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Neuronitis vestibular

Por Lawrence R. Lustig, MD, New York Presbyterian Hospital/Columbia University Medical Center

La neuronitis vestibular es un trastorno caracterizado por una crisis de vértigo brusca e intensa (falsa sensación de movimiento o de rotación), causado por la inflamación del nervio de los conductos semicirculares (parte del sistema vestibular, que contribuye al control del equilibrio).

Probablemente, la neuronitis vestibular está causada por un virus. Puede aparecer como un única crisis aislada de vértigo con una duración de varios días, aunque muchas personas sufren crisis leves adicionales durante varias semanas después de la primera. La primera crisis de vértigo suele ser la más intensa, va acompañada de náuseas y vómitos, y dura de 7 a 10 días. Los ojos se mueven con rapidez en dirección alterna con una lenta recuperación hacia la posición original (nistagmo). Cada ataque subsiguiente es más breve y menos grave que el anterior, y por lo general solo se produce cuando la cabeza está en ciertas posiciones. La capacidad auditiva no suele resultar afectada.

El diagnóstico consiste en pruebas auditivas y pruebas para detectar el nistagmo (ver Actuación del médico). Puede realizarse una resonancia magnética nuclear (RMN) de la cabeza para asegurarse de que los síntomas no estén causados por otro trastorno, como un tumor.

El tratamiento del vértigo consiste exclusivamente en aliviar los síntomas, e incluye fármacos como meclizina, lorazepam o escopolamina. Estos medicamentos solo deben usarse temporalmente, ya que su uso prolongado puede alargar la duración de los síntomas y evitar que el cerebro compense la pérdida vestibular. Las náuseas y los vómitos pueden aliviarse con comprimidos o supositorios de proclorperazina. Si los vómitos continúan durante mucho tiempo, puede ser necesario administrar líquidos y electrólitos por vía intravenosa. Aunque el vértigo desaparece con relativa rapidez (en el transcurso de varios días), la sensación de mareo puede durar hasta varias semanas. Durante este tiempo, el médico anima al afectado a mantenerse activo.