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Xeroftalmía

(Ojos secos; Xeroftalmía)

Por Melvin I. Roat, MD, FACS, Jefferson Medical College, Thomas Jefferson University

La xeroftalmía (queratoconjuntivitis seca, síndrome del ojo seco) es la sequedad de la conjuntiva (la membrana que recubre los párpados y cubre la parte blanca del ojo) y la córnea (La capa transparente en la parte frontal del iris y la pupila).

  • La producción de lágrimas es insuficiente o la evaporación de las mismas es demasiado rápida.

  • Los ojos se irritan y se vuelven sensibles a la luz; por lo general se siente ardor y prurito.

  • La producción lagrimal puede medirse mediante la colocación de una tira de papel en el borde del párpado.

  • Las lágrimas artificiales ayudan a aliviar los síntomas.

La xeroftalmía puede deberse a una inadecuada producción de lágrimas (sequedad ocular por deficiencia en el componente acuoso de la lágrima). Cuando se padece este tipo de trastorno, las glándulas lagrimales no producen lágrimas suficientes para cubrir completamente la conjuntiva y la córnea con una capa de lágrimas; es el más frecuente en mujeres posmenopáusicas. La xeroftalmía es común en el síndrome de Sjögren (ver Síndrome de Sjögren). En raras ocasiones, la xeroftalmía por deficiencia en el componente acuoso de las lágrimas puede ser un síntoma de enfermedades como la artritis reumatoide o el lupus eritematoso sistémico (lupus).

La xeroftalía también puede deberse a una anomalía en la composición de las lágrimas, lo que da como resultado una rápida evaporación de las mismas (sequedad ocular por evaporación). Aunque las glándulas lagrimales produzcan una cantidad suficiente de lágrimas, el grado de evaporación es tan alto que toda la superficie del ojo no está bien lubricada con una capa completa de lágrimas, en especial durante ciertas actividades o en determinados ambientes.

La sequedad también puede ser debida a que los ojos estén parcialmente abiertos durante ciertos periodos de tiempo por la noche (lagoftalmía nocturna) o de una tasa insuficiente de parpadeo (como puede ocurrir en la enfermedad de Parkinson).

Síntomas

Los síntomas de la xeroftalmía son irritación, quemazón, prurito, sensación de tirantez, presión detrás del ojo y sensación de cuerpo extraño en el ojo. Las lesiones de la superficie del ojo aumentan las molestias y la sensibilidad a la luz brillante. Los síntomas empeoran en los casos o situaciones siguientes:

  • Actividades en las que la frecuencia del parpadeo disminuye, fundamentalmente en las que requieren un gran esfuerzo visual, tales como leer, trabajar con la computadora, conducir o ver la televisión

  • Lugares donde haya corrientes de aire, polvo o humo, y ambientes secos como el interior de los aviones o centros comerciales; áreas con baja humedad, y áreas donde se utilicen aires acondicionados (en especial en el interior de vehículos), ventiladores o estufas

  • El tratamiento con ciertos fármacos, incluidos la isotretinoína y algunos tranquilizantes, los diuréticos, los antihipertensivos, los anticonceptivos orales y los antihistamínicos, así como otros fármacos con efectos anticolinérgicos (ver Anticolinérgicos: ¿Qué son los efectos anticolinérgicos?)

Los síntomas disminuyen con tiempo frío, lluvioso o nublado y en lugares húmedos, como la ducha.

Es muy poco frecuente que la xeroftalmía, incluso en los casos más graves, produzca pérdida de la visión. Sin embargo, las personas a veces notan que la vista borrosa o la irritación ocular es tan grave, frecuente y prolongada que les resulta difícil realizar actividades cotidianas con normalidad. En algunos pacientes con xeroftalmía grave, es posible que la superficie de la córnea se vuelva más espesa, o que se desarrollen úlceras y cicatrices. A veces, pueden crecer vasos sanguíneos a lo largo de la córnea. Tanto las cicatrices como el crecimiento de los vasos sanguíneos pueden perjudicar la vista.

Diagnóstico

Aunque el médico suele diagnosticar la xeroftalmía por los síntomas, puede realizarse un test de Schirmer, en que se coloca una tira de papel de filtro en el borde del párpado, para medir la cantidad de lágrimas producidas durante la prueba, que dura 5 minutos. Los médicos examinan los ojos con una lámpara de hendidura (ver ¿Qué es una lámpara de hendidura?) para determinar si existe daño ocular. También pueden medir el tiempo que tarda el ojo en secarse cuando la persona fija la mirada (prueba del tiempo de ruptura de la película lagrimal).

Tratamiento

Las lágrimas artificiales aplicadas cada pocas horas, por lo general, pueden controlar el problema. Las lágrimas artificiales son gotas oftálmicas (colirios) preparadas con sustancias que simulan las lágrimas reales y ayudan a mantener los ojos humedecidos. Las pomadas lubricantes aplicadas antes de acostarse duran más que las lágrimas artificiales y ayudan a evitar la sequedad matutina. Estas pomadas no suelen utilizarse durante el día, ya que pueden nublar la vista.

Los colirios que contengan ciclosporina pueden disminuir la inflamación asociada a la xeroftalmía. Estas gotas pican y han de pasar meses antes de que se note su efecto. La inflamación puede reducirse significativamente, aunque las gotas solo son eficaces en algunas personas. También es beneficioso evitar ambientes secos y con corrientes de aire o con humo, y puede ser beneficioso usar humidificadores.

Un oftalmólogo (un médico especializado en la evaluación y tratamiento quirúrgico y no quirúrgico de los trastornos oculares) puede llevar a cabo un procedimiento menor en el consultorio para ayudar a las personas con ojo seco. Durante el procedimiento, un oftalmólogo inserta unos pequeños tapones en los puntos lagrimales (las pequeñas aberturas en las esquinas interiores de los párpados cerca de la nariz) para evitar que las lágrimas salgan del ojo; se bloquea la secreción de lágrimas desde la superficie ocular a través del conducto lagrimal y hacia el interior de la nariz. De este modo, aumenta la cantidad de lágrimas que bañan los ojos. En las personas con sequedad ocular muy grave, se procede a cerrar los párpados parcialmente cosiéndolos entre sí (tarsorrafia) para reducir la evaporación de las lágrimas.