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Pérdida del olfato

(Anosmia)

Por Marvin P. Fried, MD, The University Hospital for Albert Einstein College of Medicine;Department of Otorhinolaryngology, Head and Neck Surgery, Montefiore Medical Center

La anosmia es la pérdida completa del olfato. Hiposmia es la pérdida parcial del olfato. La mayoría de las personas con anosmia pueden reconocer sustancias saladas, dulces, ácidas y amargas, pero no pueden describir la diferencia entre sabores específicos. La capacidad de distinguir los sabores en realidad depende del olfato, y no de los receptores del gusto de la lengua. Por lo tanto, los sujetos con anosmia a menudo se quejan de perder el sentido del gusto y de no disfrutar de la comida.

Causas

La anosmia se produce cuando la inflamación u otra causa de obstrucción de las vías nasales evita que los olores lleguen a la zona olfatoria o cuando se destruye parte de la zona olfatoria o de sus conexiones con el cerebro (ver Algunas causas y características de la anosmia). El área olfatoria es donde se detectan los olores y se encuentra en la parte más alta de las fosas nasales (ver Cómo se perciben los sabores).

Causas frecuentes

Las causas más frecuentes son:

  • Traumatismo craneoencefálico (adultos jóvenes)

  • Infecciones víricas y la enfermedad de Alzheimer (adultos mayores)

Una causa frecuente de pérdida permanente del olfato es un traumatismo craneoencefálico, como puede ocurrir en un accidente de tráfico. El traumatismo craneoencefálico puede dañar o destruir las fibras de los nervios olfatorios (el par de nervios craneales que conectan los receptores olfatorios con el cerebro), cuando pasan a través del techo de la cavidad nasal. A veces la lesión implica una fractura del hueso que separa el cerebro de la cavidad nasal (lámina cribosa). La lesión de los nervios olfatorios también puede ser el resultado de infecciones (como abscesos) o tumores próximos a la lámina cribiforme.

Otra causa común es una infección del tracto respiratorio superior, especialmente la gripe. La gripe puede ser la responsable de hasta un cuarto de los casos de hiposmia o anosmia. La enfermedad de Alzheimer y otros trastornos degenerativos del cerebro (como la esclerosis múltiple) también pueden dañar los nervios olfatorios causando con frecuencia la pérdida del olfato.

Causas menos frecuentes

Los fármacos pueden contribuir a la anosmia en personas susceptibles. Los pólipos, los tumores y otras infecciones de la nariz, y las alergias estacionales (rinitis alérgica), pueden interferir en la capacidad para oler. En ocasiones, las infecciones graves de los senos paranasales o la radioterapia para el cáncer causan pérdida del olfato o del gusto durante meses o incluso de forma permanente. Estos trastornos pueden dañar o destruir los receptores olfatorios. No está claro el papel del tabaco. Muy pocas personas nacen sin el sentido del olfato.

Valoración

La siguiente información puede ayudar a decidir si es necesaria la evaluación de un médico y a saber qué esperar durante esta.

Signos de alarma

Los hallazgos siguientes son particularmente preocupantes:

  • Traumatismo craneoencefálico reciente

  • Síntomas de disfunción del sistema nervioso, como debilidad, problemas de equilibrio, o dificultad para ver, hablar o tragar

  • Inicio repentino de los síntomas

Cuándo acudir al médico

Cuando aparecen signos de alarma se debe acudir al médico en un día o dos. En caso contrario se debe consultar con un médico cuando sea posible, pero la evaluación no es urgente a menos que aparezcan otros síntomas.

Actuación del médico

En primer lugar, el médico pregunta acerca de los síntomas del paciente y su historial médico y, a continuación, realiza una exploración física. Los antecedentes clínicos y la exploración física a menudo sugieren la causa y las pruebas que pueden ser necesarias (ver Algunas causas y características de la anosmia).

El médico pregunta sobre el inicio y la duración de la anosmia y su relación con cualquier resfriado, proceso gripal o traumatismo craneoencefálico. Asimismo valora otros síntomas como secreción o congestión nasal y si la secreción es acuosa, sanguinolenta, espesa, o con mal olor. El médico busca la presencia de síntomas neurológicos, en especial los que implican un cambio en el estado mental (por ejemplo, problemas de memoria a corto plazo) o alteraciones de los nervios craneales (por ejemplo, visión doble o dificultad para hablar o tragar). Las preguntas referentes a los antecedentes clínicos incluyen trastornos sinusales, traumatismos craneoencefálicos o cirugía craneal, alergias, fármacos que se consumen, y exposición a productos químicos o gases.

Durante la exploración, el médico inspecciona las fosas nasales en busca de hinchazón, inflamación, secreción y pólipos. También realiza un examen neurológico completo que se centra, en especial, en el estado mental y los nervios craneales.

