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Sangre en la orina

Por Anuja P. Shah, MD, David Geffen School of Medicine at UCLA;Harbor-UCLA Medical Center

La presencia de sangre en la orina (hematuria) proporciona a esta una coloración rosada, roja o marrón, según la cantidad de sangre presente, el tiempo que haya estado y el grado de acidez de la orina. Mediante pruebas químicas o mediante un examen al microscopio se puede detectar una cantidad de sangre en orina demasiado escasa como para cambiar su color (hematuria microscópica). La hematuria microscópica puede ser un hallazgo casual cuando se realiza un análisis de orina por otro motivo.

Las personas afectadas con hematuria pueden tener otros síntomas como dolor en el flanco o dolor lumbar, dolor abdominal bajo, necesidad urgente de orinar o dificultad para orinar, dependiendo de la causa de la presencia de sangre en la orina. Si existe una cantidad suficiente de sangre en la orina se puede formar un coágulo. El coágulo puede bloquear por completo el flujo de orina, ocasionando un dolor repentino extremo e incapacidad para orinar. Un sangrado lo suficientemente grave como para que se forme un coágulo generalmente suele estar causado por un traumatismo en el tracto urinario.

El color rojo de la orina no siempre está ocasionado por la presencia de glóbulos rojos (eritrocitos). El color rojo o una coloración marrón rojiza de la orina también puede deberse a lo siguiente:

  • Hemoglobina (proteína que transporta el oxígeno en los glóbulos rojos) en la orina debido a la degradación de los glóbulos rojos

  • Proteínas del músculo (mioglobina) en la orina debido a la descomposición de células musculares

  • Porfiria (un trastorno causado por defectos de las enzimas implicadas en la producción del grupo hemo, un compuesto químico que contiene hierro y que es responsable del color rojo de la sangre)

  • Alimentos (por ejemplo, remolacha, ruibarbo y algunas veces colorantes alimentarios)

  • Fármacos (con más frecuencia fenazopiridina, pero a veces cáscara sagrada, difenilhidantoína, metildopa, rifampicina, fenacetina, fenotiazinas y senna)

Causas

La presencia de sangre en la orina puede deberse a problemas en cualquier lugar a lo largo de las vías urinarias, desde los riñones a los uréteres, la vejiga o la uretra. Algunas mujeres pueden confundir una hemorragia vaginal (ver Sangrado vaginal) con la presencia de sangre en la orina.

Causas frecuentes

Las causas más comunes son algo diferentes en función de la edad de la persona afectada, pero en general son:

  • Infección de la vejiga (cistitis)

  • Infección de la próstata (prostatitis)

  • Cálculos en el tracto urinario (en adultos)

Causas menos frecuentes

Las causas menos frecuentes son:

  • Cáncer (renal, de la vejiga o de la próstata)

  • Aumento de volumen no canceroso de la próstata (hiperplasia prostática benigna)

  • Trastornos de los pequeños vasos sanguíneos de los riñones (llamados trastornos del filtrado renal o trastornos glomerulares)

  • Quistes renales (enfermedad renal poliquística)

  • Estrechamientos cicatriciales (estenosis) u otras anomalías de los uréteres

El cáncer y la hiperplasia benigna de próstata pueden causar la presencia de sangre en la orina. Deben sospecharse estos trastornos principalmente en personas mayores de 50 años, aunque las personas más jóvenes con factores de riesgo (tabaquismo, antecedentes familiares o exposición a sustancias químicas) pueden desarrollar cáncer.

Los trastornos de los vasos sanguíneos microscópicos (glomérulos) de los riñones pueden ser una causa a cualquier edad. Los trastornos del filtrado renal (trastornos glomerulares, ver ver Trastornos del filtrado renal) pueden formar parte de una enfermedad del riñón o pueden ocurrir como resultado de un trastorno en otras partes del organismo. Estos trastornos incluyen infecciones (como una infección de una válvula cardíaca), enfermedades del tejido conjuntivo (como el lupus eritematoso sistémico), trastornos de la sangre (como la enfermedad del suero), o ciertas enfermedades crónicas (como la diabetes). Así mismo, prácticamente cualquier tipo de lesión renal puede ser responsable de la aparición de pequeñas cantidades de sangre en la orina.

Los traumatismos graves, como una caída o un accidente de tráfico, pueden producir una lesión en los riñones o en la vejiga y causar sangrado.

Schistosoma haematobium, un gusano parásito que causa esquistosomiasis en África y, en menor medida, en la India y en zonas de Oriente Medio, puede invadir el tracto urinario y ser causa de la presencia de sangre en la orina. Se considera esta posibilidad solo si el paciente ha pasado algún tiempo en áreas donde se encuentra el gusano. La tuberculosis puede ocasionar la presencia de sangre en la orina.

