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Fiebre de las trincheras

(Fiebre de Wolhynia o fiebre quintana)

Por Larry M. Bush, MD, Affiliated Associate Professor of Medicine;Affiliated Professor of Biomedical Sciences, University of Miami-Miller School of Medicine;Charles E. Schmidt College of Medicine, Florida Atlantic University ; Maria T. Perez, MD, Associate Pathologist, Department of Pathology and Laboratory Medicine, Wellington Regional Medical Center, West Palm Beach

Información:
para pacientes

La fiebre de las trincheras es una enfermedad transmitida por piojos, causada por Bartonella quintana, que se observó por primera vez en la población militar durante la primera y la segunda guerras mundiales. Los síntomas son una enfermedad febril aguda recurrente, en ocasiones con un exantema. El diagnóstico se establece con un hemocultivo. Como tratamiento se administra un macrólido o doxiciclina.

El ser humano es el único reservorio de esta infección por Bartonella (Ver también Generalidades de infecciones por Bartonella). La B. quintana se transmite al ser humano cuando las heces de piojos infectados se extienden por la piel con erosiones o la conjuntiva. La fiebre de las trincheras es endémica de México, Túnez, Eritrea, Polonia y la ex Unión Soviética, y está reapareciendo en la población indigente de los Estados Unidos.

Después de un período de incubación de 14 a 30 días, el cuadro aparece de manera brusca con fiebre, debilidad, mareos, cefalea (con dolor retroocular), inyección de las conjuntivas y dolores fuertes de la espalda y las piernas. La fiebre puede alcanzar los 40,5 °C y persiste durante 5 o 6 días. En la mitad de los casos, la fiebre recurre entre 1 y 8 veces en intervalos de 5 o 6 días. Aparece un exantema macular o papular transitorio, y en ocasiones se producen hepatomegalia o esplenomegalia. Las recaídas son comunes y se han producido hasta 10 años después del cuadro inicial.

Diagnóstico

  • Hemocultivos

Debe sospecharse la fiebre de las trincheras en personas que viven en lugares con alta infestación de piojos. Deben descartarse como diagnósticos posibles la leptospirosis, el tifus, la fiebre recidivante y el paludismo.

El microorganismo se identifica en hemocultivos, aunque su crecimiento puede tardar entre 1 y 4 semanas. La enfermedad se destaca por una bacteriemia persistente durante el ataque inicial, en las recaídas y en los períodos asintomáticos entre ellas.

Tratamiento

  • Doxiciclina, un macrólido o ceftriaxona

Aunque la recuperación suele ser completa en 1 a 2 meses y la mortalidad no es significativa, la bacteriemia puede persistir meses después de la recuperación clínica, y puede ser necesario un tratamiento prolongado con doxiciclina o un macrólido (durante más de 1 mes). Se administra doxiciclina en dosis de 100 mg por vía oral, dos veces al día, durante 28 días; si se sospecha una endocarditis se administra además gentamicina, 3 mg/kg/día por vía IV, durante 2 semanas. Deben eliminarse los piojos corporales(ver Piojos : Piojos del cuerpo). Los pacientes con bacteriemia crónica deben ser seguidos para detectar signos de endocarditis.