Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita en lenguaje cotidiano.

Lesiones de la médula espinal y de las vértebras

Por James E. Wilberger, MD, Allegheny General Hospital, Pittsburgh;Drexel University College of Medicine ; Derrick A. Dupre, MD, Allegheny General Hospital

  • La mayoría de las lesiones de la médula espinal son el resultado de accidentes automovilísticos, caídas, agresiones y lesiones deportivas.

  • Los síntomas, como la pérdida de sensibilidad, de fuerza muscular, y de funciones intestinales, hepáticas y sexuales, pueden ser temporales o permanentes.

  • La resonancia magnética nuclear o la tomografía computarizada son la mejor manera de identificar la lesión.

  • El tratamiento comprende la inmovilización de la columna vertebral, fármacos para aliviar los síntomas, a veces cirugía y, habitualmente, rehabilitación.

Las lesiones pueden afectar a la médula espinal o a las raíces de los nervios espinales, las cuales pasan a través de espacios entre los huesos de la columna (vértebras). El haz de nervios que se extiende desde la médula espinal (cauda equina o cola de caballo) también se puede lesionar. Las lesiones de la médula espinal causan daños o disfunción en los nervios en una de las siguientes maneras:

  • Sacudida por una contusión o traumatismo cerrado (como una caída o una colisión)

  • Presión (compresión) por huesos rotos, hinchazón o acumulación de sangre (hematoma)

  • Desgarros parciales o completos (sección)

Debido a que la médula espinal está rodeada y protegida por la columna vertebral, las lesiones de la columna o de su tejido conjuntivo (como los discos intervertebrales y los ligamentos, ver ver figura Hernia de disco) también lesionan la médula espinal. Entre estas lesiones se incluyen las siguientes:

  • Fracturas

  • Separación completa (luxación) de las vértebras adyacentes

  • Desalineación parcial (subluxación) de las vértebras adyacentes

  • Laxitud de los elementos de unión (compuestos de tejido conjuntivo) entre vértebras adyacentes

Los elementos de unión se hacen a veces tan laxos que las vértebras se mueven libremente. Estas lesiones se consideran inestables. Cuando las vértebras se mueven, comprimen la médula espinal o su aporte sanguíneo y dañan las raíces de los nervios espinales. Una lesión inestable de la columna puede no dañar la médula espinal de inmediato. Por ejemplo, la lesión puede causar espasmos musculares que impiden que las vértebras se muevan mucho. Sin embargo, después de horas o días, los espasmos musculares pueden desaparecer, permitiendo que las vértebras se muevan libremente y dañar la médula espinal.

Casi todas las personas con una lesión en la médula espinal tienen una lesión en la columna vertebral, excepto, a veces, los niños.

La causa más común de lesiones de la médula espinal son los accidentes automovilísticos, que representan casi la mitad. Entre otras causas se incluyen caídas, lesiones deportivas, accidentes laborales y violencia (como heridas por arma blanca o arma de fuego). Entre las personas mayores, las caídas son la causa más común.

Síntomas

Las personas suelen sentir dolor en la parte afectada del cuello o de la espalda cuando la columna está lesionada. El área sobre la lesión puede ser sensible al tacto, sobre todo si hay una fractura. Los nervios situados en el lugar de la lesión y por debajo de esta funcionan de forma inadecuada cuando la médula espinal está lesionada, lo que causa pérdida de control muscular y de sensibilidad. Sin embargo, los niños pueden tener lesiones de la médula espinal en la que los nervios solo funcionan de forma inadecuada temporalmente y de forma breve. Pueden tener dolores en forma de relámpagos que atraviesan los brazos o las piernas.

Cuando el nervio se ve afectado, la pérdida de control muscular o de sensibilidad es temporal o permanente, parcial o total, dependiendo de la gravedad de la lesión. Una lesión que secciona la médula espinal o destruye las vías nerviosas en la médula espinal causa pérdida permanente, aunque un traumatismo cerrado que sacude la médula espinal causa pérdida temporal y puede durar días, semanas o meses. Algunas veces la hinchazón provoca síntomas que sugieren una lesión más grave de lo que realmente es, pero los síntomas suelen mejorar a medida que la hinchazón disminuye.

La pérdida parcial de control muscular da lugar a debilidad muscular. La parálisis suele corresponder a una pérdida completa. Cuando los músculos están paralizados, a menudo claudican (se vuelven flácidos), perdiendo su tono. Cuando se examinan los reflejos musculares con un martillo de reflejos, estos son débiles o inexistentes. Pero cuando se lesiona la médula espinal, la parálisis puede evolucionar semanas después y producir espasmos musculares involuntarios prolongados (lo que se denomina parálisis espástica). En este caso, los reflejos musculares son más fuertes de lo normal.

Para las personas que están débiles o tienen parálisis, el movimiento es limitado o imposible. En consecuencia, presentan riesgo de desarrollar coágulos de sangre, úlceras por presión, acortamiento permanente de los músculos (contracturas), infecciones de las vías urinarias y neumonía.

Diagnóstico

Las personas que tienen síntomas de lesión de la columna (como dolor significativo en los huesos del cuello o de la espalda) y los niños que tienen incluso síntomas leves de posible daño nervioso o dolores que se extienden hacia los brazos o las piernas, deben ser evaluados en un servicio de urgencias.

Las lesiones en la columna vertebral (que afectan los huesos) y la médula espinal se diagnostican mediante pruebas de diagnóstico por la imagen.