Valoración

En primer lugar, el médico trata de establecer si la causa del color rojo de la orina es la presencia de sangre. A continuación busca la causa del sangrado, incluyendo en qué parte del tracto urinario (o en ocasiones en qué otros lugares) se origina. La siguiente información puede ayudar a decidir si es necesaria la evaluación de un médico y a saber qué esperar durante esta evaluación.

Signos de alarma

En los pacientes con sangre en la orina, ciertos síntomas y características son motivo de preocupación. Entre estos factores se incluyen los siguientes:

  • Gran volumen de sangre en la orina

  • Edad mayor de 50 años

  • Hinchazón de los pies o las piernas y presión arterial elevada

Cuándo acudir al médico

Cuando se aprecia sangre en la orina se debe consultar con el médico en uno o dos días. Sin embargo, se debe consultar con un médico de inmediato si el sangrado es abundante, si el paciente es incapaz de orinar o si tiene un dolor intenso.

Actuación del médico

En primer lugar, el médico pregunta acerca de los síntomas del paciente y su historial médico y, a continuación, realiza una exploración física. Los antecedentes clínicos y la exploración física a menudo sugieren la causa de la presencia de sangre en la orina y las pruebas que pueden ser necesarias (ver Algunas causas y características de la sangre en la orina).

El médico pregunta desde cuándo está presente la sangre y si ha habido algún episodio de sangrado previo. Pregunta además si existen síntomas de obstrucción urinaria, tales como dificultad para comenzar a orinar o incapacidad para vaciar por completo la vejiga. El dolor o el malestar es un hallazgo importante. El ardor al orinar o un dolor sordo en la parte baja del abdomen, justo por encima del pubis, sugieren una infección de la vejiga. En los varones, un dolor leve a moderado en la región lumbar o en la pelvis es a menudo el resultado de una infección de la próstata. Un dolor extremadamente intenso generalmente se debe a un cálculo o a un coágulo de sangre que bloquea el flujo de orina.

A continuación el médico realiza una exploración física. En mujeres, por lo general, es necesario un examen ginecológico. Si se detecta sangre en la vagina, puede ser necesario introducir una sonda en la vejiga para ver si el origen del sangrado es la vejiga o la vagina. En los varones se suele realizar un tacto rectal para examinar la próstata.

Algunas causas y características de la sangre en la orina

Causa

Características comunes*

Pruebas

Hiperplasia prostática benigna (aumento del volumen no canceroso de la próstata)

Sobre todo en varones mayores de 50 años

A menudo dificultad para iniciar la micción, chorro de orina débil, sensación de micción incompleta o goteo al terminar de orinar

Aumento del volumen de la próstata detectado durante un tacto rectal

Análisis de sangre para medir el nivel de PSA

Cistoscopia

A menudo, ecografía de la vejiga para medir la cantidad de orina que permanece en su interior después de orinar (volumen de orina residual posmiccional)

Cáncer de riñón o de vejiga

Sobre todo en personas mayores de 50 años o con factores de riesgo para estos tipos de cáncer (fumadores, miembros de la familia que han tenido cáncer o exposición a sustancias químicas que pueden causar cáncer)

A veces, ardor o dolor al orinar o una necesidad urgente de orinar

A menudo, síntomas generales (como fiebre, escalofríos, pérdida de peso o sudoración)

Examen del interior de la vejiga utilizando un tubo flexible provisto de una pequeña cámara de vídeo que se introduce a través de la uretra (cistoscopia)

A veces, TC o RMN

Cistitis (infección de la vejiga)

Por lo general, en mujeres y niñas

Necesidad frecuente y urgente de orinar

Ardor o dolor al orinar

Necesitan levantarse por la noche para orinar

A veces, sangre en la orina u orina con mal olor

Exploración por un médico

Por lo general, análisis y cultivo de orina

Traumatismo

Por lo general, un traumatismo obvio

Habitualmente, TC de abdomen y pelvis

Trastornos del filtrado renal (trastornos glomerulares, como glomerulonefritis)

A veces, hipertensión arterial y edema en los pies o las piernas

Orina posiblemente roja u oscura (color bebida de cola)

A veces se produce después de una infección

En ocasiones en pacientes en los que algún miembro de su familia padece una enfermedad renal o un trastorno del tejido conjuntivo

Análisis de orina

Análisis de sangre

Biopsia del riñón

Enfermedad renal poliquística

Dolor de larga duración en el flanco o en el abdomen

Hipertensión arterial

A veces riñones agrandados detectados en una prueba de diagnóstico por la imagen realizada por otro motivo o durante la exploración clínica

