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Envenenamiento por monóxido de carbono

Por Gerald F. O’Malley, DO, Associate Professor of Emergency Medicine, Thomas Jefferson University and Hospital ; Rika O’Malley, MD, Attending Physician, Department of Emergency Medicine, Einstein Medical Center

  • La intoxicación por monóxido de carbono es frecuente.

  • Los síntomas son dolor de cabeza, náuseas, somnolencia y confusión.

  • El diagnóstico se basa en análisis de sangre.

  • Los detectores de monóxido de carbono, la ventilación adecuada de los hornos y otras fuentes de combustión en el interior y no permitir que un coche circule en un lugar cerrado (por ejemplo, en un garaje cerrado) ayudan a prevenir el envenenamiento por monóxido de carbono.

  • El tratamiento incluye aire fresco y altas concentraciones de oxígeno.

El monóxido de carbono es un gas incoloro e inodoro que, cuando se inhala, impide que la sangre transporte el oxígeno y no permite que los tejidos lo utilicen eficazmente. Una cantidad reducida no suele ser perjudicial; sin embargo, si las concentraciones de monóxido de carbono en sangre son demasiado elevadas, se produce una intoxicación. El monóxido de carbono desaparece de la sangre al cabo de unas horas.

Es común que el humo de los incendios contenga monóxido de carbono, especialmente cuando la combustión de lo que se está quemando es incompleta. La intoxicación por monóxido de carbono puede ser causada por la ventilación inadecuada de zonas con automóviles, hornos industriales, termos eléctricos de agua, calentadores de gas o queroseno y estufas (incluidas las de madera y las de briquetas de carbón vegetal). La inhalación del humo de tabaco produce monóxido de carbono en la sangre, pero no lo suficiente como para producir síntomas de intoxicación.

¿Sabías que...?

  • El monóxido de carbono es una de las causas más comunes de muerte por intoxicación.

Síntomas y diagnóstico

Una intoxicación leve por monóxido de carbono causa dolor de cabeza, náuseas, mareos, dificultad para concentrarse, vómitos, somnolencia y falta de coordinación. La mayor parte de las personas que padecen una intoxicación leve por monóxido de carbono se recuperan rápidamente cuando salen al aire fresco. Una intoxicación moderada o grave por monóxido de carbono causa alteración del razonamiento, confusión, inconsciencia, convulsiones, dolor torácico, sensación de ahogo, hipotensión y coma. Por consiguiente, muchas víctimas no son capaces de moverse y deben ser auxiliadas. Una intoxicación grave suele ser mortal. En las semanas posteriores a la aparente recuperación de una intoxicación grave por monóxido de carbono, solo en raras ocasiones aparecen síntomas tales como pérdida de memoria, falta de coordinación trastornos del movimiento y psicosis (lo que se conoce como síntomas neuropsiquiátricos tardíos).

El monóxido de carbono es peligroso porque la persona puede no darse cuenta de la somnolencia como síntoma de intoxicación. Por lo tanto, alguien con una intoxicación leve puede quedarse dormido y continuar respirando monóxido de carbono hasta que se produce un envenenamiento grave o la muerte. Algunas personas con una intoxicación leve debida a una exposición prolongada al monóxido de carbono de hornos o calentadores pueden confundir sus síntomas con los de otras enfermedades, como la gripe u otras infecciones víricas.

La intoxicación por monóxido de carbono se diagnostica por la medición de la concentración de este tóxico.

Prevención y tratamiento

Para evitar una intoxicación, las fuentes de combustión en interiores, tales como calderas de gas y estufas de leña, requieren una instalación y una ventilación adecuadas. Si tal ventilación no es suficiente, abrir una ventana puede limitar la acumulación de monóxido de carbono, permitiendo que salga del edificio. Los conductos de salida de gases conectados a calderas y otros aparatos de calefacción necesitan inspecciones periódicas en busca de grietas y fugas. Hay detectores químicos disponibles para el hogar que pueden detectar el monóxido de carbono en el aire y hacer sonar las alarmas. Cuando se sospeche que hay monóxido de carbono en casa, se deben abrir las ventanas y evacuar la casa así como revisar la fuente del monóxido de carbono. El control constante de estos detectores permite identificar el monóxido de carbono antes de que se produzca la intoxicación. Al igual que los detectores de humo, los detectores de monóxido de carbono se recomiendan para todas las viviendas.

En caso de intoxicación leve, puede ser suficiente aire fresco. Para tratar una intoxicación más grave se administra oxígeno a alta concentración, por lo general, a través de una mascarilla facial. El oxígeno acelera la desaparición del monóxido de carbono de la sangre y alivia los síntomas. Todavía se desconoce el valor del tratamiento de oxígeno a presión elevada (en una cámara hiperbárica).

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