Algunas causas y características de la anosmia

Causa

Características comunes*

Pruebas

Obstrucción nasal

Alergias nasales

En los pacientes con síntomas de alergia crónica (como congestión nasal y secreción transparente)

Ausencia de dolor

Los síntomas suelen estar presentes durante ciertas épocas del año o después de la exposición a sustancias específicas

Exploración por un médico

Pólipos nasales

Los pólipos suelen ser visibles durante la exploración

Exploración por un médico

Destrucción de los receptores olfatorios

Sinusitis crónica

Secreción nasal maloliente y espesa la mayor parte o todo el tiempo

Antecedentes de sinusitis previas

Exploración por un médico

Por lo general, TC

Algunas infecciones víricas de las vías respiratorias altas (como la gripe)

Pérdida del olfato que se produce después de una infección

Exploración por un médico

Tumores (causa poco frecuente)

Posiblemente problemas de visión o únicamente la pérdida del olfato

TC

RMN

Fármacos (como anfetaminas, enalapril, estrógenos, nafazolina, fenotiazinas y reserpina o el uso prolongado de descongestionantes nasales)

Por lo general, en pacientes en tratamiento con estos fármacos

Exploración por un médico

Tóxicos (como el cadmio y el manganeso)

Por lo general, en sujetos que han estado expuestos a estos tóxicos

Exploración por un médico

Destrucción de las vías olfatorias en el cerebro

Enfermedad de Alzheimer

Confusión progresiva y pérdida de la memoria reciente

RMN

Pruebas secuenciales de memoria

Traumatismos craneoencefálicos

En pacientes que han sufrido un traumatismo craneoencefálico

TC

Trastornos neurológicos degenerativos (como la esclerosis múltiple)

Episodios intermitentes de otros síntomas de disfunción del sistema nervioso, como debilidad, adormecimiento, o dificultad para hablar, ver o tragar

RMN

A veces, una punción lumbar

Cirugía o infección cerebral

En pacientes a los que se les ha realizado cirugía en el cerebro o que han sufrido una infección cerebral

TC o RMN

Tumores cerebrales

A veces, dolor de cabeza y/o síntomas de disfunción del sistema nervioso

TC o RMN

*Las características incluyen los síntomas y los resultados de la exploración médica. Las características que se mencionan son habituales, pero no siempre están presentes.

TC = tomografía computarizada; RMN = resonancia magnética nuclear.

Pruebas complementarias

Para evaluar el olfato, los médicos acercan a la nariz del sujeto afectado sustancias aromáticas conocidas (tales como jabón, vainilla, café, clavos de olor), primero a una de las ventanas nasales y luego a la otra. Entonces se le pide que identifique el olor. El olfato también se puede comprobar más formalmente usando un conjunto de pruebas con aromas comerciales estandarizados. En una de estas pruebas estandarizadas el sujeto tiene que rascar y oler diversas muestras que contienen olores diferentes y tratar de identificarlos. Otra prueba estandarizada contiene muestras diluidas de un producto químico maloliente. Se determina a que dilución la persona afectada ya no puede oler la sustancia química.

Si la causa de la anosmia no es evidente se realiza una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética nuclear (RMN) de la cabeza (incluyendo los senos) para detectar anomalías estructurales (como un tumor, un absceso o una fractura).

Tratamiento

Se pueden tratar las causas de la anosmia. Por ejemplo, las infecciones y la inflamación de los senos paranasales se tratan con inhalaciones de vapor, aerosoles nasales, antibióticos y, en algunos casos, cirugía. Sin embargo, el sentido del olfato no siempre se recupera incluso después de un tratamiento eficaz de la sinusitis. Los tumores se extirpan quirúrgicamente o se tratan con radioterapia pero este tratamiento, por lo general, no restaura el sentido del olfato. Los pólipos en la nariz se extirpan, con lo que se consigue, en algunos casos, recuperar la capacidad olfativa. Los fumadores deben abandonar el hábito del tabaco.

No existen tratamientos específicos para la anosmia. En las personas afectadas que conservan parte de su capacidad olfativa la adición de agentes saborizantes concentrados a los alimentos mejora su satisfacción con la comida. Los detectores de humo, importantes en todos los hogares, son aún más importantes en los sujetos con anosmia porque no pueden oler el humo. Los médicos recomiendan a las personas con anosmia que tengan cuidado antes de consumir alimentos almacenados y al utilizar gas natural para la cocina o la calefacción, ya que pueden tener dificultades para detectar fugas de gas o alimentos deteriorados.

Aspectos esenciales para las personas mayores

La capacidad olfativa disminuye a medida que las personas envejecen. Esto se debe a la pérdida de los receptores olfatorios. En general comienzan a notarse los cambios en el olfato a partir de los 60 años. Pasados los 70 años de edad, estos cambios son sustanciales.

Conceptos clave

  • La anosmia puede ser parte del envejecimiento normal.

  • Las causas más comunes son las infecciones del tracto respiratorio superior, la sinusitis, y los traumatismos craneoencefálicos.

  • Suelen ser necesarias pruebas de imagen como la tomografía computarizada o la resonancia magnética nuclear a menos que la causa sea evidente para el médico.

Recursos en este artículo