Los trastornos oculares son tratados por oftalmólogos u optometristas. Los oftalmólogos son médicos y cirujanos que se especializan en el diagnóstico y el tratamiento de los trastornos oculares. Los optometristas no son médicos, pero tienen un título de doctor en optometría y realizan exámenes oculares, prescriben lentes correctivas y prescriben fármacos para ciertos tipos de trastornos oculares. Los ópticos son técnicos que pueden adaptar anteojos y lentes de contacto utilizando prescripciones provistas por un oftalmólogo o un optometrista. Los ópticos no diagnostican ni tratan las enfermedades oculares.
Cada parte del ojo tiene una función única. La luz ingresa al ojo a través de la córnea, la capa transparente y curva por delante del iris y la pupila. Después de pasar por la córnea, la luz viaja a través de la pupila (el punto negro en el medio del ojo). En realidad, la pupila es una abertura en el medio del iris, el área circular y coloreada del ojo. Músculos que se insertan en el iris abren y cierran la pupila para controlar la cantidad de luz que ingresa al ojo. Por detrás del iris se encuentra el cristalino. Al cambiar su forma, el cristalino enfoca la luz en la retina, una capa de tejido ubicada en la parte posterior del ojo. La retina contiene las células que sensan la luz (fotorreceptores). Cada fotorreceptor convierte la luz en una señal eléctrica que es transmitida al encéfalo por medio de un haz de fibras nerviosas denominado nervio óptico.