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Infecciones por Haemophilus

Por Larry M. Bush, MD, Affiliated Associate Professor of Medicine;Affiliated Professor of Biomedical Sciences, University of Miami-Miller School of Medicine;Charles E. Schmidt College of Medicine, Florida Atlantic University ; Maria T. Perez, MD, Associate Pathologist, Department of Pathology and Laboratory Medicine, Wellington Regional Medical Center, West Palm Beach

Información:
para pacientes

Las especies del género Haemophilus causan numerosas infecciones leves y graves, entre ellas, bacteriemia, meningitis, neumonía, otitis media, celulitis y epiglotitis. El diagnóstico se establece mediante el cultivo y la serotipificación. El tratamiento se lleva a cabo con antibióticos.

Muchas especies de Haemophilus son flora normal del tracto respiratorio superior, y rara vez causan enfermedades. Las cepas patógenas penetran en el tracto respiratorio superior a través de la inhalación de gotas aerosolizadas o contacto directo. La diseminación es rápida en poblaciones no inmunizadas. Los niños, en especial los de sexo masculino, negros y nativos norteamericanos, tienen el riesgo más elevado de padecer infecciones graves. Las condiciones de hacinamiento y la concurrencia a jardines de infancia predisponen a la infección, así como los estados de inmunodeficiencia, la asplenia y la anemia falciforme.

Hay varias especies patógenas de Haemophilus; la más común de ellas es el H. influenzae, que tiene 6 serotipos encapsulados diferentes (de la "a" a la "f") y numerosas cepas no encapsuladas, no tipificables. Antes del uso de la vacuna conjugada contra H. influenzae de tipo b (Hib), la mayoría de los casos graves y agresivos estaban causados por el tipo b.

Enfermedades causadas por Haemophilus

El H. influenzae causa muchas infecciones pediátricas, entre ellas meningitis, bacteriemia, artritis séptica, neumonía, traqueobronquitis, otitis media, conjuntivitis, sinusitis y epiglotitis aguda. Estas infecciones, al igual que las endocarditis y las infecciones urinarias, pueden aparecer también en adultos, aunque son mucho menos comunes. Estas enfermedades se analizan en otras partes de The Manual.

Las cepas no tipificables de H. influenzae causan principalmente infecciones de las mucosas (otitis media, sinusitis, conjuntivitis, bronquitis). En ocasiones, las cepas no encapsuladas causan infecciones agresivas en niños, pero pueden producir hasta la mitad de las infecciones graves por H. influenzae en los adultos.

El biogrupo aegyptius de H. influenzae (antes conocido como H. aegyptius) puede causar conjuntivitis mucopurulenta y fiebre purpúrica brasileña bacteriémica. El H. ducreyi causa el chancroide (ver Chancroide). El H. parainfluenzae y el H. aphrophilus rara vez son causa de bacteriemia, endocarditis y abscesos cerebrales.

Diagnóstico

  • Cultivos

  • A veces, serotipificación

El diagnóstico se establece a partir del cultivo de sangre y líquidos corporales. Las cepas involucradas en un cuadro generalizado deben ser serotipificadas.

Tratamiento

  • Diversos antibióticos, según el sitio de la infección y su gravedad

El tratamiento depende de la naturaleza y la ubicación de la infección, pero para los cuadros invasivos se usan doxiciclina, fluoroquinolonas, cefalosporinas de segunda y tercera generación y carbapémicos. La vacuna contra Hib ha reducido mucho la incidencia de bacteriemia. Los niños con cuadros graves son internados en el hospital, con aislamiento de contactos y respiratorio durante 24 horas después de iniciada la terapia antibiótica.

La elección de los antibióticos depende en gran medida del sitio de la infección y exige un antibiograma; muchos de los aislamientos en los Eestados Unidos producen ♦β♦lactamasas (p. ej., > 50% es resistente a ampicilina). Para los cuadros agresivos, incluso en la meningitis, se recomiendan la cefotaxima o la ceftriaxona. Para infecciones menos graves suelen ser eficaces las cefalosporinas orales (excepto cefalexina), los macrólidos y la amoxicilina/clavulanato. (Véanse en la sección específica sobre cada enfermedad las recomendaciones pertinentes).

La cefotaxima y la ceftriaxona eliminan la portación respiratoria de H. influenzae, pero otros antibióticos utilizados para la infección sistémica no lo hacen de forma fiable. Por lo tanto, los niños con infección sistémica que no fueron tratados con cefotaxima o ceftriaxona deben recibir rifampicina inmediatamente después de completar el tratamiento, antes de reanudar el contacto con otros niños.

Prevención

Las vacunas conjugadas contra Hib están disponibles para niños desde 2 meses de vida, y han reducido la incidencia de infecciones agresivas (como meningitis, epiglotitis o bacteriemia) en un 99%. Se administra una serie primaria a los 2, 4 y 6 meses, o a los 2 y 4 meses, según el producto utilizado. Está indicado un refuerzo entre los 12 y los 15 meses.

Las personas en contacto con un enfermo dentro del hogar pueden ser portadores asintomáticos de H. influenzae. Los contactos menores de 4 años, no inmunizados o inmunizados de manera incompleta, tienen riesgo de desarrollar la enfermedad y deben recibir una dosis de vacuna. Además, todos los miembros del hogar (excepto mujeres embarazadas) deben recibir profilaxis con rifampicina, en dosis de 600 mg (20 mg/kg para niños ≥ 1 mes; 10 mg/kg para niños < 1 mes) por vía oral, una vez al día durante 4 días. Los contactos en la guardería de niños o jardín de infancia deben recibir profilaxis si se han producido más de 2 casos de enfermedad agresiva en 60 días. Los beneficios de la profilaxis en ámbitos en los que se ha producido un único caso no se han establecido.

Conceptos clave

  • Varias especies de Haemophilus son patógenas; el más común es H. influenzae.

  • H. influenzae causa muchos tipos de infección en las mucosas y, con menor frecuencia, infecciones invasivas, especialmente en niños.

  • La elección de los antibióticos depende del sitio de la infección, y requiere un antibiograma

  • Las vacunas conjugadas contra Hib, administradas como parte de la inmunización infantil de rutina a los niños 2 meses, han reducido las infecciones invasivas en un 99%.

  • Los contactos cercanos pueden ser portadores asintomáticos de H. influenzae y normalmente se les da una profilaxis con rifampicina.