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Introducción a los trastornos vasculares renales

Por Zhiwei Zhang, MD, Associate Professor of Medicine.;Attending Nephrologist, Loma Linda University;VA Loma Linda Healthcare System

Para el buen funcionamiento de los riñones, el flujo de sangre que llega hasta ellos debe estar intacto. Una interrupción o una reducción del aporte sanguíneo pueden causar lesión o disfunción renal y, si la situación se prolonga, un aumento de la presión sanguínea (hipertensión). Cuando el flujo sanguíneo en las arterias que irrigan los riñones está completamente bloqueado, todo el riñón o la parte de él irrigada por dicha arteria muere (infarto renal). El infarto renal puede impedir que los riñones sean capaces de procesar y excretar los residuos metabólicos del organismo (insuficiencia renal).

Los trastornos de los vasos sanguíneos renales tienen varias causas, entre ellas las obstrucciones en las arterias o las venas renales (ver Obstrucción de las arterias renales y ver Trombosis de la vena renal), la inflamación de los vasos sanguíneos (vasculitis, Ver también Introducción a la vasculitis), las lesiones en los riñones o en los vasos sanguíneos y otros trastornos. Por ejemplo, la esclerosis sistémica (esclerodermia) y la anemia de células falciformes (anemia drepanocítica) pueden afectar a los riñones y, a veces, producir enfermedad renal crónica. La esclerosis sistémica que afecta a los riñones también puede causar una situación de hipertensión que requiere tratamiento inmediato (hipertensión arterial maligna, ver Hipertensión arterial).

Irrigación del riñón

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