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Gestión de la pérdida de audición

Por John K. Niparko, MD, Tiber Alpert Professor and Chair, USC Tina and Rick Caruso Department of Otolaryngology-Head and Neck Surgery ;President, USC Care, Keck School of Medicine, University of Southern California ;Keck School of Medicine, University of Southern California

Muchas causas de la pérdida de audición no pueden curarse. En estos casos, el tratamiento consiste en compensar la pérdida de audición en la medida de lo posible. La mayoría de las personas con una pérdida de audición entre moderada y grave utilizan prótesis auditivas (audífonos), y las que sufren una pérdida entre importante y muy profunda pueden mejorar notablemente con un implante coclear.

Audífonos (prótesis auditivas)

La amplificación sonora mediante un audífono es útil en las personas con pérdida de audición, ya sea de conducción o neurosensorial. Por desgracia, el audífono no restablece la audición normal, pero es un recurso que mejora significativamente la capacidad de una persona para comunicarse y percibir los sonidos.

Muchas personas se resisten a usar audífonos por causa del estigma social. Los médicos deben analizar estos aspectos y animar a los afectados para que acudan a un audiólogo y evalúen los diferentes diseños de audífonos disponibles. Algunas personas de edad avanzada y otras que sufren artritis o problemas neurológicos tienen dificultad para manipular los audífonos más pequeños, por lo que deben considerar aparatos algo más grandes.

Audífonos: amplificación del sonido

El audífono que se coloca detrás de la oreja es el más potente, pero también el menos estético. El que se coloca en el interior del oído es la mejor elección en casos de pérdida de audición grave; es fácil de ajustar, pero resulta difícil usarlo para hablar por teléfono. El audífono en el interior del conducto auditivo se utiliza en casos de pérdida auditiva entre leve y moderada; es bastante discreto, pero es difícil utilizarlo para hablar por teléfono. El audífono que se coloca íntegramente en el conducto auditivo se utiliza en casos de pérdida auditiva entre leve y moderada; tiene buen sonido, es casi indetectable y puede usarse cómodamente para hablar por teléfono. Se extrae del oído tirando de un cordoncillo. Sin embargo, es el más caro y el más difícil de ajustar.

Todos los audífonos tienen un micrófono para captar sonidos; un amplificador, alimentado por baterías, para incrementar el volumen del sonido captado, y un medio para transmitir el sonido a la persona. La mayoría de los audífonos transmiten los sonidos mediante un pequeño altavoz colocado en el conducto auditivo. Otros audífonos o prótesis auditivas, que requieren un implante quirúrgico, transmiten los sonidos directamente hasta los minúsculos huesos del oído medio (huesecillos) o del cráneo, en vez de hacerlo a través de un altavoz. Los audífonos difieren según el tamaño de los componentes y según el lugar donde estos se localizen. Como regla general, los audífonos con salidas de sonido de mayor calidad pueden resultar más visibles, pero son más fáciles de adaptar y ofrecen ciertas ventajas auditivas. Los audífonos de mayor tamaño pueden incluir características de asistencia a la audición no disponibles en modelos más pequeños.

Los audífonos tienen distintas características electrónicas que se eligen para adaptarse al tipo de sordera específico de cada persona. Por ejemplo, la mera amplificación no tendrá utilidad para personas cuya pérdida auditiva afecte principalmente a las frecuencias más altas (agudas), porque la amplificación solo hará que el lenguaje poco inteligible que perciben sea más intenso. Los audífonos que amplifican de forma selectiva las frecuencias altas aumentan notablemente el reconocimiento del habla. Otros audífonos contienen perforaciones en el molde auricular, lo que facilita el paso de las ondas sonoras de alta frecuencia hacia el oído. Muchos audífonos emplean procesadores digitales de sonido con canales multifrecuencia para que la amplificación se corresponda aún con mayor precisión con la pérdida de audición. Las personas que no puedan tolerar los sonidos intensos probablemente necesitarán audífonos con circuitos electrónicos especiales que mantengan la intensidad del sonido en un nivel tolerable.

Usar el teléfono puede resultar difícil para las personas que llevan un audífono; con los audífonos más básicos, se produce un chirrido agudo al colocar el oído cerca del teléfono. Algunos audífonos llevan incorporada una bobina telefónica; al accionar un interruptor, el micrófono puede apagarse y entonces la bobina telefónica se une electromagnéticamente al imán en el auricular del teléfono. Siempre que las prótesis auditivas tengan las características adecuadas, este sistema puede instalarlo la compañía telefónica con solo unos cambios sencillos en el teléfono. Los audífonos con características complejas tienden a ser los más caros, pero a menudo son esenciales para solventar las necesidades auditivas.

