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Picaduras de abejas, avispas, avispones y hormigas

Por Robert A. Barish, MD, MBA, Louisiana State University Health Sciences Center at Shreveport ; Thomas Arnold, MD, Department of Emergency Medicine, LSU Health Sciences Center Shreveport

  • Generalmente las picaduras de abejas, avispas, avispones y hormigas causan dolor, enrojecimiento, hinchazón y prurito.

  • Las reacciones alérgicas son poco frecuentes, pero pueden ser graves.

  • Se deben extraer los aguijones; la aplicación de una crema o una pomada también puede ayudar a aliviar los síntomas.

Las picaduras de abejas, avispas y avispones son frecuentes en Estados Unidos; algunas hormigas también pican. Una persona normal puede tolerar sin problemas veinte picaduras por cada kilogramo del peso corporal. Esto significa que un adulto podría soportar más de 1000 picaduras, mientras que 500 picaduras podrían matar a un niño. Sin embargo, en una persona alérgica a este tipo de picaduras, una picadura puede causar la muerte debido a una reacción anafiláctica (reacción alérgica potencialmente mortal en la que la presión arterial se desploma y se cierran las vías aéreas). En Estados Unidos, el número de muertes producidas por picaduras de abejas es de tres a cuatro veces mayor que las producidas por la mordedura de una serpiente. Un tipo de abeja más agresiva, llamada la abeja africana (abeja asesina), es una especie peligrosa que se ha extendido por el sur y el suroeste de Sudamérica. Ataca a sus víctimas en grandes enjambres, por lo que producen una reacción mucho más grave que las demás especies.

En las zonas tropicales, especialmente en la zona del golfo de México, las hormigas de fuego pican hasta a un 40% de las personas que viven en las zonas infestadas cada año, causando por lo menos 30 muertes.

Síntomas

Las picaduras de abeja, avispa y avispones causan dolor inmediato y un enrojecimiento de la zona, hinchada y a veces pruriginosa, de alrededor de 1 cm de diámetro. En algunas personas, la zona se inflama hasta un diámetro de 5 cm o más al cabo de los 2 o 3 días siguientes. Esta hinchazón a veces se confunde con una infección, que es poco frecuente después de una picadura de abeja. La reacción alérgica puede producir una erupción, prurito generalizado, ruidos respiratorios, alteración de la respiración y choque (shock).

La picadura de la hormiga roja suele causar un dolor inmediato y la zona se inflama y enrojece, síntomas que desaparecen en un periodo de 45 minutos. En ese momento se forma una ampolla que revienta en 2 o 3 días, y la zona suele infectarse. En algunos casos, en lugar de una ampolla se forma un área enrojecida e inflamada que provoca picor. Pueden inflamarse algunos nervios del cuerpo y, a veces, se producen convulsiones.

Tratamiento

  • Extirpación del aguijón

  • Pomada con antibiótico, un antiséptico, y un corticosteroide

  • Inyección de epinefrina para las reacciones alérgicas

  • En ocasiones desensibilización para prevenir las reacciones alérgicas.

Una abeja puede dejar su aguijón en la piel. El aguijón debe ser extraído tan rápidamente como sea posible, raspando con un objeto de borde romo y fino (por ejemplo una tarjeta de crédito o un cuchillo de mesa fino). Un cubito de hielo envuelto en plástico y en una tela delgada, colocado sobre la picadura, reduce el dolor. Suele ser eficaz una crema o una pomada que contenga un antihistamínico, un anestésico o un corticoesteroide o bien una combinación de los mismos. Las reacciones alérgicas graves se tratan en el hospital con epinefrina (preparación farmacéutica de adrenalina), líquidos intravenosos y otros fármacos.

Las personas alérgicas a las picaduras siempre deben llevar consigo una jeringa previamente cargada con epinefrina (disponible con receta médica), que ayuda a eliminar las reacciones anafilácticas o alérgicas. Otras picaduras se tratan de forma similar a las picaduras de abejas. Las personas que tienen antecedentes de reacciones anafilácticas, o una alergia conocida a las picaduras de insectos, deben llevar una identificación, como los brazaletes de alerta médica.

Las personas que han sufrido una reacción alérgica grave a la picadura de abeja a veces se someten a una desensibilización (inmunoterapia alergénica), que podría evitar futuras reacciones alérgicas.