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Pruebas inmunológicas para las enfermedades infecciosas

Por Kevin C. Hazen, PhD, Professor of Pathology and Director of Clinical Microbiology, Duke University Health System

Información:
para pacientes

Las pruebas inmunológicas utilizan un antígeno para detectar anticuerpos dirigidos contra un patógeno, o utilizan un anticuerpo para detectar un antígeno del patógeno en una muestra del paciente. El procesamiento de las muestras varía, pero si es necesario retrasar el análisis, deben refrigerarse o congelarse para impedir la proliferación de contaminantes bacterianos.

Pruebas de aglutinación

En las pruebas de aglutinación (p. ej., aglutinación con látex, coagregación), una partícula (cuenta de látex o bacteria) se acopla con un reactivo antigénico o humoral. La partícula compleja formada se mezcla con la muestra (como LCR o suero); si el anticuerpo o el antígeno buscados están presentes en la muestra, producirán el entrecruzamiento de las partículas, lo que se observa como una aglutinación.

Si los resultados son positivos, se realizan diluciones seriadas de la muestra y se prueban nuevamente. La aglutinación de las soluciones más diluidas indica que existen mayores concentraciones del anticuerpo o del antígeno en estudio. El título se informa como la recíproca de la solución más diluida que produce aglutinación; p. ej., un título de 32 indica que la aglutinación se observa hasta la dilución 1/32 de la concentración inicial.

Generalmente, las pruebas de aglutinación son rápidas pero menos sensibles que muchos otros métodos. También permiten determinar los serotipos de algunas bacterias.

Fijación del complemento

Esta prueba mide la cantidad de anticuerpos consumidores de complemento (o que lo fijan) de una muestra de suero o LCR. Se usa para el diagnóstico de algunas infecciones virales o micóticas, especialmente para la coccidioidomicosis. La muestra se incuba con cantidades conocidas de complemento y del antígeno que es el blanco del anticuerpo en estudio. El grado de fijación del complemento indica la cantidad relativa de anticuerpos en la muestra. La prueba permite medir los títulos de anticuerpos IgM e IgG, o puede modificarse para detectar determinados antígenos. Es precisa, pero tiene aplicaciones limitadas, es laboriosa y requiere muchos controles.

Enzimoinmunoensayos

Estas pruebas utilizan anticuerpos unidos a enzimas para detectar antígenos, y para detectar y cuantificar anticuerpos. Entre ellas, se encuentran el enzimoinmunoanálisis (EIA) y el enzimoinmunoanálisis de adsorción (ELISA). Como la sensibilidad de la mayoría de los inmunoensayos es elevada, suele utilizárselos con fines de rastreo o cribado. Pueden determinarse los títulos mediante la dilución seriada de las muestras, como en los ensayos de aglutinación.

Las sensibilidades de estas pruebas, aunque suelen ser bastante elevadas, pueden variar de acuerdo con la edad del paciente, el serotipo del microorganismo o el estadio clínico de la enfermedad.

Pruebas de precipitación

Estas pruebas miden la cantidad de antígeno o de anticuerpo en los líquidos corporales a partir del grado de precipitación visible de complejos de antígeno-anticuerpo dentro de un gel de agarosa o en solución. Hay muchos tipos de pruebas de precipitación (p. ej., doble difusión de Ouchterlony, contrainmunoelectroforesis), pero sus aplicaciones son limitadas. En general, una muestra de sangre se mezcla con un antígeno de prueba para detectar los anticuerpos del paciente, en general cuando se sospecha una infección micótica o una meningitis piógena. Para obtener un resultado positivo, se requiere una gran cantidad de anticuerpo o de antígeno, y por ello la sensibilidad es baja.

Prueba de inmunotransferencia de Western

Esta prueba detecta anticuerpos contra el microorganismo en una muestra del paciente (que puede ser suero u otro líquido corporal) mediante su reacción con antígenos blanco (p. ej., componentes virales) que se hallan inmovilizados en una membrana mediante electrotransferencia.

La inmunotransferencia de Western suele tener una buena sensibilidad, aunque menor a la de las pruebas de cribado como el ELISA, y generalmente su especificidad es elevada. Por ello, suele utilizársela para confirmar un resultado positivo obtenido con una prueba de cribado.

Existen modificaciones técnicas de la inmunotransferencia de Western, como el inmunoensayo lineal (LIA), el ensayo de inmunotransferencia recombinante (RIBA), que se basa en antígenos sintéticos o recombinantes, y los ensayos inmunocromatográficos, que pueden buscar rápidamente en las muestras antígenos microbianos específicos o anticuerpos del paciente. De los tres, el ensayo inmunocromatográfico es el más fácil de hacer, y el que se utiliza con mayor frecuencia, p. ej. para detectar los microorganismos productores de shigatoxina, el antígeno capsular de Cryptococcus neoformans y el virus de la influenza.