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Otitis externa (Oído de nadador)

Por Bradley W. Kesser, MD, Professor, Department of Otolaryngology - Head and Neck Surgery, University of Virginia School of Medicine

La otitis externa es una infección de la piel del canal auditivo.

  • La otitis externa está causada por bacterias o, con menor frecuencia, por hongos.

  • Los síntomas típicos son dolor y secreción.

  • El médico observa el interior del oído con un otoscopio para detectar enrojecimiento, hinchazón o pus.

  • La eliminación de detritus, las gotas antibióticas para los oídos, evitar que entre agua en el oído y los analgésicos son los tratamientos más frecuentes.

La otitis externa puede afectar todo el canal, como en la otitis externa generalizada o aguda, o solo una zona reducida, como cuando se acumula pus en un forúnculo o un grano. La otitis externa maligna es una infección muy grave del oído externo, poco frecuente, que afecta al hueso del cráneo (osteomielitis) y puede diseminarse a otras partes del cráneo (hueso temporal).

Causas

Varios tipos de bacterias, como Pseudomonas aeruginosa o Staphylococcus aureus, pueden causar otitis externa generalizada. La otitis externa fúngica (otomicosis), normalmente causada por Aspergillus niger o Candida albicans, es menos común. La mayoría de los forúnculos están causados por Staphylococcus aureus. Ciertas personas, como las que padecen alergias, psoriasis, eccema o dermatitis seborreica, son particularmente propensas a contraer una otitis externa. Las lesiones que se producen en el canal auditivo al limpiarlo (utilizando bastoncillos con punta de algodón), o bien por causa de la entrada de agua o de irritantes (como la laca en aerosol o los tintes para el cabello), provocan con frecuencia otitis externa.

La otitis externa es especialmente frecuente después de nadar, por lo que se conoce también como oído del nadador. Los tapones para las orejas y las prótesis auditivas aumentan la probabilidad de sufrir otitis externa, en particular si no se limpian adecuadamente. El uso de bastoncillos con punta de algodón es un factor de riesgo muy común para la otitis externa. No deben introducirse hisopos con punta de algodón en el canal auditivo.

Síntomas

Los síntomas de la otitis externa son dolor, enrojecimiento y secreción. La secreción supura del oído, es blanca o amarilla y de olor desagradable. El conducto auditivo puede no estar inflamado, estarlo ligeramente o, en casos graves, sufrir una inflamación que lo cierre por completo. La audición se deteriora si el conducto auditivo se inflama o se llena de detritus y pus. Por lo general, el conducto duele al tacto y si se tira del oído externo (pabellón auricular u oreja), o cuando se ejerce presión sobre el pliegue de piel y cartílago que se encuentra frente al conducto auditivo (trago).

La otitis externa fúngica causa más prurito que dolor, y provoca sensación de congestión en el oído. La otomicosis causada por Aspergillus niger suele provocar la formación, en el canal auditivo, de puntos de color negro grisáceo o amarillo (conidióforos por hongos) rodeados por un material parecido al algodón (llamado esporas de hongos). La otomicosis causada por Candida albicans no causa la formación de hongos visibles, pero suele provocar una secreción blanca espesa y cremosa.

Los forúnculos causan un dolor intenso. Si revientan, puede salir del oído una pequeña cantidad de sangre y pus.

Diagnóstico

  • Exploración médica del canal auditivo

  • En algunas ocasiones, cultivo de una muestra del canal auditivo

El médico basa el diagnóstico en los síntomas y en una exploración del canal auditivo. En la observación del interior del canal auditivo con un otoscopio (un instrumento para ver el canal y el tímpano), la piel del canal se ve roja e inflamada, y puede estar cubierta de pus y detritus. Una infección causada por un hongo también se diagnostica mediante exploración o cultivo (se realiza un cultivo en el laboratorio de una muestra de y de detritus para identificar los microorganismos presentes). En algunas ocasiones pueden observarse esporas de hongos en el canal auditivo.

Prevención

Se puede evitar el oído de nadador instilando en el oído, justo después de nadar, unas gotas de una solución que contenga mitad de alcohol doméstico y mitad de vinagre (siempre que el tímpano no esté perforado).

Se desaconseja por completo intentar limpiar el conducto auditivo usando bastoncillos con punta de algodón, dado que dicha acción interrumpe el mecanismo normal de autolimpieza del oído y puede empujar los detritus y el cerumen hacia el interior del oído. De igual manera, esta acción puede causar lesiones de poca importancia en la delicada piel del canal auditivo, que pueden convertirse en un foco de infección bacteriana.

Tratamiento

  • Eliminación de los desechos infectados del canal auditivo y precauciones para mantener el oído seco

  • Gotas para los oídos que contienen vinagre y corticosteroides

  • A veces, gotas óticas que contienen antibióticos

  • En contadas ocasiones, antibióticos por vía oral

Para tratar la otitis externa debida a cualquier causa, el médico, en primer lugar, eliminará los detritus infectados que se hallen en el canal mediante aspiración o con toallitas de algodón. Una vez que el conducto auditivo está limpio, la audición suele volver a la normalidad.

Por lo general se establece un tratamiento combinado con gotas óticas que contienen vinagre y gotas de un corticoesteroide como la hidrocortisona o la dexametasona, varias veces al día durante un máximo de 1 semana. El vinagre es útil porque las bacterias no se desarrollan tan bien cuando queda restablecida la acidez normal del conducto auditivo.

Con una infección moderada o grave, también se prescriben gotas antibióticas. Si el conducto auditivo está muy inflamado, el médico inserta una pequeña mecha en él para permitir que las gotas óticas de antibiótico/corticosteroide penetren; la mecha se deja en su lugar durante 24 a 72 horas, y después es probable que la hinchazón haya bajado lo suficiente como para permitir introducir las gotas directamente en el canal auditivo.

Las personas con otitis externas graves (se extienden más allá del canal auditivo) pueden necesitar tomar antibióticos por vía oral, como cefalexina o ciprofloxacino.

Los calmantes para el dolor (analgésicos), como el paracetamol (acetaminofeno) o el ibuprofeno, pueden ayudar a reducir el dolor durante las primeras 24 a 48 horas, hasta que la inflamación comience a remitir.

Debe mantenerse el oído seco mediante la toma de precauciones adecuadas (tales como el uso de un gorro de ducha y evitar la natación) hasta que desaparezca la infección.

Para tratar la otitis externa fúngica, los médicos limpian a fondo el canal auditivo e insertan gotas óticas antifúngicas. En algunos casos es necesario repetir la limpieza y los tratamientos varias veces. Algunos médicos consideran que una combinación de alcohol de fricción y vinagre blanco es particularmente eficaz en la otitis externa fúngica. El alcohol de fricción seca el conducto auditivo externo y el vinagre blanco crea un ambiente ácido que no permite que el hongo crezca con tanta facilidad.

El tratamiento de los forúnculos depende de lo avanzada que esté la infección. En una fase inicial se aplica una almohadilla caliente durante un corto periodo de tiempo y se administran calmantes (analgésicos), como oxicodona con paracetamol (acetaminofeno), para aliviar el dolor. El calor también puede contribuir a acelerar la curación. Se administra un antibiótico por vía oral. Cuando el forúnculo ya está maduro, se realiza una incisión y se abre para drenar el pus.