Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita en lenguaje cotidiano.

Fracturas de cadera

(fractura del cuello femoral; fractura subcapital de cadera; fractura pertrocantérea de cadera; fractura subtrocantérea de cadera)

Por Danielle Campagne, MD , Assistant Clinical Professor, Department of Emergency Medicine, University of San Francisco - Fresno

Las fracturas de cadera pueden ocurrir en el extremo superior redondeado (cabeza) del fémur, en la parte estrecha del fémur justo por debajo de la cabeza (cuello), o en la zona más amplia situada justo por debajo del cuello.

  • Las fracturas de cadera, se producen con mayor frecuencia entre las personas de edad avanzada, y suelen deberse a una caída leve, sobre todo en quienes sufren osteoporosis.

  • Por lo general, los movimientos de la pierna afectada, del pie y/o al tratar de caminar causan un dolor considerable

  • El médico confirma el diagnóstico mediante radiografías o, en ciertos casos, con otras pruebas de diagnóstico por la imagen.

  • Normalmente se realiza una intervención quirúrgica para reparar la cadera o a veces para sustituir la articulación.

En Estados Unidos se dan más de 270 000 fracturas de cadera cada año. Cerca del 90% de los casos se producen en personas mayores de 60 años. Una de cada 3 mujeres y uno de cada 6 hombres que alcanzan la edad de 90 años sufrirán fractura de cadera en algún momento de su vida. Las fracturas son más frecuentes en las personas de edad avanzada, ya que son más propensas a:

La mayoría de las fracturas de cadera son el resultado de caídas, pero en las personas mayores con osteoporosis, las fuerzas ejercidas durante las actividades ordinarias, como girar en la cama, levantarse de una silla o caminar pueden fracturar la cadera.

La articulación de la cadera está formada por el extremo superior redondeado (cabeza) del fémur y parte del hueso de la pelvis. La cabeza esférica del fémur se ajusta dentro de una cavidad en forma de copa del hueso de la pelvis, por lo que forma una articulación una enartrosis (articulación en esfera y cavidad). Por debajo de la cabeza, el fémur se estrecha, formando el cuello del fémur. Por debajo del cuello existe una zona más amplia que contiene dos grandes protuberancias (llamadas trocánteres). Los fuertes músculos de las piernas y la región glútea se insertan en los trocánteres mediante tendones.

El fémur: parte de la articulación de la cadera

La mayoría de las fracturas de cadera se producen justo por debajo de la cabeza del fémur. Hay dos tipos frecuentes:

  • Las fracturas de cadera del cuello femoral (subcapital), que se producen en el cuello del fémur.

  • Las fracturas de cadera pertrocantéreas (también llamadas intertrocantéreas), que pasan por las protuberancias óseas situadas justo por debajo del cuello

Las fracturas de cadera también pueden ocurrir en la cabeza del fémur o por debajo de las grandes protuberancias óseas, denominándose entonces fracturas subtrocantéreas.

La fractura del cuello del fémur es particularmente problemática, puesto que suele interrumpir la irrigación hacia la cabeza del hueso. Sin una buena irrigación sanguínea, el hueso no puede volver a juntarse, y finalmente se destruye y muere (lo que se denomina osteonecrosis). Puede desarrollarse una artritis grave y dolorosa.

Las fracturas pertrocantéreas de cadera raramente interrumpen el suministro de sangre a la cabeza del fémur. La superficie de fractura del hueso puede sangrar, pero no lo suficiente para causar problemas graves. Estas fracturas normalmente son consecuencia de una caída o un golpe directo.

Síntomas

Las fracturas de cadera suelen ser muy dolorosas.

Si los fragmentos óseos se han separado, el sujeto no puede caminar, permanecer en pie o mover su pierna. Cuando se acuesta, la pierna afectada puede parecer más corta y está rotada hacia afuera. Sin embargo, si los fragmentos óseos han quedado impactados y la fractura es pequeña, el paciente puede caminar y a veces puede tener sólo un dolor leve, y la pierna parece normal.

