Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita en lenguaje cotidiano.

Paro cardíaco

Por Amy H. Kaji, MD, PhD, Associate Professor, Department of Emergency Medicine, Harbor-UCLA Medical Center

El paro cardíaco es lo que sucede cuando una persona muere. El corazón deja de bombear sangre y oxígeno a los órganos, el cerebro y los tejidos. En ocasiones, es posible reanimar a una persona durante los primeros minutos después del paro cardíaco. Sin embargo, cuanto más tiempo pase, menos probabilidades hay de reanimarla y, en caso de conseguirlo, tiene mayor probabilidad de sufrir una lesión cerebral. La lesión cerebral se producirá con más probabilidad si el paro cardíaco dura más de 5 minutos, y si dura más de 10 minutos es probable que la persona muera. Por tanto, en caso de paro cardíaco, los primeros auxilios deben practicarse con la mayor rapidez posible.

El paro cardíaco puede ser causado por todo aquello que provoque la muerte. Una causa frecuente, especialmente en los adultos, es un ritmo cardíaco anómalo (arritmia). Otra posible causa es la interrupción de la respiración, por ejemplo, cuando una persona se ahoga por inmersión o sufre neumonía grave.

La persona que está sufriendo un paro cardíaco yace inmóvil sin respiración y no responde a preguntas ni a estimulación, por ejemplo, al zarandearla.

Tratamiento de primeros auxilios

El reconocimiento y el tratamiento del paro cardíaco se producen prácticamente al mismo tiempo. Un rescatador que se encuentra ante una persona insensible debe determinar en primar lugar si la persona está consciente preguntándole en voz alta: «¿Se encuentra usted bien?». Si no hay respuesta, debe colocar a la persona boca arriba y emplear el procedimiento de «Observar, escuchar y sentir» para determinar si se ha detenido la respiración. El rescatador debe:

  • Observar si el tórax sube y baja

  • Escuchar los sonidos respiratorios

  • Sentir el paso del aire por la boca de la persona

Si la persona no responde, se inician las maniobras de reanimación de emergencia. Hay que buscar asistencia médica de emergencia. Con un desfibrilador externo automático (DEA) se puede determinar rápidamente si la persona presenta una arritmia que puede tratarse mediante una descarga eléctrica (desfibrilación). Si se dispone de un desfibrilador externo automático (DEA), se debe utilizar de inmediato. Si el desfibrilador externo automático (DEA) detecta una arritmia que causa un paro cardíaco y que podría corregirse con una desfibrilación (una descarga eléctrica), la administra, lo cual a menudo provoca que el corazón comience a latir de nuevo. Los desfibriladores externos automáticos (DEA) son fáciles de usar y están disponibles en muchos lugares públicos de reunión. Las instrucciones para su uso correcto vienen incluidas en el aparato y se deben seguir cuidadosamente. La Cruz Roja suele proporcionar cursos prácticos de formación para el uso del desfibrilador externo automático (DEA).

Si la persona permanece en paro cardíaco después de la utilización del desfibrilador externo automático (DEA), se inician otras medidas, como la apertura de las vías respiratorias y la reanimación cardiorrespiratoria (RCR).

La mejor manera de adquirir destreza para practicar una reanimación cardiorrespiratoria (RCR) es a través de la realización de un curso de capacitación ofrecido por Cruz Roja u otra organización, como la American Heart Association (Asociación americana de cardiología) en el caso de Estados Unidos. Los cursos de formación se pueden encontrar a través de la página web de la American Red Cross o la American Heart Association. Es recomendable realizar cursos periódicos de actualización, ya que los procedimientos pueden cambiar con el tiempo.

Hay dos métodos de reanimación cardiorrespiratoria (RCR):

  • Convencional

  • Masaje cardíaco (compresión torácica) únicamente

La reanimación cardiorrespiratoria (RCR) convencional combina la respiración artificial (reanimación boca a boca o insuflación de aire), que suministra oxígeno a los pulmones, con masaje cardíaco, que hace circular oxígeno hacia el cerebro y demás órganos vitales, ya que fuerza la salida de la sangre del corazón.

Para empezar la reanimación cardiorrespiratoria (RCR), el rescatador debe colocar a la persona boca arriba, moviendo al mismo tiempo cabeza, cuerpo y extremidades. A continuación abre las vías respiratorias. Para realizar el masaje cardíaco, el rescatador se arrodilla junto a la persona, extiende los brazos, los «fija» en posición de ángulo recto, se inclina sobre la persona y coloca ambas manos, una sobre la otra, sobre la parte inferior del esternón. Después, comprime el tórax hasta una profundidad de unos 5 cm. En los niños, el rescatador utiliza una sola mano para comprimir el tórax. En el caso de un lactante, el rescatador emplea dos dedos para comprimir el esternón justo debajo de los pezones hasta una profundidad de unos 4 cm.

Para practicar la respiración artificial, el rescatador cubre la boca de la persona con la suya y le insufla aire lentamente en los pulmones (respiración boca a boca). Las vías respiratorias de la persona deben permanecer abiertas durante la respiración artificial. Para evitar que el aire escape por la nariz, el rescatador le mantiene las fosas nasales tapadas con los dedos mientras le insufla aire en la boca. La respiración artificial es muy similar en niños y adultos. Cuando un rescatador practica la respiración artificial a un bebé, su boca cubre la boca y la nariz del bebé. Para evitar dañar los pulmones del bebé, que son más pequeños, el rescatador debe insuflar aire con menor fuerza que con los adultos. La imposibilidad de que el tórax se eleve después de unas cuantas insuflaciones eficaces indica que la vía respiratoria está bloqueada. Si el tórax se eleva, el rescatador debe proporcionar dos insuflaciones de aire profundas y lentas.

