Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita en lenguaje cotidiano.

Cáncer de vejiga

Por Viraj A. Master, MD, PhD, Winship Cancer Institute, Emory University

  • El síntoma más frecuente en el cáncer de vejiga es la aparición de sangre en la orina.

  • Para hacer el diagnóstico se introduce un tubo delgado y flexible de visualización (cistoscopio) a través de la uretra hasta la vejiga.

  • Muchos tumores malignos se tratan mediante su resección o extirpación, utilizando un cistoscopio (para los de superficie) o mediante la extirpación de la vejiga (para los más profundos).

Cada año se diagnostican en los Estados Unidos más de 70 000 nuevos casos de cáncer de vejiga, que son responsables de la muerte de casi 15 000 personas anualmente. El cáncer de vejiga se presenta aproximadamente tres veces más en hombres que en mujeres. Fumar es el mayor factor de riesgo individual y parece ser una de las causas de, como mínimo, la mitad de todos los casos nuevos. Ciertas sustancias químicas utilizadas en la industria pueden concentrarse en la orina y producir cáncer, aunque la exposición a ellas está disminuyendo. Estas sustancias químicas son, entre otras, hidrocarburos, anilinas (como la naftilamina, utilizada en la industria de tintes) y productos químicos utilizados en las industrias del caucho, electricidad, cableado, pintura y textiles. La exposición a largo plazo a algunos medicamentos, en especial a la ciclofosfamida, aumenta el riesgo de cáncer de vejiga. La irritación crónica producida por una infección parasitaria denominada esquistosomiasis o por cálculos vesicales también predispone al cáncer de vejiga, aunque la irritación solo es la causa de una pequeña parte de los casos.

La mayoría de los cánceres de vejiga son de un tipo denominado de células transicionales, que afecta al mismo tipo de células (células transicionales) que son por lo general las células cancerosas responsables de los cánceres de pelvis renal y de uréter.

Síntomas

El síntoma más frecuente en el cáncer de vejiga es la aparición de sangre en la orina. Otros síntomas incluyen dolor y ardor durante la micción y una necesidad de orinar imperiosa y frecuente. Los síntomas del cáncer de vejiga pueden ser idénticos a los de una infección de la vejiga (cistitis, ver ver Infección de la vejiga), y ambos problemas pueden presentarse juntos. El número de glóbulos rojos puede ser baja (anemia), en cuyo caso se observa cansancio, palidez o ambos síntomas.

Diagnóstico

El diagnostico con frecuencia se sospecha inicialmente por la presencia de sangre en la orina. La sangre puede detectarse al observar glóbulos rojos (eritrocitos) en un análisis microscópico de una muestra de orina o, en algún caso, por la coloración visiblemente roja de la orina. El cáncer de vejiga puede sospecharse si los síntomas de cistitis no desaparecen con el tratamiento. Un análisis especial de la orina al microscopio (como con una citología, ver Estudio citológico de la orina) puede detectar la presencia de células cancerosas. Algunas veces el cáncer de vejiga se detecta al realizar, por otra razón, una prueba de imagen como una tomografía computarizada (TC) o una ecografía.

La mayoría de los casos de cáncer de vejiga se diagnostican mediante cistoscopia y biopsia. Este examen consiste en introducir un tubo delgado y flexible de visualización a través de la uretra hasta la vejiga. Se extrae una pequeña muestra de tejido para su examen; la persona está despierta. Se anestesia un poco la uretra para que la intervención no resulte muy molesta.

Si el cáncer ha invadido el músculo vesical, son necesarias otras pruebas como la TC abdominal y la radiografía de tórax para determinar si el cáncer se ha diseminado.

Pronóstico

El cáncer de vejiga que permanece en la superficie interna de la vejiga (tumores superficiales) y crece y se divide lentamente, presenta un riesgo de muerte menor del 5% a los 5 años del diagnóstico. El índice de mortalidad a los 5 años por tumores que invaden la capa muscular de la vejiga es significativamente mayor (alrededor del 50%). Los tumores malignos de vejiga que se han extendido más allá de la pared de la vejiga (por ejemplo a los ganglios linfáticos o a otros órganos abdominales o pélvicos) tienen un pronóstico mucho peor.

Tratamiento

El cáncer instalado solo en la superficie interna de la vejiga se puede extirpar por completo durante una cistoscopia. Sin embargo, frecuentemente los pacientes desarrollan nuevos tumores malignos de forma más tardía, a veces en el mismo lugar, o con mayor frecuencia, en cualquier otra parte de la vejiga. El médico puede evitar la recidiva de este cáncer mediante la administración repetida de fármacos antineoplásicos (como la mitomicina C) o del bacilo de Calmette-Guérin (BCG, una sustancia que estimula el sistema inmunitario del organismo) dentro de la vejiga, tras haberse extirpado todo el cáncer.

El cáncer que ha crecido en el interior de la pared de la vejiga no puede extirparse por completo durante una cistoscopia. Por lo general, el tratamiento adecuado consiste en la extirpación total o parcial de la vejiga (cistectomía). También puede utilizarse radioterapia, como tratamiento único o en combinación con quimioterapia, para intentar curar el cáncer.

Si resulta necesario extirpar toda la vejiga, los médicos deben encontrar un método para que la persona afectada pueda evacuar la orina. La forma más frecuente ha sido la de llevar la orina hacia una abertura (estoma) practicada en la pared abdominal a través de un conducto hecho de intestino, denominado asa ileal. La orina se recoge en una bolsa fuera del cuerpo.

Los distintos métodos de derivación de la orina son cada vez más frecuentes y resultan apropiados para la mayoría de los afectados. Estos métodos pueden agruparse en dos categorías: una neovejiga ortotópica y una derivación urinaria continente. En ambas se construye un receptáculo interno para la orina con una parte del intestino.

En el caso de una neovejiga ortotópica, el receptáculo se conecta a la uretra. El paciente aprende a vaciar este depósito mediante la relajación de los músculos de la base de la pelvis y el aumento de la presión dentro del abdomen, de modo que la orina pase por la uretra como lo haría naturalmente. La mayoría de las personas permanecen secas durante el día, pero pueden tener alguna pérdida durante la noche.

En una derivación urinaria continente, se conecta el receptáculo a un estoma en la pared abdominal. No se necesita una bolsa colectora externa porque la orina permanece en el depósito hasta que el paciente lo vacía con ayuda de una sonda que a intervalos regulares durante el día se introduce por el estoma hasta el depósito.

El cáncer que se ha extendido más allá de la vejiga a los ganglios linfáticos o a otros órganos se trata con quimioterapia. Varias combinaciones de fármacos actúan contra este tipo de cáncer, en particular cuando su propagación se limita a los ganglios linfáticos. A las personas que responden positivamente a la quimioterapia, se les puede ofrecer cistectomía o radioterapia. Sin embargo, solo se cura un número relativamente pequeño de personas. En las personas para quienes la curación es imposible, los esfuerzos están dirigidos al alivio del dolor y a la solución de las cuestiones relacionadas con el final de la vida (ver Síntomas presentes durante una enfermedad mortal).

Recursos en este artículo