Si se produce un sangrado abundante desde el foco de fractura o desde vasos sanguíneos próximos, el paciente puede sentirse mareado o débil. La zona puede hincharse, y puede aparecer un hematoma violáceo.

A veces, cuando se rompe la cadera, el dolor parece originarse de la rodilla en lugar de la cadera. Esto es así porque la rodilla y la cadera comparten las mismas vías nerviosas. Este tipo de dolor se denomina dolor referido (ver figura ¿En qué consiste el dolor referido?).

Si la fractura de cadera obliga al paciente a permanecer en cama durante mucho tiempo, está en mayor riesgo de desarrollar problemas graves (ver Problemas debidos al encamamiento), como por ejemplo:

  • Úlceras por presión

  • Coágulos de sangre, que pueden ocasionar una embolia pulmonar

  • Confusión mental

  • Neumonía

  • Pérdida de tejido muscular y una disminución de la capacidad física general (pérdida de condición física)

Las personas mayores son más propensas a presentar problemas debidos al reposo en cama, y dichos problemas pueden tener consecuencias más graves. La fractura de cadera puede cambiar la forma en que viven. Las personas de edad avanzada pueden resultar incapaces de realizar sus actividades habituales. Es posible que necesiten a una persona que les ayude en el hogar o pueden tener que vivir en una residencia de ancianos. El paciente puede deprimirse si la fractura limita su actividad u ocasiona una dependencia.

Diagnóstico

  • Radiografía

  • A veces resonancia magnética nuclear o tomografía computarizada

Los médicos sospechan una fractura de cadera basándose en la descripción que la propia persona haga de la lesión, en los síntomas y en los resultados de la exploración física.

Se puede confirmar la fractura, ya manifiesta, mediante una radiografía. Sin embargo, las radiografías a veces parecen normales incluso aunque esté presente una fractura, por ejemplo cuando la fractura es menor y los fragmentos se encuentran todavía en su lugar. Así, si el médico sigue sospechando la existencia de una fractura de cadera o si la persona sigue sufriendo dolor y es incapaz de mantenerse de pie al cabo de un día o más después de una caída, se puede realizar una resonancia magnética nuclear (RMN) para detectar pequeñas fracturas. A veces se utiliza la tomografía computarizada (CT), pero es menos precisa para detectar pequeñas fracturas de cadera.

Tratamiento

  • Por lo general, cirugía para reparar o reemplazar la cadera

  • Rehabilitación

Por lo general, el tratamiento consiste en la cirugía, ya que reduce el tiempo que el paciente tiene que permanecer en cama y reduce el riesgo de que aparezcan problemas graves relacionados con el reposo en cama. La cirugía permite a la persona levantarse de la cama y empezar a caminar lo antes posible. Por lo general, la persona puede dar unos pasos con un andador 1 o 2 días después de la operación. La rehabilitación (fisioterapia) se inicia tan pronto como sea posible (ver Rehabilitación después de una fractura de cadera).

¿Sabías que...?

  • La cirugía es el tratamiento de elección para las fracturas de cadera porque permite caminar antes y evitar problemas graves que pueden originarse al permanecer en cama durante mucho tiempo.

Las caderas fracturadas se pueden reparar o reemplazar quirúrgicamente. El procedimiento utilizado para la reparación se denomina reducción abierta con fijación interna (ORIF, por sus siglas en inglés, ver Cirugía). Si la fractura no es demasiado grave se repara la cadera. La cadera puede ser reemplazada (lo que se denomina artroplastia) cuando la fractura es grave o cuando el suministro de sangre a la cabeza del fémur se ha interrumpido.

