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Lentes correctoras

Por Deepinder K. Dhaliwal, MD, Associate Professor, Department of Ophthalmology;Director, Cornea & Refractive Surgery Services, Department of Ophthalmology, University of Pittsburgh School of Medicine;University of Pittsburgh Eye Center

Los defectos de refracción pueden corregirse con lentes de cristal o de plástico, montadas sobre un marco (gafas), o mediante pequeñas lentes de plástico que flotan sobre la córnea (lentes de contacto o lentillas). Tanto las gafas como las lentes de contacto pueden corregir adecuadamente el defecto visual; para la mayoría de las personas, la elección es una cuestión de estética, conveniencia, coste, riesgo y comodidad.

Gafas

Las lentes de plástico para las gafas son más ligeras, pero se rayan con mayor facilidad; las lentes de cristal duran más, pero es más fácil que se rompan, con el consiguiente peligro de lesión. Las lentes de plástico se usan con más frecuencia porque son más delgadas y pueden recubrirse con una sustancia que las hace más resistentes a las rayaduras. Tanto las lentes de vidrio como las de plástico pueden tratarse con un producto químico que las oscurece automáticamente cuando se exponen a la luz. Las lentes también pueden estar cubiertas por una película que reduce la cantidad de luz ultravioleta potencialmente nociva que llega al ojo.

Las bifocales contienen dos lentes: una superior que corrige la visión de objetos distantes y una inferior que corrige la visión de objetos cercanos, por ejemplo para leer. Sin embargo, algunas personas también necesitan corrección para enfocar a media distancia, como cuando se está mirando la pantalla de una computadora. Las lentes trifocales satisfacen esta necesidad al incluir una lente para la media distancia. Las lentes progresivas (lentes multifocales, lentes de adición progresiva) también permiten enfocar a media distancia y se consideran mejores estéticamente, porque no tiene una línea o división entre las partes de la lente.

Lentes de contacto

Muchas personas creen que con lentillas o lentes de contacto son más atractivas que con gafas, y algunas creen que con ellas la visión es más natural. Sin embargo, las lentes de contacto requieren mayores cuidados que las gafas y en algunos casos, poco frecuentes, causan lesiones oculares. A algunas personas, sobre todo las de edad avanzada y las que tienen artritis, les resulta difícil manipular las lentillas para colocárselas en los ojos.

Los lentes de contacto pueden proporcionar una mejor agudeza visual y una mejor visión periférica que las gafas. Pueden corregir la miopía, la hipermetropía, el stigmatismo, la anisometropía, la afaquia después de la eliminación de una catarata y el queratocono (córnea en forma de cono, ver Queratocono). Pueden utilizarse lentes de contacto tanto blandas como rígidas (duras) para corregir la miopía y la hipermetropía. Las lentes tóricas blandas o las lentes de contacto rígidas pueden corregir el astigmatismo, pero requieren su ajuste por parte de un experto. La presbicia también puede corregirse con lentes de contacto. En una de las técnicas, denominada monovisión, se corrige un ojo para la lectura y el otro para la vista lejana; sin embargo, algunas personas tienen dificultades para adaptarse a la monovisión.

Ni las lentes de contacto rígidas ni las blandas ofrecen a los ojos protección contra un traumatismo con un elemento contundente o punzante, mientras que las gafas sí lo hacen.

Lentes de contacto rígidas

Las lentes de contacto rígidas, que generalmente son permeables a los gases, son discos finos fabricados con plástico duro. Son más pequeñas que las lentes de contacto blandas y solo cubren parte de la córnea. El oxígeno, necesario para que la córnea funcione de manera adecuada, no pasaba fácilmente a través del plástico de otros tipos de lentes de contacto más antiguos. Las lentes de contacto permeables a los gases, fabricadas con plásticos como algunos compuestos de silicona más modernos, permiten que llegue más oxígeno a la córnea. Las lentes de contacto rígidas pueden utilizarse para corregir la miopía, la hipermetropía y las irregularidades de la córnea (astigmatismo y queratocono).

