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Faringoamigdalitis

(Amigdalitis, faringitis)

Por Clarence T. Sasaki, MD, American Laryngological Association;Dysphagia;Yale University School of Medicine

La faringoamigdalitis es una infección de la garganta y/o de las amígdalas, y es más frecuente en los niños que en los adultos.

  • La infección suele estar causada por un virus.

  • Los síntomas incluyen dolor intenso al tragar y amígdalas rojas e inflamadas.

  • El diagnóstico se basa en la exploración de la garganta.

  • Si no se trata, la faringoamigdalitis causada por bacterias puede convertirse en un absceso amigdalino.

  • El dolor se alivia con analgésicos, y una infección estreptocócica se trata con antibióticos.

  • A veces es necesario extirpar quirúrgicamente las amígdalas.

Las amígdalas contienen tejido que forma parte del sistema de defensa inmunitario del cuerpo. Por lo tanto, las amígdalas y el tejido cercano de la garganta resultan infectados con frecuencia por microorganismos que penetran en la nariz y la garganta. Incluso después de la extracción de las amígdalas, todavía pueden contraerse infecciones de garganta.

Causas

La faringoamigdalitis suele estar causada por un virus. Muy a menudo se trata de uno de los virus que causan el resfriado común, tales como rinovirus, adenovirus, el virus de la gripe o el virus sincitial respiratorio. Otros virus están implicados con menor frecuencia, como el virus de Epstein-Barr (que causa la mononucleosis, ver Mononucleosis infecciosa) y el VIH.

En menos de un tercio de las personas, la faringoamigdalitis se debe a una infección bacteriana. Los estreptococos del grupo A (faringoamigdalitis estreptocócica) son la causa bacteriana más común, y por lo general afectan a niños de entre 5 y 15 años de edad. La faringoamigdalitis estreptocócica es poco frecuente en los menores de 3 años y en los adultos de edad avanzada. Sin tratamiento, puede causar complicaciones que incluyen celulitis de la amígdala o absceso amigdalino (ver Celulitis y abscesos amigdalinos), fiebre reumática (ver Fiebre reumática) e inflamación de los riñones (glomerulonefritis, ver Glomerulonefritis (síndrome nefrítico)). En raras ocasiones, algunas infecciones bacterianas, como la gonorrea y la difteria, causan faringoamigdalitis.

Síntomas

Suele sentirse un dolor intenso al tragar y por lo general también al hablar; a veces también se siente dolor en los oídos. Algunas personas tienen fiebre, cefalea y malestar gástrico. Las amígdalas están enrojecidas e hinchadas, y en ocasiones están recubiertas de manchas blancas. Los ganglios linfáticos situados en el cuello aumentan de tamaño y son dolorosos al tacto.

En las personas con infecciones frecuentes de las amígdalas, los pequeños hoyos habituales en las amígdalas a veces se llenan de secreciones blancas endurecidas parecidas a piedras pequeñas. Estas piedras pueden contener bacterias causantes de mal olor, lo que provoca mal aliento crónico, y predisponer a los afectados a episodios posteriores de amigdalitis.

Las personas con una infección por el virus del resfriado a menudo tienen secreción nasal excesiva, congestión nasal y tos. Las que tienen mononucleosis suelen sentirse muy cansadas y presentar muchos ganglios linfáticos inflamados.

Diagnóstico

Los médicos reconocen la faringoamigdalitis al explorar la garganta. Sin embargo, como las infecciones virales y bacterianas causan a menudo los mismos síntomas en la garganta, es difícil saber si la causa es un virus o una bacteria solo mirando la garganta. A pesar de ello, las personas con secreción nasal y tos presentan mayores probabilidades de tener una infección viral. Puesto que es importante identificar la faringoamigdalitis estreptocócica (que requiere antibióticos), a veces los médicos toman muestras de la garganta con un hisopo y realizan análisis para identificar el estreptococo. Por lo general se realiza esta prueba a la mayoría de los niños, pero solo a los adultos que cumplen ciertos criterios.

Tratamiento

Los analgésicos por vía oral, como el paracetamol (acetaminofeno) y los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), ayudan a reducir el dolor. Algunos médicos también administran una sola inyección de un corticoesteroide, dexametasona, que ayuda a acortar la duración de los síntomas. Las pastillas de chupar para la garganta y los aerosoles pueden reducir el dolor de forma breve, solo durante unos minutos. A menudo se ha recomendado hacer gárgaras con agua tibia con sal, pero no se ha demostrado que sea de utilidad.

En caso de infección estreptocócica se administra un antibiótico, por lo general penicilina o amoxicilina. Las personas alérgicas a la penicilina pueden recibir clindamicina.

Amigdalectomía

Las personas con infecciones estreptocócicas recurrentes de las amígdalas pueden requerir la extirpación quirúrgica de las amígdalas (amigdalectomía). Por lo general, suelen ser niños los que necesitan una amigdalectomía: los que hayan tenido más de seis infecciones en 1 año, más de cuatro infecciones al año durante 2 años, o más de tres infecciones al año durante 3 años. Los médicos no utilizan estos criterios específicos para los adultos. Sin embargo, puede realizarse una amigdalectomía en los adultos en caso de mal aliento importante debido a la presencia de cálculos en las amígdalas.

Existen numerosas técnicas efectivas para la amigdalectomía: puede utilizarse un bisturí, un dispositivo de electrocauterización o destruir las amígdalas mediante ondas de radio. Menos del 2% de las personas sufren una hemorragia como complicación de la amigdalectomía; el sangrado se produce normalmente al cabo de 24 horas de la cirugía o después de aproximadamente 7 días. Las personas que sufran una hemorragia después de una amigdalectomía deben acudir al hospital.

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