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Fracturas vertebrales por compresión

(Fracturas vertebrales)

Por Danielle Campagne, MD , Assistant Clinical Professor, Department of Emergency Medicine, University of San Francisco - Fresno

En las fracturas vertebrales por compresión, la zona en forma de tambor (cuerpo) de uno o más huesos de la espalda (vértebras) se desploma sobre sí misma y queda aplastada (comprimida) en forma de cuña.

  • La mayoría de las fracturas por compresión se producen como consecuencia de una leve presión (o incluso sin presión alguna) en las personas de edad avanzada con osteoporosis.

  • En la mayoría de los sujetos, las fracturas por compresión debidas a osteoporosis no causan ningún síntoma, pero cuando se produce dolor, éste empeora al caminar, estar de pie o permanecer sentado durante mucho tiempo.

  • Los médicos diagnostican las fracturas vertebrales por compresión mediante radiografías.

  • El tratamiento puede incluir aparatos de ortesis, medidas estabilizadoras y, a veces, una inyección de cemento óseo en el hueso fracturado.

La columna vertebral consta de 24 vértebras y el sacro. Los huesos de la espalda soportan la mayor parte del peso del cuerpo y por lo tanto están bajo mucha presión. Una vértebra consta de una parte en forma de tambor (cuerpo) en la parte anterior, un agujero para la médula espinal, y varias proyecciones óseas (denominadas apófisis) en la parte posterior. Los discos de cartílago que se localizan entre las vértebras actúan como almohadillas y protegen los huesos.

En las fracturas por compresión, el cuerpo de la vértebra se colapsa, por lo general debido a un exceso de presión. Estas fracturas suelen darse en la zona media de la espalda o en la región lumbar. Son más frecuentes en personas de edad avanzada, por lo general en las que tienen osteoporosis, que debilita el hueso. A veces, estas fracturas aparecen en personas con un cáncer que se ha extendido a la columna vertebral y la ha debilitado (denominadas fracturas patológicas). Cuando el hueso está debilitado, las fracturas por compresión pueden estar producidas por una fuerza de baja intensidad, como puede ocurrir cuando el sujeto levanta un objeto, se inclina hacia adelante, se levanta de la cama, o tropieza. A veces la persona no recuerda ningún suceso que pueda haberle causado la fractura.

De vez en cuando, las fracturas por compresión u otros tipos de fracturas vertebrales resultan de un traumatismo de alta energía, como puede ocurrir en un accidente de tráfico, en una caída desde gran altura, o en una herida por arma de fuego. En tales casos, la médula espinal también puede resultar lesionada (ver Lesiones de la médula espinal y de las vértebras), y la columna vertebral puede sufrir una fractura en más de un lugar.

Fracturas vertebrales por compresión

En las fracturas por compresión, la zona en forma de tambor (cuerpo) de uno o más huesos de la espalda (vértebras) se desploma sobre sí misma y queda aplastada (comprimida) en forma de cuña. Si se aplastan varias vértebras, la espalda puede inclinarse hacia adelante y tener un aspecto redondeado.

Síntomas

Alrededor de dos tercios de las personas con fracturas por compresión debida a osteoporosis no tienen ningún síntoma. No experimentan dolor cuando se produce la fractura.

A veces, cuando se produce una fractura por compresión, se experimenta un dolor repentino y agudo en la parte posterior. El dolor también puede aparecer de forma gradual. Puede ser leve o muy grave. Puede ser constante y sordo, y puede empeorar cuando el paciente se pone en pie, se inclina hacia adelante, o permanece sentado durante mucho tiempo. Si se presiona o golpea suavemente a lo largo de la parte central de la espalda, tal y como hace el médico durante la exploración, se produce malestar.

El dolor por lo general disminuye después de aproximadamente 4 semanas y desaparece después de unas 12 semanas.

Si se fracturan varias vértebras, el paciente puede llegar a perder altura, y la espalda puede inclinarse y redondearse, apareciendo un dorso curvo (cifosis). Las personas afectadas pueden ser incapaces de mantenerse de pie en posición erguida. Pueden tener dificultades para agacharse, alcanzar o levantar un objeto, subir escaleras y caminar.

¿Sabías que...?

  • A menudo, las fracturas vertebrales por compresión no provocan síntomas.