Las lentes de contacto permeables a los gases pueden diseñarse para adaptarse perfectamente al ojo. Normalmente hace falta algún tiempo para que el ojo se acostumbre a las lentes de contacto rígidas, y deben llevarse entre 4 y 7 días hasta que la persona se siente cómoda durante periodos largos. Las lentes de contacto se utilizan durante un tiempo progresivamente más largo cada día. Aunque las lentes de contacto rígidas pueden resultar incómodas al principio, no deben provocar dolor. El dolor habitualmente indica que el ajuste es incorrecto. Las personas que usan lentes de contacto permeables a los gases suelen tener visión borrosa durante cierto tiempo (menos de 2 horas) cuando se ponen gafas después de quitárselas. La visión con lentes de contacto rígidas suele ser más nítida que con las blandas, en especial en las personas con astigmatismo.

Lentes de contacto blandas

Las lentes de contacto blandas hidrófilas (que absorben agua) están hechas de un plástico flexible y compuestas por un 30 a 79% de agua; son mayores que las lentes de contacto rígidas y cubren toda la córnea. Las lentes de contacto blandas pueden utilizarse para corregir la miopía, la hipermetropía y a veces el astigmatismo. No todas las lentes de contacto blandas permiten que el oxígeno llegue a la córnea con facilidad.

Como son más grandes, es menos probable que las lentes de contacto blandas se caigan o que el polvo u otras partículas queden atrapadas bajo de ellas. Además, las lentes de contacto blandas suelen resultar cómodas desde la primera vez que se usan. Requieren un cuidado escrupuloso para evitar problemas, ya que el riesgo de infección es mayor con ellas que con las lentes de contacto rígidas. Cuando están secas, las lentes de contacto blandas son frágiles y se rompen fácilmente.

¿Sabías que...?

  • La visión corregida mediante lentes de contacto rígidas suele ser más aguda que la que se corrige con lentes de contacto blandas.

  • La mejor manera de reducir el riesgo de infección es no dormir con las lentes de contacto puestas.

Cuidado y complicaciones

Las lentes de contacto deben extraerse y limpiarse todos los días usando una solución desinfectante específica para lentes de contacto. Nunca debe utilizarse agua del grifo, sobre todo con las lentes de contacto blandas y las permeables a los gases. Después de la limpieza, las lentes de contacto deben conservarse en una solución desinfectante, dentro de un estuche especial, durante la noche. Después de ponerse las lentes de contacto al día siguiente, debe vaciarse por completo la solución desinfectante del estuche, que se seca dejándolo abierto al aire. El estuche debe reemplazarse cada 1 a 2 meses. Algunas lentes de contacto pueden requerir un tratamiento semanal con un limpiador enzimático. Las lentes de contacto diarias desechables se tiran después de 1 día de uso. Algunas lentes de contacto blandas, desechables o no, están diseñadas para poder dejárselas puestas por la noche durante un número de días determinado (uso permanente). La mayoría pueden usarse permanentemente hasta 7 días, pero las más modernas pueden llevarse hasta 30 días. Sin embargo, el riesgo de infección es mayor con estas lentillas que se dejan puestas durante la noche; por lo tanto, lo mejor es quitárselas antes de ir a dormir.

Llevar lentes de contacto supone un riesgo de complicaciones graves y dolorosas, que pueden afectar la visión, incluyendo la formación de úlceras en la córnea. Estas úlceras pueden estar causadas por bacterias, virus, hongos o amebas, y producir pérdida de visión (ver Úlcera corneal). Los riesgos se reducen considerablemente si se siguen las instrucciones del oftalmólogo y aplicando el sentido común.

El riesgo de sufrir infecciones graves aumenta cuando la persona se ducha o nada con las lentes de contacto puestas, y si estas se lavan con solución salina casera, saliva, agua del grifo o agua destilada. Dormir con cualquier tipo de lentes de contacto también aumenta el riesgo de infecciones graves, y con las lentes de contacto blandas el riesgo aumenta cada noche que la persona duerme con ellas. La mejor manera de reducir el riesgo de infección es no dormir con las lentes de contacto puestas. Si se siente un dolor intenso en el ojo, lagrimeo excesivo, dolor al exponerse a la luz, cambios en la visión o enrojecimiento ocular, deben extraerse de inmediato las lentes de contacto. Si los síntomas no desaparecen rápido, hay que acudir al oftalmólogo.

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