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Generalidades de las infecciones por clostridios

Por Joseph R. Lentino, MD, PhD, Professor of Medicine;Chief, Infectious Diseases, Loyola University Stritch School of Medicine;Hines VA Hospital

Información:
para pacientes

Los clostridios son bacilos grampositivos formadores de esporas que se presentan en forma diseminada en el polvo, la tierra y la vegetación y constituyen la flora normal en el tubo digestivo de los mamíferos.

Se identificaron casi 100 especies de Clostridium, pero sólo entre 25 y 30 causan enfermedad en el ser humano o los animales.

Fisiopatología

Las especies patógenas producen exotoxinas destructoras de los tejidos y el sistema nervioso, que son responsables de las manifestaciones de la enfermedad. Los clostridios pueden adquirir patogenicidad cuando la tensión tisular de O2 y el pH son bajos. Estos medios anaerobios pueden desarrollarse en un tejido isquémico o desvitalizado, como sucede en la insuficiencia arterial primaria o después de una lesión penetrante o aplastante grave. Cuanto más profunda y más grave es la herida, más susceptible es el paciente a desarrollar una infección por clostridios, en especial si se produce una contaminación aunque sea mínima por material extraño. La enfermedad también puede aparecer después de la inyección de drogas ilegales. Se identificaron enfermedades no infecciosas graves después de la ingestión de conservas caseras en las cuales las bacterias produjeron toxinas.

Enfermedades causadas por clostridios

Las enfermedades causadas por clostridios (Trastornos específicos asociados con infecciones por clostridios) son las siguientes

  • Botulismo (secundario a C. botulinum)

  • Colitis inducida por C. difficile

  • Gastroenteritis

  • Infecciones del tejido blando

  • Tétanos (generado por C. tetani)

  • Enteritis necrosante (generada por C. perfringens tipo C)

  • Enterocolitis neutropénica (debido a C. septicum)

Trastornos específicos asociados con infecciones por clostridios

Trastorno

Agente

Toxina

Infección del tejido blando

Celulitis crepitante, miositis, mionecrosis por clostridios, hemólisis

C. perfringens

α-toxina (fosfolipasa C), θ-toxina, otras

Gangrena gaseosa, necrosis de los tejidos, hemólisis

C. septicum

α-toxina, β-toxina, γ-toxina hialuronidasa, δ-toxina septicolisina

Enfermedades entéricas

Intoxicación alimentaria

C. perfringens tipo A

Enterotoxina

Enteritis necrosante

C. perfringens tipo C

β-toxina

Colitis asociada con antibióticos

C. difficile

Toxina A o B

Enterocolitis neutropénica

C. septicum, otros

Desconocida, puede ser la β-toxina

Cáncer colorrectal

C. septicum

Infecciones abdominales: colecistitis, peritonitis, apéndice roto, perforación intestinal

C. perfringens, C. ramosum, muchos otros

β-toxina*

Síndromes neurológicos

Tétanos

C. tetani

Tetanospasmina

Botulismo

C. botulinum

Toxinas botulínicas A–G

*La toxina Β es producida por C. perfringens type C, pero la mayoría de estas infecciones son causadas por C. perfringens type A, que no produce β-toxina.

La infección más frecuente por clostridios es una gastroenteritis menor autolimitada, causada típicamente por C. perfringens tipo A. Las enfermedades graves por clostridios son relativamente inusuales, pero pueden ser fatales. Los trastornos abdominales, como la colecistitis, la peritonitis, la rotura del apéndice y la perforación intestinal, pueden ser secundarias a C. perfringens, C. ramosum, y muchos otros. La necrosis muscular y la infección del tejido blando, que se caracteriza por celulitis con crepitantes, miositis y mionecrosis por clostridios, pueden deberse a C. perfringens. La necrosis tisular puede ser secundaria a C. septicum. Los clostridios también aparecen como componentes de la flora mixta que ocasiona infecciones leves comunes de las heridas, aunque su papel en estas infecciones es incierto.

La infección intrahospitalaria por clostridios es cada vez más frecuente, en especial en pacientes operados e inmunodeficientes. La perforación y la obstrucción intestinal pueden complicarse con sepsis grave por clostridios.

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