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Laceraciones oculares

Por Kathryn Colby, MD, PhD, Professor and Chair, Department of Ophthalmology and Visual Science, The University of Chicago Medicine & Biological Sciences

Las laceraciones o cortes que se producen en la región ocular afectan con más frecuencia a los párpados que al globo ocular. De las que afectan al globo ocular, muchas son superficiales y leves. Sin embargo, algunos cortes llegan a atravesar la parte blanca del ojo (esclerótica) o la cúpula transparente de la superficie frontal del ojo (córnea), penetrando así en el interior del globo ocular. Estos cortes se consideran roturas del globo. La rotura del globo también puede producirse por contusión. Estas laceraciones dañan gravemente las estructuras necesarias para la vista. También predisponen la aparición de infecciones intraoculares (endoftalmitis).

La mayoría de los individuos que sufren rotura del globo apenas pueden ver. Suele observarse claramente la deformidad del ojo y la pupila adquiere forma de lágrima. En algunos casos se produce un escape líquido (humor) del ojo.

Diagnóstico y tratamiento

Es necesaria la evaluación inmediata por un oftalmólogo. Frecuentemente es necesaria la reparación quirúrgica, excepto en el caso de lesiones que solo afectan a la membrana mucosa delgada que cubre la córnea (conjuntiva). Incluso antes de la intervención quirúrgica, se administran antibióticos para disminuir el riesgo de infección intraocular. Además, se administran antibióticos por vía intravenosa. Debe evitarse la aplicación de pomadas. Se puede adherir un parche protector que tape el ojo (como un producto comercial o casero fabricado con la parte inferior de un vaso de papel) para evitar que cualquier presión accidental pueda empujar el contenido del ojo a través de la zona del corte. Si es necesario, deben controlarse los vómitos utilizando fármacos para el tratamiento de las náuseas. Se administran fármacos para el tratamiento del dolor por vía venosa o bien, si no se requiere reparación quirúrgica, por vía oral.

Incluso después de haber aplicado todas las medidas posibles de tratamiento médico y quirúrgico, una lesión grave puede tener como resultado una pérdida parcial o total de visión. En muy raras ocasiones, después de una laceración grave del globo ocular (o de cirugía ocular), el ojo sano se inflama (oftalmía simpática), lo que causa una pérdida de visión parcial o incluso, si no se trata, ceguera. De manera frecuente, los colirios previenen eficazmente esta reacción. Se suele extirpar el ojo que presenta daño irreversible con el fin de evitar la aparición de oftalmia simpática.