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Lesiones del pene y del escroto

Por Noel A. Armenakas, MD

Varios tipos de lesiones pueden afectar el pene, que puede seccionarse en parte o por completo. La reinserción de un pene seccionado es posible en algunas ocasiones, aunque el grado de recuperación de la sensibilidad y de la función varía. Los anillos de constricción para el pene, aplicados para mejorar las erecciones, pueden estrangular el pene y causar un daño permanente. En estos casos solo es necesario extraer el anillo. Las lesiones penetrantes, incluyendo mordeduras de animales y heridas de bala, son menos comunes y también pueden afectar la uretra. La cirugía puede ser necesaria para tratar las lesiones del pene y de la uretra.

Cortes en el pene

La lesión del pene al pellizcarlo con la cremallera de los pantalones es frecuente, pero la herida que se produce suele curarse rápidamente. Por lo general, los cortes se curan rápido si se mantienen limpios, pero si se infectan deben suministrarse antibióticos.

Fractura del pene

La flexión excesiva puede fracturar un pene erecto. Esta flexión puede darse en el curso de una relación sexual vigorosa si el pene es golpeado contra el hueso pélvico de la pareja. La «fractura» consiste en un desgarro en el recubrimiento de una de las dos estructuras tubulares del pene (cuerpos cavernosos) que retienen el fluido extra de sangre que mantiene la erección.

El hombre sufre un dolor inmediato, hinchazón, coloración y deformación del pene. Es necesaria una intervención quirúrgica temprana para reparar tales fracturas y así prevenir la aparición de curvaturas anormales en el pene o una disfunción eréctil permanente.

¿Sabías que...?

  • El pene puede fracturarse durante una relación sexual vigorosa.

Lesiones del escroto y de los testículos

La localización del escroto hace que sea más propenso a presentar lesiones. La mayoría de las lesiones se deben a golpes fuertes (por ejemplo, una patada o un aplastamiento). Sin embargo, a veces se producen heridas por disparos o armas punzantes que alcanzan el escroto y los testículos. En raras ocasiones pueden producirse infecciones graves y de evolución rápida en el escroto, como una gangrena. Si se produce gangrena, los tejidos afectados se extirpan quirúrgicamente y se administran antibióticos por vía intravenosa. Cuando la infección está controlada puede realizarse la cirugía.

La lesión testicular provoca un dolor repentino grave, habitualmente acompañado de náuseas y vómitos. La utilización de bolsas de hielo, suspensorios y fármacos para reducir el dolor y las náuseas constituyen, por lo general, un tratamiento eficaz para los testículos amoratados (hemorragias en el interior y alrededor de los testículos). La exploración ecográfica puede mostrar si se ha producido un desgarro de los testículos. La rotura testicular requiere reparación quirúrgica. Una lesión en los testículos puede destruir la capacidad de producir hormona sexual (principalmente testosterona) o esperma. Si ambos testículos están lesionados, puede ser necesario un reemplazo de la testosterona. Si sólo se lesiona uno de los testículos, el testículo restante suele producir toda la testosterona que necesita el cuerpo.

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