La reanimación cardiorrespiratoria (RCR) convencional la puede llevar a cabo una sola persona (que realiza alternativamente el boca a boca y el masaje cardíaco) o dos personas (una para el boca a boca y otra para el masaje cardíaco). En la reanimación cardiorrespiratoria (RCR) convencional, el rescatador efectúa 30 compresiones y luego dos insuflaciones de aire. Si se efectúa a niños y hay dos rescatadores presentes, se prefiere una proporción de 15 compresiones por cada 2 insuflaciones, mientras que en los recién nacidos se recomienda una proporción de 3 a 1. Las compresiones se realizan a un ritmo de 100 veces por minuto en las personas de todas las edades. Se debe continuar con la reanimación cardiorrespiratoria (RCR) hasta que llegue la asistencia médica o hasta que la persona se recupere.

La reanimación cardiorrespiratoria (RCR) solo con masaje cardíaco (reanimación cardiocerebral manual) consiste únicamente en masaje cardíaco (compresiones torácicas), sin respiración artificial. Este tipo de reanimación se recomienda en la actualidad cuando el rescatador no tiene entrenamiento en reanimación cardiorrespiratoria (RCR), ya que es más fácil de hacer y, en los adultos, presenta una tasa de éxito mayor que la RCR convencional. Una excepción a esta recomendación la constituyen las personas en las cuales la causa del paro cardíaco parece estar deteniendo la respiración, como el caso de ahogamiento por inmersión. Si es así, deben abrirse las vías respiratorias y la respiración artificial debe iniciarse de inmediato.

El masaje cardíaco (compresiones torácicas) puede agotar fácilmente a quien lo realiza, de modo que las compresiones acaban siendo demasiado débiles para ser eficaces. Por lo tanto, si el equipo de rescate está formado por dos personas, deben alternarse cada 2 minutos.

Todas las personas que responden a la reanimación cardiorrespiratoria (RCR) requieren atención médica de emergencia.

Desfibrilador externo automático: poner en marcha el corazón

Un desfibrilador externo automático (DEA) es un dispositivo que puede detectar y corregir un tipo específico de arritmia conocida como fibrilación ventricular. La fibrilación ventricular produce paro cardíaco. Si se produce un paro cardíaco, se debe utilizar inmediatamente un desfibrilador externo automático (DEA) si se dispone de él. Se utilizará antes de pedir auxilio y antes de intentar una reanimación cardiorrespiratoria (RCR) ya que es más probable que se pueda salvar una vida con el DEA. Si detecta una fibrilación ventricular, administra una descarga eléctrica (desfibrilación) que puede restaurar el ritmo cardíaco, haciendo que se reinicie el latido del corazón. Se debe llamar a los servicios médicos de emergencia incluso si el corazón vuelve a latir. Si la persona sigue en parada cardíaca después de usar el desfibrilador, es necesario practicar la reanimación cardiorrespiratoria (RCR).

Los DEA son fáciles de usar. La Cruz Roja suele proporcionar cursos prácticos de formación para el uso del desfibrilador externo automático (DEA). La mayoría de los cursos duran solo unas horas. Los diferentes tipos de desfibrilador externo automático (DEA) tienen instrucciones de empleo también diferentes. Se deben seguir con rigor las instrucciones escritas sobre el DEA. Estos dispositivos están disponibles en muchos lugares públicos, como estadios y salas de conciertos. Es posible que las personas con propensión a la fibrilación ventricular, diagnosticada por su médico, y que no tengan implantado un desfibrilador, adquieran y tengan en casa un DEA para que lo utilicen los miembros de la familia en caso de ser necesario.

Apertura de las vías respiratorias en un adulto

Tras comprobar que una persona no respira, el rescatador revisa la boca y la garganta para comprobar la presencia de objetos visibles que puedan estar bloqueando las vías respiratorias y, si los hay, los retira. Si la persona no comienza entonces a respirar, puede ser que la lengua esté obstruyendo las vías respiratorias. A continuación, el rescatador inclina la cabeza de la persona ligeramente hacia atrás y le levanta la barbilla para desplazar la lengua y así abrir las vías respiratorias. Si la persona aún no comienza a respirar, el rescatador inicia la maniobra de respiración artificial. La apertura de las vías respiratorias se considera parte de la reanimación cardiorrespiratoria (RCR).

Cómo practicar un masaje cardíaco (compresión torácica) a un adulto

Para practicar el masaje cardíaco (compresión torácica) de la reanimación cardiorrespiratoria (RCR), el rescatador se arrodilla a un lado de la persona y, con los brazos extendidos, se inclina sobre esta y coloca ambas manos, una sobre la otra, a una distancia de unos dos dedos por encima de la parte inferior del esternón (la llamada apófisis xifoides). El rescatador comprime el tórax unos 5 cm en adultos. La compresión se repite unas 100 veces por minuto.

Cómo practicar un masaje cardíaco (compresión torácica) a un lactante o un niño

Recursos en este artículo