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Degeneración macular asociada a la edad (DMAE)

Por Sunir J. Garg, MD, FACS, The Retina Service of Wills Eye Institute;Thomas Jefferson University

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) causa un daño progresivo de la mácula, la parte central y más vital de la retina, dando como resultado una pérdida gradual de la visión central.

  • La visión central se vuelve deslucida y pierde nitidez, y las líneas rectas pueden parecer onduladas.

  • Los cambios en el ojo que caracterizan la degeneración macular a menudo pueden ser identificados por un médico utilizando instrumentos especializados durante la exploración.

  • Los suplementos dietéticos contribuyen a lentificar la progresión de la enfermedad.

  • En algunos casos son necesarias inyecciones oculares y tratamientos con láser.

La DMAE es la causa más frecuente de pérdida irreversible de la visión central en personas de edad avanzada. No se observan diferencias entre hombres y mujeres en cuanto a la frecuencia de esta enfermedad. Es más habitual en las personas de origen caucásico.

Causas

Las siguientes situaciones son factores de riesgo para este trastorno:

  • Edad avanzada

  • Antecedentes familiares

  • Tabaquismo

  • Ciertas anomalías genéticas

  • Enfermedades cardiovasculares (como la ateroesclerosis)

  • Hipertensión arterial

  • Obesidad

  • Dieta baja en ácidos grasos omega-3 (que se encuentran en ciertos pescados) y en verduras de hoja de color verde oscuro

Tipos

Hay dos tipos de DMAE:

  • Seca (atrófica)

  • Húmeda (neovascular o exudativa)

El 90% de las personas con DMAE tienen la forma seca. Aunque solo el 10% tienen el tipo húmedo de DMAE, del 80 al 90% de la grave pérdida de visión causada por la DMAE es consecuencia del tipo húmedo.

En la DMAE seca, el tejido de la mácula se adelgaza a medida que desaparecen los fotorreceptores. Los productos de desecho acumulados procedentes de los conos y los bastones pueden producir depósitos en la retina (la estructura transparente y sensible a la luz en la parte posterior del ojo) denominados drusas (manchas amarillas). En la forma seca pueden afectarse ambos ojos simultáneamente. No existen indicios de cicatrización ni de hemorragia o pérdida de algún otro fluido en la mácula.

La DMAE húmeda puede aparecer como resultado de una DMAE seca; la DMAE siempre comienza como una DMAE seca. Algunas personas también desarrollan DMAE húmeda cuando crecen vasos sanguíneos anómalos desde la coroides (la capa de vasos sanguíneos situada entre la retina y la capa blanca externa del ojo llamada esclerótica) hacia la mácula y dejan escapar sangre y fluido (de ahí viene la denominación «húmeda»). Finalmente, se desarrolla una acumulación de tejido cicatricial bajo la mácula. La forma húmeda aparece primero en un ojo, pero al final suele afectar a ambos.

Síntomas

DMAE seca

En la DMAE seca, la pérdida de visión central se produce de forma lenta e indolora durante años. Pueden aparecer pocos síntomas o ninguno, pero cuando aparecen suelen hacerlo en ambos ojos. Es posible que los objetos parezcan desteñidos, se pierdan los detalles finos y se dificulte la lectura. A medida que la enfermedad avanza suelen aparecer puntos ciegos centrales (escotomas) que a veces pueden dificultar gravemente la visión. La mayoría de las personas conservan visión suficiente para leer y conducir.

DMAE húmeda o exudativa

En la DMAE húmeda, la pérdida de visión tiende a evolucionar rápidamente, y puede ser aún más repentina si uno de los vasos sanguíneos anómalos sangra. El primer síntoma puede ser un área de visión central borrosa, ondulada o distorsionada. Por lo general, no se afecta la vista en los límites del campo visual (visión periférica). La DMAE húmeda suele afectar un ojo cada vez, y a menudo ocasiona dificultad para leer o ver la televisión.

La DMAE puede dañar gravemente la visión y ser causa de ceguera legal en el ojo u ojos afectados.

