dieta nutritiva con un aumento del consumo de frutas y verduras frescas

  • Suplementos de vitamina C

  • Para el escorbuto, dosis altas de suplementos de vitamina C

El escorbuto se trata con dosis elevadas de suplementos diarios de vitamina C, seguidas de una dieta nutritiva que proporcione de 1 a 2 veces la cantidad diaria recomendada de vitamina C. La dieta debe incluir un consumo elevado de frutas y verduras frescas

La mayoría de los síntomas desaparecen al cabo de 1 o 2 semanas.

Los suplementos de vitamina C con hierro pueden curar la anemia.

Exceso de vitamina C

Algunas personas toman dosis altas de vitamina C porque es un antioxidante y, por tanto, protege las células del daño que producen los radicales libres. Se cree que los radicales libres contribuyen a muchas enfermedades, como la ateroesclerosis, el cáncer, los trastornos pulmonares, el resfriado común, las cataratas y la pérdida de memoria. Aún no se ha podido determinar con certeza que la ingestión de dosis altas de vitamina C proteja o tenga efectos beneficiosos frente a estos trastornos. Lo único que se ha podido demostrar con más firmeza es el efecto protector contra la formación de cataratas.

Las dosis altas (hasta el límite superior de seguridad de 2000 mg diarios) no suelen ser tóxicas en los adultos sanos. En algunos casos, las dosis más altas causan náuseas o diarrea e interfieren en la interpretación de algunos resultados hematológicos.

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