Implante coclear

La mayoría de las personas con sordera profunda, que no pueden oír ni con ayuda de un audífono, pueden beneficiarse de un implante coclear. Los implantes cocleares proporcionan señales eléctricas directamente al nervio auditivo mediante varios electrodos que se insertan en la cóclea, la estructura del oído interno que contiene el nervio auditivo. Se requiere un implante coclear cuando las personas con audífono no comprenden más de la mitad de las palabras en las oraciones. Un micrófono externo y un procesador captan las señales sonoras y las convierten en impulsos eléctricos. Los impulsos se transmiten electromagnéticamente desde una bobina externa, a través de la piel, hasta una bobina interna que conecta con los electrodos; los electrodos son los encargados de estimular el nervio auditivo.

Implante coclear: un dispositivo para personas con sordera entre grave y profunda

Un implante coclear evita el paso por las células no funcionales en la cóclea, proporcionando audición a personas con sordera entre grave y profunda. El sistema consta de un micrófono, un procesador del habla, una bobina externa, una bobina receptora interna y los electrodos del implante.

El micrófono y la bobina externa se mantienen en su lugar mediante imanes colocados en la piel sobre la bobina receptora interna. El procesador del lenguaje, conectado a la bobina externa por medio de un cable, puede levarse en el bolsillo o en una funda especial. La bobina interna se implanta quirúrgicamente en el cráneo por detrás y por encima del oído, mientras que los electrodos se implantan en la cóclea.

El implante coclear no transmite los sonidos tan bien como una cóclea normal, pero proporciona beneficios sustanciales a las personas con discapacidad auditiva. Les ayuda a leer los labios, pero muchas personas con un implante coclear pueden distinguir las palabras sin leer los labios y hasta mantener una conversación por teléfono.

El implante coclear también ayuda a las personas sordas a oír y distinguir señales del entorno y de advertencia, como timbres, teléfonos y alarmas. Asimismo, les ayuda a modular su propia voz de manera que sus palabras puedan ser comprendidas por otros más fácilmente. El implante coclear es más eficaz en una persona cuya pérdida de audición es reciente o que ha utilizado con éxito un audífono antes del implante.

Implantes de tronco del encéfalo

Las personas cuyos nervios acústicos hayan sido destruidos, por ejemplo por fracturas de la base del cráneo (hueso temporal) que se hayan producido en ambos lados, o por una neurofibromatosis, no pueden beneficiarse de los audífonos ni de los implantes cocleares. Sin embargo, pueden recuperar cierta capacidad auditiva mediante la implantación de electrodos en la parte del encéfalo encargada de la audición (tronco del encéfalo). Los electrodos se conectan a unos dispositivos de detección y procesamiento del sonido similares a los utilizados para los implantes cocleares.

Otros medios para afrontar la pérdida de audición

Existen varios tipos de dispositivos de ayuda para las personas con una importante pérdida de audición. Los sistemas de alerta luminosa permiten saber si alguien está llamando a la puerta o si está llorando un bebé. Los sistemas sonoros especiales ayudan a la gente a oír en teatros, iglesias u otros lugares donde hay ruidos superpuestos. Muchos programas de televisión incorporan subtítulos que permiten seguir los diálogos supliendo la audición con la lectura. También están disponibles dispositivos telefónicos de comunicación.

La lectura de los labios es una habilidad importante para las personas con un déficit auditivo. Es de particular importancia para la gente que puede oír pero que tiene problemas para distinguir sonidos, como es el caso de los que sufren una pérdida de audición relacionada con la edad. Observar la posición de los labios del interlocutor permite a la persona reconocer cuál es la consonante que está pronunciando. Las personas con una pérdida de audición que afecta a las altas frecuencias son incapaces de entender sonidos consonánticos y, por ello, la lectura de labios puede mejorar en gran medida la comprensión del lenguaje.

La lectura de los labios y otras estrategias para afrontar la pérdida de audición se enseñan a veces en programas de rehabilitación auditiva impartidos por profesionales de la audición. Además de la lectura de los labios, se enseña a las personas afectadas a lograr un control sobre el entorno de audición por medio de un entrenamiento que les permite anticipar las situaciones de comunicación difícil, y así modificarlas o evitarlas. Por ejemplo, la persona puede ir al restaurante evitando las horas de mayor afluencia, cuando haya menos ruido. Puede pedir un sitio reservado, donde el ruido externo no sea tan intenso. Puede solicitar que los platos especiales del día se le indiquen por escrito y no verbalmente. En conversaciones directas, la persona puede solicitar al interlocutor que se sitúe frente a él. Al iniciar una conversación telefónica, puede indicar que tiene dificultades de audición.

Las personas con una pérdida de audición profunda suelen comunicarse utilizando el lenguaje de signos correspondiente a su idioma. El American Sign Language (ASL) es la versión más ampliamente utilizada en Estados Unidos, pero existen otros, como el Signed English, el Signing Exact English y el Cued Speech.

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