Diagnóstico

Por lo general, los médicos pueden diagnosticar la DMAE realizando una exploración ocular mediante oftalmoscopia (enfocar una luz en la parte posterior del ojo a través de una lente de aumento). Casi siempre se aprecia la lesión en la retina incluso antes de que se desarrollen los síntomas. Para confirmar el diagnóstico de DMAE húmeda se toman fotografías en color de la retina o se realiza una angiografía con fluoresceína (ver Pruebas para detectar trastornos oculares : Angiografía). La tomografía de coherencia óptica, una prueba de diagnóstico por la imagen, a veces puede ayudar a realizar el diagnóstico de DMAE húmeda y evaluar hasta qué punto la persona está respondiendo al tratamiento.

Tratamiento

En la actualidad no existe tratamiento para revertir el daño causado por el tipo seco de la enfermedad. No se recomienda ningún tratamiento para las formas leves. Dejar de fumar puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar DMAE.

Complementos dietéticos

Las personas con DMAE seca entre moderada y grave, y aquellas con DMAE húmeda en un ojo, mejoran con dosis altas de antioxidantes (vitamina C, vitamina E y beta-caroteno [un tipo de vitamina A]) y cinc, junto con una pequeña cantidad de cobre. Las personas que hayan consumido tabaco en los últimos 7 años no deben tomar beta-caroteno ni vitamina A, porque estos suplementos pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón. Los hombres que toman estos suplementos tienen mayor riesgo de desarrollar problemas del tracto urinario y de la próstata, y las mujeres que los toman sufren mayor riesgo de desarrollar incontinencia urinaria de esfuerzo (ver Incontinencia urinaria en adultos). Estos suplementos también pueden causar que la piel se vuelva amarilla. Controlar los factores de riesgo de ateroesclerosis (como la hipertensión arterial) y comer regularmente más ácidos grasos omega-3 y verduras de hoja de color verde oscuro contribuye a lentificar el progreso de la enfermedad. La luteína y la zeaxantina, sustancias presentes en ciertos alimentos, están disponibles como suplementos dietéticos y están siendo estudiadas para ver si pueden ayudar a prevenir la DMAE o a tratar la DMAE seca.

Tratamientos farmacológicos y técnicas con láser

En la DMAE de tipo húmedo pueden inyectarse en el ojo fármacos como ranibizumab, bevacizumab, afilbercept o en algunas ocasiones pegaptanib, para conseguir que cese la filtración de fluido desde los nuevos vasos sanguíneos. Estas inyecciones deben repetirse cada 1 o 2 meses, pero pueden reducir el riesgo de pérdida de visión y ayudar a recuperar una visión suficiente para poder leer en un tercio de los afectados. Otro tratamiento es la terapia fotodinámica, en la cual se inyecta en una vena del brazo una sustancia que sensibiliza los vasos sanguíneos de la retina a la luz láser, y entonces se utiliza un haz de luz láser para destruir los nuevos vasos sanguíneos anómalos. Si estos no se encuentran directamente debajo de la mácula, puede usarse un láser térmico para destruirlos antes de que causen mayores daños. A veces se inyectan corticoesteroides en el ojo. No suele utilizarse cirugía para la DMAE húmeda.

Adaptación a la pérdida de visión

Varios instrumentos, como lupas, gafas de lectura de gran aumento, catalejos y dispositivos de aumento de televisión de circuito cerrado ayudan a las personas con deficiencias visuales. Los usuarios de computadora pueden seleccionar varias medidas de adaptación a la pérdida de visión (¿Qué son las medidas de ayuda para la pérdida visual?). Por ejemplo, existe un dispositivo que proyecta una imagen mejorada de la computadora sobre una parte no dañada de la retina. Algunos tipos de software muestran los datos en letra grande o los leen en voz alta mediante programas de síntesis de voz. Los libros electrónicos (e-books) pueden facilitar la lectura, ya que permiten ajustar el tamaño de la letra y el nivel de contraste.

Es conveniente buscar asesoramiento sobre los tipos de servicios disponibles para personas con vista deficiente; dicha información suelen proporcionarla especialistas en pérdida de visión (un oftalmólogo o un optometrista especializado en el tratamiento de personas con vista muy deficiente).

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