  • Radiografías: después de una lesión, suele realizarse una radiografía. Las radiografías pueden realizarse de inmediato, por lo general, mientras la persona se encuentra todavía en urgencias. Las radiografías muestran lesiones graves de la columna vertebral, pero no las lesiones de la médula espinal. Si la persona tiene una lesión de la médula espinal, las radiografías son generalmente anormales, pero pueden no mostrar todos los detalles de la lesión.

  • La tomografía computarizada (TC): tanto si se realiza o no una radiografía, la TC se realiza después de una lesión de columna. Es la prueba más precisa de las lesiones de la columna vertebral y puede mostrar la mayoría de las lesiones de la médula espinal.

  • Resonancia magnética nuclear (RMN): la RMN es la mejor prueba para las lesiones de la médula espinal y los ligamentos de la columna vertebral. Sin embargo, la TC se realiza generalmente antes de la RMN ya que se obtiene con más rapidez y la RMN no muestra lesiones de columna con tanto detalle como lo hace la TC.

Pronóstico

Es más probable que haya recuperación si la parálisis es parcial y si el movimiento y la sensibilidad comienzan a recuperarse durante la primera semana después de la lesión. Si la función no se recupera en 6 meses, es probable que la pérdida sea permanente.

Tratamiento

Las personas que tienen una lesión de la médula espinal no deben ser movilizadas, excepto por el personal de urgencias. Los objetivos iniciales son asegurar que las personas puedan respirar y evitar daños posteriores. Por tanto, el personal de urgencias tiene mucho cuidado a la hora de inmovilizar el cuello cuando se mueve a una persona con una posible lesión de médula espinal. Habitualmente, se sujeta a la persona en un tablero rígido y almohadillado cuidadosamente para evitar sus movimientos. Se usa un collarín rígido para impedir el movimiento del cuello. Cuando la columna vertebral está gravemente dañada, las vértebras no se mantienen en su lugar o están rotas, lo que hace que la columna esté inestable. Por ello, incluso un ligero movimiento causa un desplazamiento de la columna vertebral y comprime la médula espinal. La compresión de la médula incrementa el riesgo de parálisis permanente.

La cirugía es necesaria para extirpar sangre y fragmentos de hueso si se han acumulado y presionan la médula espinal. Si la columna vertebral está inestable, las personas se inmovilizan hasta que el hueso y los otros tejidos hayan tenido tiempo de sanar. Algunas veces el cirujano implanta barras de acero para estabilizar la columna e impedir su movimiento y no causar lesiones adicionales. Si una lesión provoca solamente pérdida parcial de función, realizar la cirujía inmediatamente después de la lesión permite una recuperación funcional mayor y tener movilidad de nuevo. Sin embargo, el mejor momento para realizar la cirugía es discutible. La cirugía de la médula espinal la llevan a cabo neurocirujanos o cirujanos ortopédicos.

El tratamiento farmacológico es beneficioso.

  • Corticoesteroides: si la lesión está causada por una contusión, se administran inmediatamente corticoesteroides, como la metilprednisolona, mediante inyección, para ayudar a evitar la hinchazón alrededor de la lesión. Para que sean eficaces, debe iniciarse la administración de los fármacos dentro de las primeras 8 horas desde que se produzca la lesión y se debe continuar su administración durante 24 horas aproximadamente. Sin embargo, no todos los médicos piensan que los corticoesteroides son beneficiosos, ya que no está claro si los beneficios de su administración son mayores que el riesgo de padecer efectos secundarios.

  • Calmantes (analgésicos): si la lesión causa dolor, se administran analgésicos. Durante las primeras horas y días se suelen utilizar opiáceos. Los analgésicos más suaves, como el paracetamol (acetaminofeno) o el ibuprofeno, pueden utilizarse posteriormente.

  • Relajantes musculares: si se produce una parálisis espástica, se usan relajantes musculares como el baclofeno o la tizanidina.

El buen cuidado de enfermería puede ayudar a prevenir las complicaciones debidas al reposo en cama, tales como las úlceras por presión, las infecciones del tracto urinario, la formación de coágulos de sangre en las piernas y la neumonía (ver Problemas debidos al encamamiento).

Se están estudiando tratamientos experimentales para estimular el crecimiento de los nervios espinales. Por ejemplo, se extrae cierto tipo de glóbulos blancos (macrófagos) de la sangre para inyectarlos, posteriormente, en la espalda de la persona que presenta la lesión medular. Los macrófagos inyectados ayudan a acelerar la eliminación de productos de desecho generados por la reacción del cuerpo a la lesión y secretan sustancias que pueden ayudar a que los nervios se regeneren. Determinados fármacos aún en experimentación se inyectan en el espacio que rodea la médula espinal (epiduralmente) o se toman por vía oral. El uso de células madre (células no especializadas a partir del cual se pueden derivar otras células más especializadas) es otra posibilidad, pero este tratamiento requiere mucho más estudio.

La rehabilitación, incluida la fisioterapia y la terapia ocupacional, puede ayudar a las personas a recuperarse más rápidamente o de forma más completa (ver Rehabilitación después de una lesión de columna). Los pacientes suelen necesitar apoyo emocional y con frecuencia asesoramiento y antidepresivos ya que la depresión, por lo general, se desarrolla cuando la lesión resulta en discapacidad.

Recursos en este artículo