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Otitis media (aguda)

Por Richard T. Miyamoto, MD, MS, Arilla Spence DeVault Professor Emeritus and Past-Chairman, Department of Otolarynology - Head and Neck Surgery, Indiana University School of Medicine

La otitis media aguda es una infección bacteriana o vírica del oído medio.

  • La otitis media aguda suele aparecer en personas con un resfriado o alergias.

  • El oído infectado duele.

  • Los médicos examinan el tímpano para establecer el diagnóstico.

  • Algunas vacunas infantiles de rutina pueden reducir el riesgo de otitis media aguda.

  • Las infecciones graves y aquellas que no desaparecen por sí solas se tratan con antibióticos.

La otitis media aguda es consecuencia de una infección por virus o bacterias, en general como complicación de un resfriado común o de alergias. Aunque la otitis media aguda puede aparecer a cualquier edad, es más frecuente en niños de edades comprendidas entre los 3 meses y los 3 años. La otitis media aguda suele aparecer en este intervalo de edad porque las estructuras del oído medio, como la trompa de Eustaquio, son inmaduras y no funcionan correctamente. Los síntomas y el tratamiento son similares en los adultos y en los niños mayores (para la otitis media aguda en niños más pequeños, véase Infección aguda del oído medio en niños).

En contadas ocasiones, la otitis media bacteriana se extiende a las estructuras circundantes, como el hueso mastoideo situado detrás del oído (ver Mastoiditis) o el oído interno. La propagación al cerebro es muy poco frecuente, pero algunas personas desarrollan meningitis, o una acumulación de pus (absceso) en el cerebro o alrededor de éste.

Síntomas

El oído infectado duele (véase Dolor de oídos), y el tímpano está enrojecido y prominente. Muchas personas sufren una pérdida auditiva. Los lactantes pueden mostrar malestar o dificultad para dormir como únicos síntomas. En niños pequeños suelen aparecer fiebre, náuseas, vómitos y diarrea. En algunas ocasiones, el tímpano abombado se rompe, y provoca la salida de pus por el oído.

Si la infección se propaga, puede sufrirse un fuerte dolor de cabeza, confusión o alteración de la función cerebral.

Diagnóstico

  • Evaluación médica

Los médicos utilizan un otoscopio para examinar el canal auditivo y el tímpano. Esta exploración muestra la presencia de pus en el oído medio, detrás del tímpano.

Prevención

El riesgo de otitis media aguda se puede reducir mediante vacunaciones infantiles de rutina contra los neumococos (con la vacuna neumocócica conjugada), contra Haemophilus influenzae tipo B (Hib) y contra la gripe. Los bebés no deben dormir con un biberón, porque esto facilita que el líquido se desplace por la trompa de Eustaquio hacia el interior del oído medio. Ser fumador pasivo puede aumentar el riesgo, por lo que no debe fumarse en casa o cerca de los niños.

Tratamiento

  • Analgésicos

  • Si es necesario, antibióticos

La mayoría de las personas con otitis media aguda mejoran sin tratamiento. Sin embargo, como es difícil predecir si los síntomas disminuirán o no por sí solos, algunos médicos tratan a todos los afectados con antibióticos, como la amoxicilina. Otros médicos prescriben antibióticos únicamente si la afección es grave o si los síntomas no han disminuido en 72 horas. Es importante aliviar el dolor, lo que puede lograrse con paracetamol (acetaminofeno) o con antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno. A los adultos se les pueden administrar descongestionantes nasales en aerosol que contienen fenilefrina, o descongestionantes por vía oral tales como la pseudoefedrina. Los antihistamínicos son útiles para tratar las alergias, pero no los resfriados. Los descongestionantes y antihistamínicos no son útiles para los niños y pueden causar efectos secundarios molestos.

Si una persona sufre dolor intenso o persistente y fiebre, y si el tímpano protruye, el médico puede realizar una miringotomía, en la cual se realiza una abertura en el tímpano para permitir el drenaje de líquido del oído medio. Esta abertura, que no afecta a la audición, suele curarse sin tratamiento. Las personas con repetidos brotes de otitis media pueden necesitar que se les coloquen unos tubos de drenaje en los tímpanos (tubos de timpanostomía, ver figura Miringotomía: tratamiento de las otitis recidivantes).

Miringotomía: tratamiento de las otitis recidivantes

La miringotomía consiste en que el médico realiza una pequeña abertura en el tímpano para permitir que el líquido drene del oído medio. Luego se coloca un tubo de plástico o de metal (tubo de timpanostomía, o tubo de ventilación) diminuto en el tímpano a través de la abertura. Estos tubos equilibran la presión del oído medio con la presión ambiental. El médico recomienda tubos de timpanostomía en algunos niños que hayan tenido otitis recidivantes (otitis media aguda) o acumulación de líquido repetida o persistente en el oído medio (otitis media crónica secretora).

La colocación de tubos de timpanostomía es una intervención quirúrgica muy frecuente, que se lleva a cabo en el hospital o en el consultorio médico. Habitualmente se requiere anestesia general o sedación. Una vez concluida la intervención, los niños suelen regresar a su domicilio en pocas horas. A veces se aplican gotas óticas antibióticas después del procedimiento durante aproximadamente una semana. Los tubos habitualmente se caen por sí solos al cabo de entre 6 y 12 meses, aunque algunos tipos permanecen durante más tiempo. El médico retira los tubos que no salen de forma espontánea, a veces con anestesia general o sedación. Si la abertura no se cierra por sí misma, puede requerirse una intervención quirúrgica para cerrarla.

Los niños con tubos de timpanostomía pueden lavarse el pelo y nadar, pero algunos médicos recomiendan que no sumerjan la cabeza a cierta profundidad sin utilizar tapones para los oídos.

La salida de líquido por el oído es un indicio de infección y debe ser notificada al médico para que prescriba el tratamiento conveniente.

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