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Cáncer de laringe

Por Bradley A. Schiff, MD, Albert Einstein College of Medicine

  • La persona afectada puede tener la voz ronca, una masa en el cuello o presentar dificultad para respirar o tragar.

  • Para establecer el diagnóstico es necesario realizar una biopsia.

  • El pronóstico depende de lo avanzado que esté el cáncer.

  • El tratamiento suele consistir en cirugía y/o radioterapia, pero en algunos casos se usa también quimioterapia.

La laringe es el órgano de la fonación. El cáncer de laringe incluye los tumores malignos que se localizan en la laringe, en las cuerdas vocales o en las estructuras circundantes.

El carcinoma de células escamosas (ver Cáncer de boca y garganta) es el tipo más frecuente. El cáncer de laringe, una localización frecuente de los tumores malignos de la cabeza y del cuello, es más habitual en los varones que en las mujeres. La mayoría de los varones son mayores de 60 años. El tabaquismo es el factor de riesgo más importante. Más del 95% de las personas afectadas son fumadores. El consumo excesivo de alcohol también aumenta el riesgo. El número de personas, especialmente varones, que desarrollan cáncer de laringe está disminuyendo muy probablemente debido a los cambios en los hábitos de fumar.

¿Sabías que...?

  • Si una persona ha estado afónica durante más de 2 a 3 semanas debe solicitar atención médica.

Síntomas y diagnóstico

Este cáncer se origina a menudo en las cuerdas vocales o en las estructuras circundantes y con frecuencia causa afonía. Si un paciente ha estado afónico durante más de 2 a 3 semanas debe solicitar atención médica. El cáncer en otras partes de la laringe puede causar pérdida de peso, dolor de garganta, dolor de oído, voz de «patata caliente» (el paciente habla como si tuviese un objeto caliente en su boca) y dificultad para tragar o respirar o ambas. No obstante, en algunos casos se observa, antes que aparezca ningún otro síntoma, una masa en el cuello como consecuencia de la propagación del tumor a un ganglio linfático (metástasis).

Para realizar el diagnóstico, el médico inicialmente examina la laringe con un tubo fino flexible provisto de una pequeña cámara que proporciona una imagen directa de la laringe (laringoscopio) y extrae una muestra de tejido para examinarla al microscopio (biopsia). Con mayor frecuencia, la biopsia se realiza en el quirófano bajo anestesia general. En caso de que se confirme la malignidad, también se puede realizar una tomografía computarizada (TC) del cuello y una radiografía o una tomografía computarizada (TC) del tórax. Asimismo, se puede obtener una tomografía por emisión de positrones (PET). La TC y la PET se emplean para determinar el estadio del tumor (ver Síntomas y diagnóstico).

Pronóstico

Cuanto mayor es el tumor y más se ha extendido, peor es el pronóstico. Si ha invadido también músculos, huesos o cartílagos, es menos probable que se pueda curar. Entre el 85 y el 95% de los pacientes con un cáncer de pequeño tamaño no diseminado (sin metástasis) sobreviven durante 5 años, en comparación con menos del 50% de aquellos en los que el tumor se ha extendido a los ganglios linfáticos locales. Los pacientes en los que el tumor se ha diseminado más allá de los ganglios linfáticos locales, tienen pocas posibilidades de sobrevivir más de 2 años.

Tratamiento

El tratamiento depende del estadio de la neoplasia y de su localización exacta en la laringe.

En un tumor en un estadio inicial, se puede utilizar la cirugía o la radioterapia. Cuando afecta a las cuerdas vocales, puede ser preferible la radioterapia a la cirugía, ya que permite conservar una voz más normal. Sin embargo, cuando el cáncer de laringe se diagnostica en estadios muy precoces, la microcirugía realizada a través del laringoscopio, a veces mediante láser, proporciona tasas de curación idénticas preservando por igual la voz, y tiene la ventaja de que se puede completar en una sola fase. El uso del laringoscopio para extirpar un tumor laríngeo ha ganado popularidad y es también una alternativa a la radiación en el caso de tumores más grandes. La cirugía endoscópica reduce los problemas al deglutir o hablar, en comparación con la cirugía convencional (mediante una incisión en el cuello).

Los tumores que han invadido el hueso o el cartílago se tratan habitualmente mediante una terapia combinada. En general, se utiliza la cirugía para extirpar parcialmente o en su totalidad la laringe y las cuerdas vocales (lo que se denomina laringuectomía parcial o total) seguida de radioterapia. La radioterapia también se combina frecuentemente con la quimioterapia como tratamiento primario de los cánceres de laringe avanzados. Este tratamiento proporciona tasas de curación equivalentes a las que se obtienen mediante la asociación de cirugía y radioterapia (siempre y cuando el tumor haya invadido solo mínimamente el cartílago y el hueso) y preserva la voz en un número significativo de personas. Sin embargo, todavía puede ser necesaria la cirugía para extirpar un tumor residual después de aplicar este tratamiento combinado. Si el cáncer está demasiado avanzado para la cirugía o la radioterapia, la quimioterapia puede contribuir a reducir el dolor y el tamaño del tumor, pero es improbable que consiga la curación.

Tanto el tratamiento quirúrgico como el no quirúrgico casi siempre tienen importantes efectos colaterales. La radioterapia puede causar alteraciones cutáneas (como inflamación, prurito y pérdida del cabello), cicatrices, pérdida del sentido del gusto, boca seca y, en ocasiones, destrucción de los tejidos normales. Las personas cuya dentadura va a quedar expuesta a la radioterapia deben resolver sus problemas dentales antes de iniciar el tratamiento, incluyendo la extracción de las piezas dañadas, porque la irradiación aumenta la probabilidad de que cualquier reparación dental posterior fracase y favorece el desarrollo de infecciones graves de la mandíbula. La quimioterapia habitualmente causa distintos efectos colaterales, que dependen del fármaco utilizado. Estos efectos secundarios pueden incluir náuseas, vómitos, pérdida de audición e infecciones. El tratamiento a menudo afecta a la deglución y al habla; en estos casos, se requiere rehabilitación. Se han desarrollado diversos métodos que permiten hablar a los pacientes laringectomizados (sin cuerdas vocales, ver Hablar sin cuerdas vocales), a menudo con buenos resultados. Según el tejido específico que haya sido extirpado, se puede realizar una cirugía reconstructiva.

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