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Trastornos de la refracción

(Errores de refracción)

Por Deepinder K. Dhaliwal, MD, Associate Professor, Department of Ophthalmology;Director, Cornea & Refractive Surgery Services, Department of Ophthalmology, University of Pittsburgh School of Medicine;University of Pittsburgh Eye Center

En los trastornos de la refracción (errores de refracción), los rayos de luz que penetran en el ojo no se enfocan correctamente en la retina, lo que provoca visión borrosa.

  • La forma del ojo o de la córnea, o la rigidez del cristalino relacionada con la edad, reducen la capacidad de enfoque del ojo.

  • Los objetos se ven borrosos cuando se está lejos, cerca, o en ambos casos.

  • El oftalmólogo o el optometrista determina la mejor manera de corregir la visión.

  • La visión puede corregirse con gafas, lentes de contacto o cirugía refractiva.

Qué es la refracción

Normalmente, la córnea y el cristalino doblan (refracción) los rayos de luz que penetran en el ojo para enfocarlos en la retina. Cuando hay un defecto de refracción, la córnea y el cristalino no pueden enfocar los rayos de luz sobre la retina. Los defectos de refracción pueden corregirse con gafas, lentes de contacto o cirugía.

Normalmente, el ojo crea una imagen nítida porque la córnea y el cristalino dirigen (refractan) los rayos de luz entrantes para enfocarlos en la retina. La forma de la córnea es fija, pero el cristalino cambia de forma para enfocar los objetos a diferentes distancias. Adoptando una forma más redondeada, el cristalino puede enfocar los objetos cercanos; al aplanarse, enfoca los objetos lejanos. Se denomina error de refracción la incapacidad de la córnea y el cristalino para enfocar de forma nítida la imagen de un objeto en la retina.

¿Sabías que...?

  • El cristalino del ojo es flexible y cambia de forma para enfocar objetos a diferentes distancias, pero empieza a perder esta flexibilidad a partir de los 43 años.

Causas

Son varias las causas por las que el cristalino y la córnea pueden no dirigir adecuadamente los rayos de luz sobre la retina.

Lamiopía se produce cuando el globo ocular es demasiado largo para el poder refractivo de la córnea y el cristalino. Debido a su tamaño relativamente largo, la luz se enfoca delante de la retina (más que directamente sobre ella) y la persona tiene problemas para ver con claridad objetos distantes. En los niños, la miopía suele aumentar hasta que dejan de crecer.

Lahipermetropía se produce cuando el globo ocular es demasiado corto para el poder refractivo de la córnea y el cristalino. Debido su tamaño relativamente corto, la luz se enfoca detrás de la retina. Los niños y los adultos jóvenes con hipermetropía leve pueden llegar a ver con claridad si el cristalino es lo suficientemente flexible como para reorientar adecuadamente la luz en la retina; sin embargo, al envejecer el cristalino se vuelve rígido. Por lo tanto, a medida que los adultos con hipermetropía envejecen, ver los objetos cercanos con claridad resulta más difícil, y también se dificulta la visión de los objetos lejanos. El desenfoque de los objetos cercanos es peor cuando hay poca luz.

El astigmatismo (ver ¿Qué es el astigmatismo?) es una forma imperfecta de la córnea o del cristalino (no son perfectamente redondos o esféricos), lo que puede causar que los objetos se vean borrosos a cualquier distancia.

La anisometropía es una diferencia importante entre los errores refractivos de uno y otro ojo.

La presbicia se desarrolla con la edad. Hacia los 40 o 45 años, el cristalino se vuelve cada vez más rígido y no cambia de forma con facilidad, por lo que no puede enfocar objetos cercanos. Al envejecer, muchas personas notan dificultad para ver objetos cercanos; esto se debe a que el cristalino pierde su capacidad de cambiar de forma.

La afaquia es la ausencia de cristalino como resultado de un defecto congénito, una lesión en el ojo o cirugía ocular para la extracción de una catarata. Si a una persona se le ha eliminado el cristalino para tratar las cataratas (ver Cataratas), pero no se le ha implantado una lente, los objetos se ven borrosos a cualquier distancia.

Síntomas

Cuando se padece un defecto de refracción, pueden verse borrosos los objetos lejanos, los objetos cercanos o ambos. Por ejemplo, un niño con miopía puede tener dificultad para ver la pizarra en la escuela. A veces pueden sufrirse dolores de cabeza causados por entrecerrar los ojos o fruncir el ceño. En los niños, fruncir el ceño al leer y parpadear o frotarse los ojos en exceso pueden indicar que tienen un error de refracción. En ocasiones, cuando se fija la mirada durante largo tiempo tratando de leer algo, los ojos pueden secarse y volverse pruriginosos, enrojecidos e irritados.

Diagnóstico

Todos las personas deben someterse a exploraciones periódicas de los ojos por parte de un oftalmólogo (un médico especialista en la evaluación y el tratamiento [quirúrgico y no quirúrgico] de los trastornos de los ojos) o de un optometrista (un profesional de la salud especializado en el diagnóstico y el tratamiento de los errores de refracción). La exploración ocular debe repetirse cada 1 o 2 años. Realizar un cribado ocular en los niños ayuda a detectar los errores de refracción antes de que interfieran con el aprendizaje.

En la exploración se utiliza una tabla de Snellen para determinar la nitidez de la visión (agudeza visual). La agudeza visual se mide en relación a lo que ve una persona con visión normal (sin defectos de visión). Por ejemplo, una persona con una vista de 6/18 ve a unos 6 m lo que una persona con visión normal ve a unos 18 m. En otras palabras, esa persona debe estar a 6 m de distancia para leer unas letras que una persona con visión normal lee a 18 m de distancia. Aunque los errores de refracción suelen aparecer generalmente en ojos por lo demás sanos, las pruebas también suelen incluir evaluaciones no relacionadas con dichos errores, como la prueba de los campos visuales (ver ver Exploración de los ojos : Pruebas del campo visual), la presión ocular y el movimiento de los ojos.

Tratamiento

El tratamiento habitual para modificar los defectos de refracción es el uso de gafas o lentes de contacto (ver Lentes correctoras). Sin embargo, ciertos procedimientos quirúrgicos y tratamientos con láser que cambian la forma de la córnea también pueden corregir los defectos de refracción (ver Cirugía para los errores de refracción).

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