Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita en lenguaje cotidiano.

Conjuntivitis infecciosa

Por Melvin I. Roat, MD, FACS, Jefferson Medical College, Thomas Jefferson University

La conjuntivitis infecciosa es la inflamación de la conjuntiva, causada generalmente por virus o bacterias.

  • Las bacterias y los virus pueden infectar la conjuntiva.

  • Son frecuentes el enrojecimiento, la irritación, el lagrimeo o secreción y la sensibilidad a la luz.

  • Una buena higiene ayuda a impedir que la infección se propague.

  • A menudo se administran colirios antibióticos.

Varios tipos de microorganismos pueden infectar la conjuntiva (la membrana que reviste el párpado y cubre la parte blanca del ojo). Los más frecuentes son los virus, en particular los adenovirus. Las infecciones bacterianas son menos frecuentes. Ambas conjuntivitis, la bacteriana y la vírica, son bastante contagiosas; pueden pasar con facilidad de una persona a otra, o de un ojo al otro. Las infecciones fúngicas son poco frecuentes y se producen sobre todo en personas que utilizan colirios a base de corticoesteroides durante mucho tiempo, o que sufren lesiones oculares causadas por materia orgánica, como plantas o desechos. Los recién nacidos son particularmente susceptibles a las infecciones oculares, que adquieren por el contacto con microorganismos que están presentes en el canal del parto (conjuntivitis neonatal, ver ver Algunas infecciones de los recién nacidos).

La conjuntivitis de inclusión (conjuntivitis clamidial, paratracoma) es una forma de conjuntivitis causada por ciertas cepas de la bacteria Chlamydia trachomatis, y se mantiene durante un periodo especialmente largo; suele propagarse por contacto con las secreciones genitales de una persona que tenga una infección genital por clamidia. El tracoma (conjuntivitis granular, ver Tracoma) es otro tipo de conjuntivitis causado por Chlamydia trachomatis. Otro tipo de conjuntivitis es el producido por Neisseria gonorrhoeae (gonorrea), una enfermedad de transmisión sexual que también puede extenderse al ojo.

Las infecciones graves producen una cicatriz en la conjuntiva, ocasionando anomalías en la película lagrimal. A veces, las conjuntivitis infecciosas graves se propagan a la córnea, la capa transparente situada delante del iris y la pupila.

Síntomas

Cuando está infectada, la conjuntiva se vuelve de color rosado por la dilatación de los vasos sanguíneos, y aparecen secreciones oculares. A menudo, esas secreciones hacen que los ojos se queden pegados, especialmente durante la noche, y también pueden provocar vista borrosa. La vista mejora cuando se eliminan las secreciones con el parpadeo. Si la córnea estuviera infectada, también habría vista borrosa, pero no mejoraría con el parpadeo. Algunas veces se nota irritación en el ojo, y se sufren molestias al exponerse a la luz brillante. En muy raras ocasiones, las infecciones graves que provocan una cicatriz en la conjuntiva producen problemas de visión a largo plazo.

La conjuntivitis vírica se diferencia de la conjuntivitis bacteriana en lo siguiente:

  • La secreción del ojo tiende a ser acuosa en la conjuntivitis vírica; y es blanca o amarilla y más densa en la conjuntivitis bacteriana.

  • Las infecciones respiratorias de las vías altas aumentan la probabilidad de una causa vírica.

  • Los ganglios linfáticos en la zona del oído pueden estar inflamados y doloridos en la conjuntivitis vírica, pero no suelen estarlo en la conjuntivitis bacteriana.

Sin embargo, estos factores no siempre sirven para diferenciar con precisión la conjuntivitis vírica de la conjuntivitis bacteriana.

Las personas con conjuntivitis de inclusión o conjuntivitis causada por gonorrea suelen tener síntomas de infección genital, tales como una secreción peneana o vaginal y ardor durante la micción.

Diagnóstico

El médico diagnostica la conjuntivitis infecciosa a partir de los síntomas y el aspecto de los ojos. El ojo se examina con detalle con una lámpara de hendidura, un instrumento que permite observar el ojo a gran aumento. Se pueden tomar muestras de las secreciones infectadas para enviarlas al laboratorio a fin de identificar, por medio de un cultivo, el microorganismo infeccioso causante. Sin embargo, los médicos suelen enviar muestras a un laboratorio solo en ciertas situaciones:

  • Cuando los síntomas son graves o recurrentes

  • Cuando la causa sospechada es clamidia o Neisseria gonorrhea

  • Cuando el afectado tiene un defecto en el sistema inmunitario (como el virus de la inmunodeficiencia humana [VIH]/sida)

  • Cuando el afectado ha tenido un problema en el ojo, como un trasplante de córnea o abultamiento ocular causado por la enfermedad de Graves

Pronóstico y tratamiento

La mayoría de las personas con conjuntivitis suelen mejorar sin tratamiento. Sin embargo, algunas infecciones (sobre todo las causadas por ciertas bacterias) pueden durar mucho tiempo si no se tratan. La conjuntivitis de inclusión puede durar varios meses si no recibe tratamiento.

Si se acumulan secreciones en el párpado, debe lavarse (manteniendo el ojo cerrado) suavemente con agua y un paño limpio. En algunas ocasiones, las compresas frías o templadas alivian la sensación de irritación. Dado que las conjuntivitis agudas por infección bacteriana o vírica son muy contagiosas, el paciente debe lavarse las manos antes y después de limpiar el ojo o de aplicar los fármacos. Además, se debe evitar tocar el ojo sano después de haber tocado el ojo infectado. Las toallas y los paños que se utilicen para limpiar el ojo no deben mezclarse con otras toallas y paños. Las personas con conjuntivitis infecciosa, por lo general, deben permanecer en casa, sin asistir al trabajo o a la escuela durante unos días, como en el caso de un resfriado. En los casos más graves de conjuntivitis víricas, a veces la persona se queda en casa durante semanas.

Los antibióticos solo son beneficiosos en caso de conjuntivitis bacteriana. Sin embargo, puesto que es difícil diferenciar entre una infección bacteriana y una infección vírica, el médico a veces prescribe antibióticos en todos los casos de conjuntivitis. Las colirios o las pomadas a base de antibióticos, tales como el ciprofloxacino o la trimetoprima-polimixina, que son eficaces contra muchos tipos de bacterias, se aplican entre 7 y 10 días. Las gotas suelen ser eficaces, pero a veces se utilizan las pomadas por su mayor duración; sin embargo, las pomadas pueden nublar la visión.

La conjuntivitis de inclusión requiere la administración de antibióticos, como azitromicina, doxiciclina o eritromicina, que se administran por vía oral. La conjuntivitis gonocócica puede tratarse con una inyección de ceftriaxona. Los colirios a base de corticoesteroides pueden ser necesarios en algunos pacientes con conjuntivitis grave por adenovirus, especialmente en aquellos casos en que la inflamación ocular afecta las actividades cotidianas. Los colirios antivíricos no son útiles en la mayor parte de las conjuntivitis por virus, con algunas excepciones. Por ejemplo, en una persona con conjuntivitis vírica causada por el virus del herpes, se pueden utilizar fármacos antivíricos, ya sea aplicados directamente en el ojo (colirio de trifluridina) o por vía oral (aciclovir).

Recursos en este artículo