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Cáncer testicular

Por Viraj A. Master, MD, PhD, Winship Cancer Institute, Emory University

  • El cáncer testicular suele ser más frecuente en hombres jóvenes.

  • Suele aparecer un bulto indoloro.

  • Se realizan ecografías y análisis de sangre.

  • Se extirpa el testículo y se puede administrar radiación o quimioterapia o realizar una cirugía adicional.

La mayoría de los tumores malignos testiculares aparecen en jóvenes menores de 40 años. Es uno de los tumores malignos más frecuentes en hombres jóvenes, con unos 8000 casos cada año y cerca de 400 muertes. Entre los tipos de cáncer que aparecen habitualmente en los testículos están el seminoma, el teratoma, el carcinoma embrionario y el coriocarcinoma.

No se conoce la causa del cáncer testicular, pero los hombres cuyos testículos no descendieron al interior del escroto (criptorquidia, ver Testículos no descendidos y retráctiles) antes de los 3 años de edad, tienen muchas más probabilidades de presentar cáncer testicular que aquellos cuyos testículos habían descendido a esa misma edad. La criptorquidia se corrige mejor quirúrgicamente en la infancia. La corrección de la criptorquidia reduce el riesgo de cáncer testicular; sin embargo, pese a esta corrección, el riesgo de cáncer es aún más alto que en quienes no han tenido nunca criptorquidia. El cáncer también puede producirse en el otro testículo incluso si descendió normalmente. Algunas veces, en hombres adultos, los médicos recomiendan la extirpación de un testículo no descendido como medida para reducir el riesgo de cáncer.

Síntomas

El cáncer testicular puede provocar el crecimiento de un testículo o la aparición de un bulto. Un testículo se palpa normalmente como un ovoide liso, con el epidídimo pegado en la parte de encima y atrás. El cáncer testicular causa un bulto sólido en el interior o adyacente al testículo. El testículo con cáncer pierde su forma normal, aumenta de tamaño y se vuelve irregular o de aspecto nodular. Aunque el cáncer testicular es, por regla general, indoloro, el testículo o el bulto pueden doler, tanto si se tocan como si no. La aparición de un nódulo sólido en el testículo requiere atención médica inmediata. En algunas ocasiones, los vasos sanguíneos se rompen dentro del tumor y dan lugar a una inflamación acompañada de un dolor fuerte y de un aumento repentino del tamaño del testículo.

Diagnóstico

Un examen físico y una ecografía pueden indicar si el nódulo es parte de los testículos y si es sólido (y tiene mayor probabilidad de ser canceroso) o está lleno de líquido (quístico). La determinación de los niveles sanguíneos de dos proteínas, la alfa-fetoproteína y la gonadotropina coriónica humana, pueden ayudar a establecer el diagnóstico. Las concentraciones de estas proteínas con frecuencia aumentan en los hombres con cáncer testicular. Otras pruebas, como una radiografía de tórax y la tomografía computarizada, se pueden realizar para determinar si el cáncer se ha diseminado. La mayoría de los médicos recomiendan que los hombres jóvenes se examinen los testículos para detectar posibles bultos aproximadamente una vez al mes.

¿Sabías que...?

  • La pérdida de un testículo no afecta al deseo sexual ni la capacidad de tener hijos o erecciones.

Tratamiento

El tratamiento inicial para el cáncer testicular es la extirpación quirúrgica de la totalidad del testículo afectado (orquiectomía radical). Si el paciente lo desea, puede implantarse un testículo artificial (prótesis). El otro testículo no se extirpa para que los pacientes mantengan valores adecuados de hormonas masculinas y puedan seguir siendo fértiles. A veces se presenta esterilidad en hombres afectados por cáncer testicular, pero pueden recuperar la fertilidad después del tratamiento. Puede almacenarse el esperma en un banco de semen antes del tratamiento.

En los cánceres que no son seminomas, se extirpan también los ganglios linfáticos en el abdomen (disección de los ganglios linfáticos retroperitoneales) porque son la parte del organismo adonde el cáncer suele propagarse en primer lugar. La radioterapia también puede ser curativa, especialmente en casos de seminoma.

A menudo, una combinación de cirugía y quimioterapia cura un cáncer testicular diseminado. Los valores sanguíneos de alfa-fetoproteína y gonadotropina coriónica humana que estaban elevados en el momento del diagnóstico disminuyen después de un tratamiento eficaz. Si aumentan después del tratamiento, es probable que el cáncer haya reaparecido.

El pronóstico para un hombre con cáncer testicular depende del tipo y de la extensión del cáncer, pero suele ser excelente si el cáncer no se ha extendido. A veces, incluso habiéndose propagado el cáncer, es posible su curación.

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