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Obstrucciones del oído

Por Bradley W. Kesser, MD, University of Virginia School of Medicine

El conducto auditivo puede bloquearse por cera del oído (cerumen), un cuerpo extraño o un insecto. Estos bloqueos pueden causar prurito, dolor, sensación de congestión en el oído y pérdida temporal de audición. Antes y después de tratar de eliminar el cerumen, un cuerpo extraño o un insecto, los médicos pueden hacer una prueba de audición, en especial si la persona también se queja de pérdida de oído. Si la persona no recupera la audición después de eliminar el bloqueo, la obstrucción (o los intentos previos de eliminarla) pueden haber dañado el oído medio o el oído interno. Si la audición empeora después de eliminar la obstrucción, el proceso de eliminación del bloqueo puede haber causado daños. Si el cerumen o los cuerpos extraños se retiran con cuidado y de forma segura, es poco frecuente que se produzcan daños permanentes en el oído o en la capacidad auditiva.

Cerumen

El cerumen puede obstruir el conducto auditivo. No suele producir síntomas, incluso aunque se acumule una cantidad grande; en caso de que aparezcan, los síntomas pueden oscilar desde prurito hasta pérdida auditiva. El médico puede eliminarlo con un raspador (cureta) para cerumen, un instrumento con un bucle en la punta, o con un dispositivo de aspiración. Este método es más rápido, más seguro y más cómodo para la persona que el uso de agua (irrigación), que puede ser peligroso y por lo general no es recomendable. La irrigación se descarta definitivamente si la persona tiene o ha tenido una perforación de tímpano, ya que el agua puede entrar en el oído medio y provocar una infección. Igualmente, se evitará utilizar irrigación si hay alguna secreción del oído, pues esta puede proceder de un tímpano perforado. El modo más seguro de eliminar las secreciones del oído es utilizar un pequeño dispositivo de succión.

Ciertos disolventes (como el peróxido de hidrógeno o agua oxigenada, ablandadores de heces con docusato, o aceite mineral) ayudan a suavizar el cerumen antes de que el médico intente extraerlo. Sin embargo, estos disolventes no pueden utilizarse a largo plazo, ya que pueden causar irritación de la piel o reacciones alérgicas en el canal auditivo. No hay que intentar extraer el cerumen en casa usando bastoncillos con a punta de algodón, horquillas, lápices ni cualquier otro instrumento. Tales intentos suelen simplemente compactar el cerumen hacia dentro y pueden lesionar el tímpano. Una toallita con agua y jabón proporciona una higiene adecuada del oído externo.

Cuerpos extraños

Pueden producirse otras obstrucciones cuando las personas, en particular los niños, se introducen en el conducto auditivo cuerpos extraños, como canicas, gomas de borrar o judías. Los cuerpos extraños pueden permanecer inadvertidos hasta que causan dolor, prurito, infección o una secreción maloliente llena de pus. En general, el médico extrae estos elementos con una especie de gancho romo o con un pequeño dispositivo de aspiración. Los objetos con borde (como el papel) pueden extraerse con unas pequeñas pinzas de cocodrilo. Los objetos que han penetrado profundamente en el conducto resultan más difíciles de extraer debido al riesgo de lesiones en el tímpano. Se usa anestesia general o sedación profunda cuando el niño no coopera o la extracción resulta particularmente difícil. A veces los médicos tienen que utilizar un microscopio de funcionamiento especial para ver y retirar el cuerpo extraño con seguridad.

Los insectos, especialmente las cucarachas, también pueden obstruir el conducto auditivo. Para matar al insecto, el médico llena el conducto con aceite mineral o lidocaína viscosa, un agente anestesiante. Esta medida también proporciona un alivio inmediato del dolor, y permite al médico retirar el insecto.