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Absceso retrofaríngeo

Por Clarence T. Sasaki, MD, The Charles W. Ohse Professor of Surgery and Director, Yale Larynx Lab, Yale University School of Medicine

El absceso retrofaríngeo es una acumulación de pus en los ganglios linfáticos localizados en la parte posterior de la garganta.

  • El absceso retrofaríngeo está causado por una infección bacteriana.

  • Los síntomas incluyen dificultad y dolor al tragar, fiebre, rigidez de nuca y respiración ruidosa.

  • El diagnóstico se basa en los síntomas y en las radiografías o la tomografía computarizada del cuello.

  • Los niños que reciben tratamiento precoz evolucionan bien.

  • El absceso se drena quirúrgicamente y se administran antibióticos para eliminar la infección.

Debido a que los ganglios linfáticos localizados en la parte posterior de la garganta desaparecen a la edad de 4 o 5 años, los abscesos retrofaríngeos son más frecuentes en los niños que en los adultos.

La causa del absceso retrofaríngeo suele ser una infección bacteriana que se ha propagado desde las amígdalas, la garganta, los senos paranasales, las vegetaciones (adenoides) o la nariz. Muchas infecciones están causadas por una combinación de bacterias. La infección por VIH y la tuberculosis son causas cada vez más frecuentes en adultos y niños. Una lesión en la parte posterior de la garganta causada por un objeto afilado, como una espina de pescado, también puede causar un absceso retrofaríngeo.

Síntomas

Los principales síntomas de un absceso retrofaríngeo son dificultad y dolor al tragar, fiebre y aumento de tamaño de los ganglios linfáticos del cuello. La voz se apaga, y en los niños puede haber babeo. El cuello suele estar rígido, y es probable que los niños sostengan la cabeza en un cierto ángulo.

El absceso bloquea las vías respiratorias, haciendo difícil y ruidosa la respiración, sobre todo al inhalar (un síntoma denominado estridor). Para facilitar la respiración, puede hacerse que el niño se tumbe sobre su espalda, incline la cabeza y el cuello hacia atrás, y levante la barbilla. Los adultos pueden sentir un intenso dolor en el cuello, pero no siempre tienen estridor.

Las complicaciones incluyen sangrado alrededor del absceso, rotura del absceso dentro de las vías respiratorias (lo que puede bloquearlas) y neumonía. Es posible que se produzca un espasmo de la laringe y se haga aún más difícil la respiración. También pueden formarse coágulos de sangre en las venas yugulares del cuello. La infección puede extenderse al tórax. A veces la inflamación se extiende por todo el cuerpo y el torrente sanguíneo resulta infectado, lo que provoca disfunción orgánica (una afección denominado choque séptico).

Diagnóstico

  • Radiografías y tomografía computarizada

El médico sospecha la enfermedad en los niños que tengan un intenso e inexplicable dolor de garganta, rigidez del cuello y respiración ruidosa.

Las radiografías y la tomografía computarizada (TC) del cuello confirman el diagnóstico.

Tratamiento

  • Antibióticos

  • Tubo de respiración seguido de cirugía para drenar el absceso

La mayoría de los niños mejoran con tratamiento inmediato. Los abscesos retrofaríngeos suelen requerir drenaje quirúrgico.

Primero se administran antibióticos, como ceftriaxona o clindamicina, por vía intravenosa.

Tanto en los niños como en los adultos, se inserta un tubo de respiración de plástico a través de la boca hasta la tráquea para mantener las vías respiratorias abiertas. El médico practica entonces una incisión en el absceso, lo que permite el drenaje del pus.