Reparación de una cadera fracturada

La articulación de la cadera se repara cuando la fractura no es demasiado grave. Cómo se realiza la reparación depende del lugar donde se localice la fractura del fémur:

  • Fracturas del cuello del fémur (subcapitales): Estas fracturas se localizan inmediatamente por debajo de la cabeza del fémur. Pueden colocarse unos tornillos metálicos que proporcionen apoyo a la cabeza femoral.

  • Fracturas pertrocantéreas: Estas fracturas se producen a través de las grandes protuberancias óseas (trocánteres) situadas por debajo del cuello del fémur. En estas fracturas, se pueden utilizar un tornillo de compresión deslizante y una placa lateral. Pueden utilizarse otros tratamientos, como el reemplazo de cadera, en función de la situación de cada paciente.

La reparación de cadera permite a la persona conservar su propia articulación.

Las fracturas del cuello femoral pueden repararse mediante la introducción de unas varillas metálicas a través del cuello hasta la cabeza del fémur.

Las fracturas intertrocantéricas de cadera pueden repararse utilizando un tornillo de compresión deslizante y su respectiva placa metálica, que mantiene los fragmentos óseos en la posición normal mientras la fractura se cura. Dicha fijación suele ser lo suficientemente fuerte para que la persona pueda ponerse de pie y cargar su peso sobre la pierna afectada poco después de la intervención quirúrgica. Aunque el hueso suele curarse en unos 2 meses, la mayoría de los afectados necesita al menos 6 meses para sentirse igual de cómodo y fuerte y para poder caminar como antes de la fractura. Sin embargo, cada vez más, las fracturas de cadera se tratan mediante un sistema de tornillos intramedulares (un tipo de tornillo utilizado para estabilizar el hueso) o mediante una sustitución total de cadera.

Sustitución de cadera

Parte o la totalidad de la articulación de la cadera puede ser reemplazada. Antes de reemplazar la articulación, los médicos extirpan los fragmentos óseos.

Si es necesaria una prótesis parcial de cadera (hemiartroplastia), el médico utiliza una pieza de metal en forma de bola (prótesis), diseñada para encajar en la cavidad articular del hueso de la pelvis. La prótesis incluye un vástago resistente que se ajusta en el interior del fémur. Algunas prótesis se fijan al hueso con un cemento plástico de consolidación rápida. Otras prótesis llevan un recubrimiento poroso o cerámico especial, al que puede unirse directamente el hueso vivo situado a su alrededor.

Sustitución de cadera

Parte o toda la articulación de la cadera puede ser sustituida:

  • Sustitución parcial de la cadera (hemiartroplastia): Cuando la cabeza del fémur se lesiona gravemente, puede sustituirse con una pieza artificial (prótesis) metálica.

  • Sustitución total de la cadera (artroplastia total de cadera): En algunas ocasiones, la superficie que recubre la cavidad donde se acomoda la cabeza del fémur (formando la articulación de la cadera) también debe reemplazarse. La cavidad articular se sustituye por un armazón metálico recubierto de un material plástico resistente.

A veces es necesaria una prótesis total de cadera (artroplastia total de cadera), por ejemplo, cuando es probable que se interrumpa el suministro de sangre de la cadera tras una fractura del cuello del fémur. En este procedimiento, se sustituyen la cabeza femoral y la superficie de la cavidad donde encaja.

Después de la intervención de sustitución de la cadera, la persona suele comenzar a caminar 1 o 2 días a posteriori de la operación, apoyada en un par de muletas o en un andador; a las 6 semanas solo utiliza un bastón para caminar.

Las prótesis articulares no duran para siempre. Las personas intervenidas, especialmente si son activas o si su peso corporal es elevado, pueden necesitar que se les practique otra intervención quirúrgica al cabo de 10 o 20 años.

La sustitución de una articulación suele ser una buena opción para las personas de edad avanzada, ya que en ellos es menos probable que se tenga que repetir la operación. Además, las personas de edad avanzada experimentan importantes mejoras al poder caminar casi inmediatamente después de la operación.

Recursos en este artículo