Ecografía

A menudo, CT o RMN del abdomen

Cáncer de próstata

Sobre todo en varones mayores de 50 años

A veces una masa en la próstata detectada durante un tacto rectal

En ocasiones, un chorro de orina débil, dificultad para iniciar la micción y goteo al terminar de orinar

Análisis de sangre para medir el nivel de PSA

Si el nivel de PSA está elevado, biopsia de próstata

Prostatitis (infección de la próstata)

A menudo, fiebre, dificultad para comenzar a orinar, necesidad frecuente de orinar, necesidad de orinar durante la noche, y ardor o dolor al orinar

Con frecuencia, síntomas de una obstrucción de larga evolución en el tracto urinario (incluyendo un chorro de orina débil, dificultad para orinar o goteo al terminar la micción)

Aumento del volumen de la próstata o próstata dolorosa durante el tacto rectal

Exploración por un médico

Análisis y cultivo de orina

A veces, ecografía transrectal o cistoscopia

Anemia de células falciformes (anemia drepanocítica o drepanocitosis) o rasgo drepanocítico

Por lo general, en pacientes que ya se sabe que tienen anemia de células falciformes

Sobre todo en pacientes de ascendencia africana o mediterránea

A menudo en niños y adultos jóvenes

Análisis de sangre para detectar la hemoglobina anormal en los glóbulos rojos (eritrocitos)

Cálculos en las vías urinarias

Dolor intenso en la región lumbar o en los flancos que se produce de forma repentina o dolor en el abdomen o en la ingle que se produce en oleadas

A veces ganas de orinar pero imposibilidad para hacerlo

Algunas veces vómitos

TC o ecografía renal, de los uréteres y la vejiga

*Las características incluyen síntomas y los resultados de la exploración clínica. Las características que se mencionan son habituales, pero no siempre están presentes.

Las pruebas incluyen análisis de orina en todas las personas afectadas, análisis de sangre para evaluar la función renal en la mayoría de los sujetos y pruebas de diagnóstico por la imagen de los riñones y la pelvis en la mayoría de los pacientes ancianos.

TC = tomografía computarizada; RMN = resonancia magnética nuclear; PSA = antígeno prostático específico.

Pruebas complementarias

En ocasiones, el médico puede realizar el diagnóstico en función de los síntomas del paciente y los hallazgos de la exploración física. Más a menudo, dado que los síntomas de muchos trastornos se superponen, es necesario realizar pruebas complementarias para determinar la causa (o a veces, la presencia) de sangre en la orina. El análisis de orina es la primera prueba que se lleva a cabo. Puede detectar sangre (lo que confirma que el origen del color rojo de la orina es la presencia de sangre) y puede poner de manifiesto la existencia de un trastorno del filtrado renal. Si se sospecha una infección, generalmente se realiza un cultivo de orina.

En todos los pacientes mayores de 50 años y en aquellos que tienen factores de riesgo de cáncer, se suele utilizar un tubo flexible provisto de una pequeña cámara de vídeo para revisar el interior de la vejiga (cistoscopia) y determinar la causa del sangrado.

En pacientes de cualquier edad en los que la causa de la sangre visible (sangrado macroscópico) en la orina no es una infección o un trastorno de la filtración renal se suelen realizar pruebas de diagnóstico por la imagen, como la tomografía computarizada (TC), la ecografía o la resonancia magnética nuclear (RMN) del abdomen y de la pelvis. En pacientes menores de 50 años que solo tienen hematuria microscópica y durante la exploración y los análisis de sangre y orina no se detectan otras anomalías puede ser suficiente simplemente repetir el análisis de orina en 6 a 12 meses. Si la sangre sigue estando presente, será necesario realizar otras pruebas.

Si el médico sospecha un trastorno del filtrado renal (en base a los resultados del análisis de orina), generalmente solicita análisis de sangre para evaluar la función renal y, en ocasiones, realiza una biopsia del riñón. Puede ser necesario un análisis de sangre específico para detectar anemia de células falciformes en sujetos con ascendencia africana o mediterránea que no se sabe si la padecen.

En varones de más de 50 años generalmente se determina el nivel de antígeno prostático específico (PSA) en sangre.

Tratamiento

El tratamiento se dirige a combatir la causa del sangrado. Cualquiera que sea la causa, si el flujo de orina está bloqueado por coágulos de sangre, el médico suele introducir un tubo flexible en la vejiga (sonda urinaria) para tratar de eliminar el coágulo.

Conceptos clave

  • La orina de color rojo no siempre está causada por la presencia de sangre.

  • Muchas causas de sangre en la orina no son graves.

  • El riesgo de que la causa sea una enfermedad grave aumenta con la edad y la duración del sangrado.

  • Las pruebas para detección de cáncer suelen ser necesarias solo en mayores de 50 años o en pacientes más jóvenes con factores de riesgo de cáncer.

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