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infecciones por enterococos

Por Larry M. Bush, MD, Affiliated Associate Professor of Medicine;Affiliated Professor of Biomedical Sciences, University of Miami-Miller School of Medicine;Charles E. Schmidt College of Medicine, Florida Atlantic University ; Maria T. Perez, MD, Associate Pathologist, Department of Pathology and Laboratory Medicine, Wellington Regional Medical Center, West Palm Beach

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Los enterococos son microorganismos aerobios grampositivos. El Enterococcus faecalis y el E. faecium causan diversas infecciones, entre ellas endocarditis, infecciones urinarias e intraabdominales, prostatitis, celulitis e infecciones de las heridas, así como bacteriemias concurrentes.

Los enterococos son parte de la flora intestinal normal. Antes se los clasificaba como estreptococos del grupo D, pero ahora se consideran un género separado. Hay > 17 especies, pero E. faecalis y E. faecium son los que causan más comúnmente infecciones en los seres humanos. Los enterococos generalmente causan infecciones urinarias, bacteriemia, endocarditis, infecciones intraabdominales y pélvicas, e infecciones de las heridas.

Tratamiento

  • Varía según el sitio de la infección y el antibiograma

Los enterococos asociados con la endocarditis son difíciles de erradicar, a menos que se use una combinación de algunos fármacos con acción sobre la pared celular (como la penicilina, la ampicilina, la amoxicilina, la piperacilina o la vancomicina) más un aminoglucósido (gentamicina, estreptomicina) para lograr una actividad bactericida. Sin embargo, algunos fármacos con acción sobre la pared celular tienen actividad nula o limitada contra los enterococos; entre ellos se incluyen nafcilina, oxacilina, ticarcilina, ertapenem, la mayoría de las cefalosporinas y aztreonam. E. faecium es más resistente a la penicilina que E. faecalis. El imipenem es activo contra E. faecalis.

Para las infecciones complicadas de la piel debidas a enterococos sensibles a vancomicina, las opciones terapéuticas útiles son la daptomicina, la linezolida y la tigeciclina. Esta última se recomienda para las infecciones intraabdominales complicadas.

Las infecciones urinarias no requieren una terapia bactericida y, si el microorganismo causante es sensible, se suelen tratar con un solo antibiótico como ampicilina. La nitrofurantoina y la fosfomicina suelen ser eficaces en las infecciones urinarias por enterococos resistentes a la vancomicina.

Resistencia

En las últimas décadas, ha aumentado rápidamente la resistencia a múltiples fármacos antimicrobianos, especialmente en E. faecium.

Sigue surgiendo resistencia a los aminoglucósidos (p. ej., gentamicina, estreptomicina), en particular en E. faecium.

Los enterococos resistentes a vancomicina pueden también ser resistentes a otros glucopéptidos (como teicoplanina), aminoglucósidos y betalactámicos activos contra la pared celular (penicilina G, ampicilina). Cuando se identifica a estos patógenos, los pacientes infectados deben ser aislados estrictamente. El tratamiento recomendado incluye las estreptograminas (quinupristina/dalfopristina sólo para E. faecium) y las oxazolidinonas (linezolida). La daptomicina y la tigeciclina tienen actividad in vitro contra los enterococos resistentes a vancomicina, y pueden ser una opción de tratamiento (a pesar de no estar aprobados para esta indicación).

A veces se aíslan enterococos productores de betalactamasas, especialmente cuando hay presente un alto número de microorganismos (p. ej. en las vegetaciones de la endocarditis). Puede haber resistencia en la clínica, a pesar de que el microorganismo parezca ser susceptible en las pruebas estandarizadas. En estos casos puede usarse vancomicina o una combinación de un antibiótico betalactámico con un inhibidor de las betalactamasas (p. ej., piperacilina/tazobactam, ampicilina/sulbactam).