  • En muchas personas mayores, el dorso adquiere un aspecto redondeado y se inclina hacia adelante porque han sufrido varias fracturas vertebrales por compresión.

Otras lesiones

En contadas ocasiones, se lesionan la médula espinal o las raíces de los nervios raquídeos (que pasan a través de los espacios intervertebrales). Esta lesión es más probable en el contexto de una fractura por compresión de gran energía, como ocurre en un accidente de tráfico o en una caída desde una gran altura.

Las lesiones de la médula espinal pueden causar entumecimiento y pérdida de sensibilidad, debilidad en las piernas y parálisis (ver figura ¿Dónde está dañada la médula espinal?). Las personas afectadas pueden perder el control sobre la micción y la defecación (incontinencia).

Las lesiones de las raíces nerviosas raquídeas suelen ser mucho menos graves. Tienden a causar dolor que se irradia a la pierna y en ocasiones causan una ligera debilidad de una pierna o del pie.

Diagnóstico

  • Evaluación por un médico

  • Radiografías

Los médicos sospechan la existencia de una fractura por compresión basándose en los síntomas. A continuación realizan una exploración física. Percuten suavemente a lo largo del centro de la espalda para ver si se desencadena dolor. Se toman radiografías para confirmar el diagnóstico.

Pueden medir la densidad ósea para determinar si existe osteoporosis y, si es así, su gravedad (ver Pruebas para el diagnóstico de trastornos musculoesqueléticos : Densitometría ósea (DMO)).

Tratamiento

  • Analgésicos

  • Reanudación de las actividades normales (sobre todo caminar) lo más pronto posible

  • Fisioterapia

  • A veces, un procedimiento, tal como una vertebroplastia o cirugía

El tratamiento se centra en aliviar el dolor, lo que permite que el paciente realice sus actividades con normalidad, y prevenir otras fracturas. La mayoría de las fracturas por compresión consolidan por sí solas, aunque lentamente.

Los analgésicos, como el paracetamol (acetaminofeno), pueden aliviar el dolor. En ocasiones puntuales, si el dolor es intenso, el médico puede prescribir analgésicos opiáceos.

Si se producen fracturas en la columna lumbar, a veces se recomienda utilizar un corsé para aliviar el dolor y para disminuir el dolor cuando el paciente camina. La efectividad del uso de un corsé no está clara. A veces es necesario reposo en cama durante unos cuantos días. Sin embargo, se recomienda al paciente que se siente y camine durante períodos cortos y que reanude sus actividades normales tan pronto como sea posible. Esto ayuda a prevenir la pérdida del tono muscular y la pérdida adicional de la densidad ósea.

Los fisioterapeutas pueden enseñar al paciente la forma de levantarse correctamente y enseñarles ejercicios para fortalecer los músculos localizados alrededor de la columna, pero puede ser necesario retrasar la fisioterapia hasta que se controle el dolor.

Procedimientos

A veces se realizan dos procedimientos mínimamente invasivos para intentar aliviar el dolor, recuperar la altura y mejorar la apariencia física:

  • Vertebroplastia: Después de inyectar un anestésico local cerca de la vértebra fracturada, el médico inyecta un cemento óseo acrílico en la vértebra aplastada. El cemento se endurece en unas 2 horas y estabiliza la columna vertebral. Esta técnica requiere alrededor de una hora por cada vértebra. El paciente puede regresar a su domicilio el mismo día.

  • Cifoplastia: En esta intervención quirúrgica, similar a la anterior, se inserta un globo dentro de la vértebra y se expande para restaurar la forma original del hueso. Después se inyecta cemento óseo.

Ninguno de estos procedimientos ayuda a prevenir las fracturas en los huesos adyacentes de la columna o las costillas. El riesgo de otras fracturas puede incluso aumentar. Otros posibles problemas pueden incluir las fugas del cemento y, posiblemente, problemas cardíacos o pulmonares si el cemento se filtra al interior de los vasos sanguíneos y se desplaza hacia las arterias pulmonares.

Si la fractura está ejerciendo presión sobre la médula espinal, se lleva a cabo una cirugía para aliviar la presión, si es posible, con cierta celeridad. El tratamiento precoz es necesario para evitar una lesión permanente de la médula espinal.

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