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Herpes zóster ótico

(Síndrome de Ramsay Hunt; Neuronitis viral)

Por Lawrence R. Lustig, MD, New York Presbyterian Hospital/Columbia University Medical Center

El herpes zóster ótico es una infección por el virus varicela-zóster que afecta a los grupos de células nerviosas (ganglios nerviosos) encargados de controlar los nervios de la audición y el equilibrio (8º nervio craneal), y del movimiento facial (7º nervio craneal).

El herpes zóster, también llamado culebrilla (ver ver Herpes zóster), es una infección que resulta de la reactivación del virus varicela-zóster, el virus que causa la varicela. Este virus permanece latente en las raíces nerviosas y puede reactivarse y viajar por las fibras nerviosas hacia la piel, donde causa úlceras dolorosas. En la mayoría de los casos se desconoce la causa de la reactivación, pero a veces se produce cuando se debilita el sistema inmunitario, por ejemplo a causa de un cáncer, el sida o ciertos medicamentos.

El herpes zóster ótico aparece cuando el virus ocupa los nervios craneales séptimo y octavo. Estos nervios controlan la audición, el equilibrio y algunos músculos de la cara. Así, el herpes zóster ótico causa un intenso dolor de oído, parálisis temporal o permanente de la cara (similar a la parálisis de Bell, ver Parálisis de Bell), vértigo (falsa sensación de movimiento o de rotación) que dura días o semanas, y pérdida de audición (que puede ser permanente o resolverse en parte o por completo). Aparecen ampollas llenas de líquido (vesículas) en el pabellón auditivo (oreja) y en el canal auditivo. Es infrecuente que aparezcan dolor de cabeza, confusión o rigidez en el cuello. A veces se ven afectados otros nervios craneales.

Los médicos establecen el diagnóstico basándose en la exploración física

y suelen administrar medicamentos para aliviar los síntomas, aunque no puede afirmarse con toda seguridad que los fármacos sean realmente eficaces. A menudo se prescriben corticoesteroides, como la prednisona, para bloquear la inflamación. Los fármacos antivirales, como el aciclovir y el valaciclovir, pueden ayudar a reducir la duración de la infección. También puede administrarse diazepam para aliviar las crisis de vértigo, y opiáceos por vía oral para tratar el dolor. Las personas con parálisis completa de la cara pueden necesitar un procedimiento quirúrgico para aliviar la presión sobre el nervio facial.